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SCoPEx, el plan de tapar el sol

Bill Gates está financiando un proyecto con el que asegura se puede frenar el calentamiento global y mitigar los efectos del cambio climático, el cual según sus estimaciones puede generar en los próximos 40 años tasas de mortalidad similares a las del covid-19. Con el plan de tapar el sol, una propuesta ingeniosa y extraña, está estrechando la mano con la geoingeniería, un área que todavía está en fase experimental y que la Universidad de Harvard defiende a capa y espada pese a los señalamientos de los ambientalistas.

SCoPEx es el plan de Bill Gates para tapar el sol

El hackeo climático o geoingeniería como estrategia para modificar el clima tiene muchos años ya de trayectoria. En los 60 se empezó a investigar cómo controlar la reflectividad de la Tierra a la luz solar para compensar el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Desde entonces, se ha ideado cualquier cantidad de proyectos y sistemas para tratar de gestionar el clima global, bien sea removiendo el CO2 presente en la atmósfera o dispersando de forma artificial la radiación solar. Esta última propuesta es la que ha atraído a Bill Gates.

Este polémico empresario estadounidense, fundador de Microsoft, ha mostrado en los últimos años una cierta preocupación por el clima global. Hay quienes dicen que es cuestión de estrategia para presentar luego propuestas multimillonarias que le dejen ganancias extremas en sus bolsillos. Viendo su patrimonio neto de casi 121 mil millones de dólares y su reiterada aparición en los primeros lugares de las listas de las personas más ricas del mundo y de los empresarios con grandes fortunas climáticas, claro que tiene mucho sentido.

El caso es que parece que ahora hablar del clima y no nombrar a Bill Gates es casi imposible, más ahora que se ha dedicado a promover y por supuesto, financiar un proyecto que se vende como un último salvavidas para frenar el calentamiento global que hoy pone en riesgo la capacidad del planeta para absorber las emisiones de carbono causadas por el hombre. Tapar el sol es su nueva ambición.

¿En qué cosiste el plan de tapar el sol?

David Keith, físico de la Universidad de Harvard y líder de Keutsch Group, tiene entre ceja y ceja un innovador y controvertido plan de contingencia para ponerle fin al aumento de la temperatura global que está causando estragos en todo el mundo. Su idea es tapar el sol creando una especie de sombrilla para la Tierra, hecha de partículas de polvo reflectante de larga duración.

La propuesta de Keith es que una flota de globos aerostáticos ascienda a 20 kilómetros sobre la superficie de la Tierra y desde allí arroje miles de toneladas de polvo de carbonato de calcio (CaCO3) no tóxico en la atmósfera. En teoría, este polvo inocuo creará una “masa de aire perturbado” que actuaría como un escudo gigante haciendo rebotar la luz solar de nuevo al espacio. De esta manera, se atenuaría gran parte de la radiación solar que recibe la Tierra y finalmente, se enfriaría la temperatura global.

Este proyecto que lleva por nombre SCoPEx (Experimento de Perturbación Controlada Estratosférica) aún es solo eso, un proyecto, pues no ha logrado el visto bueno para ejecutar los vuelos de pruebas de maniobra y exploración a campo abierto.

Los científicos tenían previsto lanzar el primer globo el próximo mes de junio en el territorio del pueblo indígena sami en Kiruna, en Suecia, pero ni la promoción ni la inyección multimillonaria de Bill Gates han resultado suficientes para superar la enérgica oposición de las organizaciones ambientalistas internacionales.

El proyecto está envuelto en controversia

El plan de tapar el sol para limitar el calentamiento global viene amasándose desde hace un tiempo, y tiene como asidera el hecho de que la naturaleza ha demostrado que es posible enfriar el planeta apantallando la luz solar con polvo.

En 1991, por ejemplo, la erupción del volcán Pinatuo en Filipinas, provocó la expulsión de unos 20 millones de toneladas métricas de azufre a la estratosfera. Esa gran bola de polvo limitó por varios años la entrada de rayos solares a la Tierra y al parecer eso incidió en la disminución de 0,5ºC de media en la temperatura mundial. Esto es precisamente lo que quiere lograr David Keith.

Pero ese argumento no le ha bastado para ganar total aceptación. Scopex, aunque ha tenido resultados satisfactorios en simulaciones computacionales de laboratorio, tiene muchos críticos y oponentes. Es lo normal. Era de esperarse.

Keith y su equipo aseguran que el experimento “no representaría un peligro significativo para las personas o el medio ambiente”. Para algunos científicos, el plan de tapar el sol con aerosoles estratosféricos como el carbonato de calcio representa una oportunidad para reparar la capa de ozono cerrando los agujeros que tiene en la actualidad. Sin embargo, para otros, controlar artificialmente las radiaciones solares que recibe la Tierra es intervenir en un proceso natural y esto puede suponer un cambio dramático, desigual y riesgoso para el planeta, que no se puede predecir con precisión.

El sol sostiene la vida en la Tierra. Provee luz, calor y energía
El sol sostiene la vida en la Tierra. Provee luz, calor y energía.

Los grupos ambientalistas de Suecia han manifestado abierta y claramente su rechazo al Scopex. Aseguran que la geoingeniería solar podría cambiar los patrones climáticos y de precipitaciones, causar alteraciones en los trópicos generar más lluvia ácida, y acabar con la biodiversidad, consecuencias iguales o peores que las del calentamiento global.

Además, sienten preocupación por los efectos que podría generar la dispersión en grandes cantidades del carbonato de calcio, un polvo mineral ampliamente utilizado en cremas de dientes y cementos.

Por su parte, el Consejo Sami, que reúne a los pueblos sami de Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia, también ha rechazado contundentemente el proyecto y ha pedido la cancelación del experimento, el cual no tiene el consentimiento de los pueblos indígenas, para quienes tapar el sol con polvo calcáreo puede significar dificultades para el acceso al agua potable y los alimentos.

 “La geoingeniería solar se opone totalmente a la cosmovisión del pueblo sami y va contra de lo que tenemos que hacer: transformar el planeta a sociedades sin emisiones de carbono y en armonía con la naturaleza. Si los gobiernos no son capaces de manejar la crisis climática con soluciones reales ahora, menos aún podrán manejar los enormes riesgos e injusticias de la geoingeniería. Importante apoyar esta lucha que nos concierne a todas y todos.”

Åsa Larsson Blind, del Consejo Sami en Suecia.

La investigación y el desarrollo de la tecnología de la inyección de aerosoles estratosféricos tienen implicaciones para todo el mundo y no deben avanzarse sin un consenso global pleno sobre su aceptabilidad”

Carta firmada por grupos ambientalistas y de defensa del pueblo indígenta Iapon del país. 

Tomando en cuenta la gran polémica desatada por el proyecto que financia Bill Gates, la Corporación Espacial Sueca (SSC, por sus siglas en inglés), que opera la estación Esrange, en la ciudad de Kiruna, emitió un comunicado en el que explica que “decidió no realizar el vuelo de prueba técnico previsto para este verano”.

La decisión ha sido aplaudida por los detractores de la geoingeniería pues, aseguran que aprobar este tipo de experimentos destinados a cambiar la composición química de la atmósfera  es poner en riesgo la existencia del único planeta que tenemos.

Pero David Keith no quiere tirar la toalla y ha dicho en una entrevista a la agencia Reuters, que en los próximos meses tratará de convencer a los políticos suecos para avanzar y de no lograrlo, trasladaría su plan a Estados Unidos.

Las inversiones en geoingeniería solar prometen aumentar

Bill Gates y David Keith no son los únicos que se han lanzado a proponer este tipo de ideas radicales para tratar de controlar el clima. Hay una serie de proyectos tanto o más ambiciosos que este que pretenden adentrarse en tierra, mar y aire y que son sumamente atractivos para los países que no quieren comprometerse de forma real con la disminución de las emisiones de CO2.

La geoingeniería está ganando adeptos y desplazando estrategias para reducir el dióxido de carbono que hoy altera notablemente la calidad del aire, destruye la capa de ozono y aumenta la temperatura del planeta.

Ahí está Estados Unidos que recientemente ha publicado el informe Reflecting Sunlight (Reflejar la luz solar) en el que recomienda la asignación de entre 100 y 200 millones de dólares para investigación transdisciplinaria y desarrollo de geoingeniería solar. También está la Unión Europea, China, Rusia y Corea que destinan cada vez más dinero a esta tecnología. Y, por supuesto, los multimillonarios Jeff Bezos y Elon Musk, titanes tecnológicos que dizque quieren ayudar a salvar el mundo que ellos mismos destruyen.

Políticos y empresarios invierten en ingeniería climática
Políticos y empresarios suman inversiones millonarias para desarrollar la ingeniería climática.

Pero, el plan de tapar el sol o cualquier otra propuesta de la geoingeniería será en vano si el hombre moderno sigue atentando contra la vida en el planeta. Mientras la humanidad siga con los patrones económicos devoradores de recursos y entornos naturales y generadores de gases de efecto invernadero y contaminación, no habrá ningún proyecto que pueda tener éxito.

Si la geoingeniería solar se utiliza como pretexto para dejar a un lado o peor aún, para alentar, la emisión descontrolada de GEI, no servirá jamás como una forma de alejarnos de ese temido punto de no retorno. Tampoco servirá si dejamos de invertir tiempo y dinero en las soluciones que ya existen y en su aplicación a gran escala.

“El verdadero desafío es seguir adelante con el Acuerdo de París y llevar al mundo a un lugar más sostenible con respecto a la inminente necesidad de disminuir los niveles de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero”.

Harry McCaughey, profesor de climatología en la Queen’s University en Canadá.

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