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La agroecología y el cambio climático

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Por años, la agricultura se ha basado en el empleo de agroquímicos y exorbitantes cantidades de agua y energía para aumentar significativamente la producción, pero ha dejado a un lado que con ella se le causa un gran daño a nuestro medioambiente: el aumento de la temperatura global. Por eso, cada vez resuena más el llamado a la práctica más tradicional de la agricultura, a la agroecología. Te contamos en qué consiste y cómo puede ayudar a frenar el cambio climático. Presta atención.

Qué es la agroecología

Durante la Cumbre Social por el Clima, llevada a cabo mientras se celebraba en Madrid la COP25, se presentó el informe “Agroecología para enfriar al planeta”. En él, la asociación Ecologistas en Acción expone datos que deben, obligatoriamente, llamarnos a la reflexión:

La industria agroalimentaria solo produce 30% de la alimentación mundial y es dueña del 80% de los recursos que genera con ello, mientras despoja a cientos de campesinos de sus tierras y destruye los suelos, el agua y el aire; y calienta el planeta.

Sí, calienta al planeta. La agricultura, con todo lo que implica (producción, distribución e incluso, el consumo de lo producido) se ha convertido en una actividad que genera sin parar gran cantidad de partículas altamente contaminantes. Datos del IPCC indican que el 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero es generado por la agricultura. De modo que esta actividad contribuye al cambio climático, el cual a su vez incide directamente en la producción de alimentos, pues el aumento de la temperatura global afecta a los campos de cultivo y esto repercute en la seguridad alimentaria, puede agudizar el hambre y la pobreza.

Entendiendo entonces la necesidad de afrontar y minimizar las condiciones climáticas actuales y de evitar que la temperatura global siga en ascenso, Ecologistas en Acción, insta a practicar y promover la agroecología. A continuación, te mostramos en qué se basa esta práctica y a partir de allí, entenderás mejor cómo es que esta puede ayudar a enfriar nuestro planeta.

¿Qué es la agroecología?

Para muchos es solo un tipo de agricultura alternativa a la convencional, para otros, la única opción sostenible para el futuro.

Desde los años 20, científicos e investigadores ya hablaban de agroecología para referirse a la aplicación de la ecología a la agricultura, pero fue a principios de los años 80 cuando el concepto fue acuñado por ecólogos y agrónomos.

Según La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la agroecología se define como “el estudio de la relación de los cultivos agrícolas y el medio ambiente”.

Para la FAO, se trata de “una disciplina científica, un conjunto de prácticas y un movimiento social.” Al desglosar su explicación, apunta que “como ciencia, estudia cómo los diferentes componentes del agroecosistema interactúan. Como un conjunto de prácticas, busca sistemas agrícolas sostenibles que optimizan y estabilizan la producción. Como movimiento social, persigue papeles multifuncionales para la agricultura, promueve la justicia social, nutre la identidad y la cultura, y refuerza la viabilidad económica de las zonas rurales”.

Esto nos deja ver que la agroecología es un concepto bastante amplio y flexible que implica la integración de valores socioculturales y conocimientos ecológicos y que no es ajeno a la tecnología ni se niega a adoptar todo cuanto considere positivo y necesario a favor de la sostenibilidad, la productividad y la equidad.

Prácticas agroecológicas

La agroecología rescata culturas ancestrales en la lucha por lograr un equilibrio entre el aprovechamiento de los cultivos y los beneficios que estos producen y así minimizar el impacto ambiental de la agricultura.

El fin es proteger el suelo (nutrientes y fertilidad), conservar la biodiversidad y mejorar la adaptación de los ecosistemas agrícolas a los extremos climáticos (sequías, inundaciones, huracanes, etc.)

En ese sentido, aboga por:

Un ejemplo de agroecología en acción es un ecosistema diseñado por campesinos chinos que utiliza hojas de moreras para alimentar a gusanos de seda cuyos desechos corporales se usan a su vez para los peces. El material orgánico contenido en el lodo del estanque de peces se reutiliza como fertilizante para las moreras, completando así un círculo productivo virtuoso. Durante siglos, este sistema ha sostenido además actividades suplementarias como la fabricación de seda.

Con ella se pretende disminuir las consecuencias negativas generadas por la agricultura convencional: el deterioro y erosión de los suelos, la salinización, el consumo de combustibles fósiles y la ilimitada generación de gases de efecto invernadero.

Pero la agroecología va mucho más allá. No solo permite conservar los ecosistemas, sino que también puede fortalecer la capacidad productiva de los campos de cultivo y mejorar la salud humana.

Agroecología y Seguridad Alimentaria

Gracias al empleo de técnicas tradicionales se logran cultivos mucho más orgánicos, lo que quiere decir que es posible obtener alimentos de mayor calidad y aporte nutricional.

Con la agroecología se busca que los alimentos sean más fáciles de producir, más accesibles, más baratos y más saludables, libres de sustancias químicas y de semillas transgénicas. Con ella puede lograrse menos escasez de alimentos y, por tanto, mejorar el abastecimiento de ellos.

Además, al apostar por el consumo local, la agroecología favorece la reubicación de la producción y los mercados, lo que a su vez mejora los ingresos económicos de los productores y consumidores.

Una razón más para que pensemos en la necesidad de sumergirnos en la verdadera transición ecológica. Es fundamental cambiar muchos de nuestros hábitos, de interesarnos más por los alimentos producidos de forma sostenible y responsable con el medio ambiente, de aquellos cosechados en las zonas más cercanas a nosotros, de asumir una dieta que incluya más proteínas de origen vegetal y menos carne.

Agroecología y seguridad alimentaria
Al emplear menos agroquímicos, se logran alimentos más orgánicos y saludables

Lograr la prometida y ansiada neutralidad de carbono es necesario para mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C. Por ello, es esencial cambiar el actual modelo de producción alimentaria, ese que con el uso de insumos altamente tóxicos, un indebido uso de la tierra y del agua, que además promueve  el desperdicio de alimentos y dietas cada vez más globalizadas y basadas en la tortura animal, está destruyendo nuestro planeta. Es momento de aprender de las poblaciones indígenas y campesinas, que con sus conocimientos ancestrales acerca del manejo de la tierra y los recursos, han hecho sus cultivos más resilientes al clima cambiante.

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