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Ventajas y desventajas del abono orgánico con heces humanas

Muchos de los desechos que generamos pueden ser reutilizados, incluyendo los que produce nuestro propio cuerpo. Son muchas las cosas que podemos hacer a partir de ellos. Aunque algunos parezcan desagradables a la vista o al olfato pueden ser de gran utilidad y beneficio, sino por qué elaboran abono orgánico con heces humanas, ¿verdad? No pongas cara de asquito. Pese a su olor y apariencia, el excremento humano puede convertirse en un excelente fertilizante y encaminar la agricultura hacia la sostenibilidad que tanto demanda nuestro planeta.

pros y contras del abono orgánico con heces humanas

Todo lo que se origina de forma natural se puede reaprovechar. Nada es realmente un desperdicio. Nada es totalmente inservible. A todo se le puede dar un nuevo uso. Todo puede volver a ser parte del ciclo de la vida, desde la cáscara de una fruta hasta el excremento animal y humano. Así como lo lees. Eso que desechas de forma orgánica en el retrete, también puede insertarse en la llamada economía circular. Si es tratado de forma correcta, puede servir como un extraordinario recurso para crear biocombustibles y campos de cultivo más productivos y sustentables.

Es verdad que las heces humanas no son atractivas y como desechos son antihigiénicos e insalubres, pero también es cierto que contienen ingredientes esenciales para el suelo. Son una materia prima poco convencional y una potente herramienta para hacerle frente a la deforestación y la erosión del suelo y por ende, a la pérdida de biodiversidad, el hambre y la malnutrición, problemas que se han acentuado con la expansión de la agricultura intensiva y la sobrepoblación.

Una práctica antigua y esencial para la vida

Aunque los estudios sobre el tema son un tanto recientes, el uso de excrementos humanos como abono orgánico es una práctica que se remonta a la época de nuestros ancestros y es muy común en los países occidentales.

En la India, la fertilización de los terrenos de cultivo con heces humanas es muy antigua pues hace parte de la agricultura de subsistencia. También en China, Corea y Japón, donde se ha empleado en jardinería y cultivos domésticos de maíz, arroz, verduras y bambú, y donde ha tenido un alto valor comercial.

Pero, en Haití, se ha comenzado a utilizar como respuesta a una terrible crisis sanitaria y de salud pública. Allí, la escasez de agua limpia y la falta de servicios de saneamientos básicos, que se han agudizado con la llegada de terremotos y fuertes temporales, han creado las condiciones perfectas para que el excremento humano esté por todas partes, contaminando con sus patógenos el agua, el suelo y a los propios haitianos.

Para tratar de aliviar todo lo que esto implica, la organización Sustentable Organic Integrated Livelihoods (Sustento Orgánico Integrado y Sostenible – SOIL) ha tratado de que tales desechos sean transformados en un recurso de gran valor para la producción de alimentos y la generación de ingresos. Los recolecta en lo que llaman inodoros o baños secos, los almacena, los trata y luego los distribuye en organizaciones no gubernamentales dedicadas a la reforestación y la alimentación justa, segura y nutritiva.

Pero también en las ecoaldeas y las comunidades de permacultura, donde el reciclaje de los desechos es un principio esencial para evitar la sobreexplotación de recursos y la generación de residuos, el excremento humano es visto como materia orgánica con gran potencial para mejorar la fertilidad y productividad del suelo y por tanto, el sustento familiar.

Las heces humanas aportan fósforo, potasio y magnesio al suelo

En las heces humanas hay nutrientes esenciales

Una investigación de la de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de la Universidad de Cornell en Canadá, asegura que de las heces humanas se puede extraer nitrógeno, un componente clave en la elaboración de fertilizantes.

Pero, en ellas también están presentes otros elementos que acondicionan el suelo y ayudan a regular el metabolismo de las plantas: fósforo, magnesio y potasio, nutrientes esenciales y finitos, que están ampliamente distribuidos en la Tierra pero cuyas reservas van en picada gracias al uso irracional que hace de ellas el hombre.

No obstante, para que se puedan aprovechar correctamente estos componentes, las heces deben someterse a un proceso prudencial de compostaje. No se pueden colocar directamente sobre el suelo por razones estrictamente sanitarias, pues contienen bacterias, virus y parásitos capaces de dañarlo y de provocar infecciones y enfermedades como el cólera.

Para convertir estos residuos fecales en abono útil para los campos y jardines hay que tratarlos. Se necesita generar un entorno propicio para el desarrollo de microrganismos que nutran el suelo.

  1. En primer lugar, deben ser separados de la orina y cualquier otro residuo. En algunos lugares, hay baños secos tipo wáter, que no necesitan agua y que tienen dos canales, para facilitar tal división.
  2. Estas deposiciones se deben almacenar luegoen contenedores herméticos o fosas, aisladas del contacto humano, durante cierto tiempo, entre seis meses y 1 año.
  3. Se les convierte en compost, mezclándolos con cal, ceniza o tierra con restos vegetales para que los microorganismos se encarguen de descomponerlos, elevar la temperatura y matar los patógenos. De esta manera se evitan los malos olores y la presencia de moscas y se reduce el riesgo sanitario.

Este proceso, sencillo y lento, es el que permite obtener un fertilizante orgánico, natural, que protege el suelo y las plantas de enfermedades fungosas y bacterianas y evita su transmisión a los alimentos y personas.

¿El abono orgánico con heces humanas es mejor que los fertilizantes químicos?

Los fertilizante artificiales están generando daños al entorno y a la salud humana, por eso cada vez se está recurriendo más a los orígenes primitivos.

El uso agrícola de la materia fecal humana se ha retomado y resulta mejor que la aplicación de los químicos tóxicos más famosos y vendidos en el mundo.

Cuando examinas los pros y contras del abono orgánico con heces humanas es fácil entender por qué han resurgido. Fíjate:

Ventajas

  • Permite reaprovechar las excretas que suelen viajar por el inodoro y concentrarse hasta por más de un año en las aguas residuales y el medioambiente, expandiendo patógenos gracias a las moscas que las transportan por doquier. Por tanto, reduce el problema de la contaminación del agua potable, el preciado oro del futuro.
  • La forma de producción de este biofertilizante, que tiene un equilibrio óptimo de los nutrientes esenciales para el desarrollo de las plantas, es natural y sostenible.
  • Es una alternativa asequible, de bajo costo, frente a los fertilizantes químicos que muchos de los pequeños agricultores no pueden pagar.
  • Potencia la agricultura familiar.
  • Ofrece soluciones para la alimentación y la generación de empleos e ingresos locales.
  • Contribuye al ahorro de agua y energía y al cuidado de la salud. Algo que no toma en cuenta la industria química. Esta, para producir fertilizantes inorgánicos extrae potasio y fosfato, captura el nitrógeno disponible en el aire y los transforma. Los calienta y presuriza con máquinas y procesos que demandan gran consumo de energía, la cual muchas veces proviene de centrales de carbón u otros combustibles fósiles que contaminan todo a su paso.

Desventajas

  • El tratamiento de las heces humanas debe ser muy cuidadoso y prudente. Quienes manipulan este tipo de desechos deben contar con implementos de protección (guantes, mascarillas, etc.), pues los microorganismos presentes en ellos pueden causar enfermedades infecciosas que pueden acabar en la muerte. Por eso también es importante respetar los tiempos de desecación, para garantizar la eliminación de patógenos que pueden contaminar la tierra y los cultivos.
las plantas necesitan del nitrógeno fijado en el suelo para prosperar
El uso de abono orgánico con heces humanas contribuye a la perdurabilidad de un sistema agrícola respetuoso con el medioambiente.

La elaboración de abono orgánico con heces humanas, al igual que con la orina de las personas o con el excremento animal, se presenta como una alternativa, quizás la mejor, para garantizar la creación y mantenimiento de campos de cultivo más saludables y sostenibles, para evitar que este tipo de desechos lleguen a los ríos y mares, y para disminuir el riesgo de proliferación de epidemias.

Es tiempo de repensar la forma en la que nos relacionamos con el entorno, de dejar de caminar por la senda del colapso y ver los desechos como parte de la solución a los tantos problemas que hemos creado.

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