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Fortunas climáticas en auge

Muchos de los millonarios del mundo le están sacando provecho a la crisis medioambiental. En la actual necesidad de inversiones en energías renovables, transporte público sostenible y el fortalecimiento de las infraestructuras, han encontrado una nueva oportunidad para que sus bolsillos y sus cuentas se abulten rápidamente. Pero, el crecimiento de sus fortunas climáticas no es proporcional con los avances en la mitigación de los estragos del calentamiento global.

fortunas climáticas en auge

Crisis climática: Peligro y oportunidad

El cambio climático está llevando a la humanidad a un despeñadero. La amenaza de acercarnos a un punto de no retorno está latente. Impedirlo demanda la participación activa de los todos los sectores. Empresas, Estados y sociedad civil deben asumir el compromiso global de lograr la carbono neutralidad. Es una realidad.

Algunas organizaciones, tanto públicas como privadas, ya están haciendo alianzas e ideando alternativas “sostenibles”, principalmente para los sectores de transporte, movilidad y telecomunicaciones. El problema es que el beneficio de muchas de estas supuestas soluciones no es realmente para todos por igual.

Esa necesaria transición ecológica está siendo patrocinada por magnates que ven en la crisis climática la posibilidad de crear nuevos segmentos de mercado y por supuesto, perspectivas de crecimiento más ambiciosas. Mientras tanto, las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando y por ende, el calentamiento global sigue acechando.

Las inversiones verdes ganan terreno y cada vez más empresarios apuestan por ellas. Si quieres saber quiénes concentran las multimillonarias ganancias de los negocios vinculados con la lucha climática, sigue leyendo.

¿A quién beneficia el cambio climático?

Según el ránking de “millonarios del clima” elaborado por Bloomberg Green, las mayores fortunas climáticas están relacionadas con los negocios que prometen reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el grueso de ellos son chinos.

los multimillonarios del mundo invierten en soluciones climáticas
Los multimillonarios del mundo encontraron un mercado creciente en las energías renovables

Cuando se habla de milmillonarios es imposible no pensar en el director ejecutivo y fundador de Tesla Motors y SpaceX. Su nombre siempre aparece en los primeros puestos de las listas de los empresarios con las fortunas más grandes del mundo, y por supuesto, en esta oportunidad no podía ser diferente. Elon Musk llidera el ránking de Boomberg con una fortuna climática ligada al negocio de los vehículos eléctricos y la energía solar que ronda los 180.700 millones de dólares, 91% de su riqueza total.

A Musk le siguen cuatro multimillonarios chinos: Zeng Yuqun, Huang Shilin, Pei Zhenhua y Li Ping con un patrimonio “ecológico” de 60.700 millones de dólares proveniente de su participación en Contemporary Amperex Technology Limited (CATL), la compañía que provee baterías para los automóviles eléctricos de Tesla.  

A ellos se unen empresarios cuyas riquezas proceden de negocios dedicados a la movilidad eléctrica y la energía solar: Li Zhenguo, Li Chunan y Li Xiyan, principales accionistas de Longi Green Energy Technology (terceros en la lista de Bloomberg con 16.100 millones de dólares) Wang Chuanfu, Lv Xiangyang y Xia Zuoquan, accionistas del fabricante de baterías y automóviles eléctricos BYD (cuartos en la fila con 13.400 millones), Liu Jincheng, presidente de la compañía de baterías de litio Eve Energy (quinto, con 10.900 millones), He Xiaopeng y Xia Heng, directores del fabricante de coches eléctrico XPeng (sexto, con 10.300 millones) y Li Bin, fundador de Nio (octavo, con una fortuna climática de 9.000 millones).

Este grupo chino, en conjunto, suma 80% de las fortunas del país asiático que hoy se posiciona como el líder mundial de la fabricación de baterías de almacenamiento o componentes solares y como el principal mercado de los coches eléctricos.

Pero la industria de soluciones climáticas también está enriqueciendo al australiano Anthony Pratt cuya fortuna “verde” (9.000 millones de dólares) proviene de Pratt Industries, un millonario negocio de producción y reciclaje de papel en Estados Unidos que emplea energía limpia. Él ocupa el puesto 7. El noveno lugar, lo ostenta el alemán Aloys Wobben, quien gracias a Enercon, líder en la fabricación de turbinas eólica, tiene 8.900 millones de dólares.

El top ten lo cierra otro magnate chino: Lin Jianhua con 8.700 millones provenientes de Hangzhou First Applied Material.

A este listado de magnates se unen, según Forbes, el brasileño Ometto Silveiro Mello, a quien gracias a su empresa Cosan, dedicada a la producción y procesamiento de etanol, ha generado al menos 2.500 millones de dólares; y el estadounidense Ted Turner con 2.000 millones de dólares derivados de la preservación natural y tradicional de vastas zonas de tierras.

Los planes de los magnates, ni siquiera ahora, son buenos para el clima

La llegada intempestiva del covid-19 y sus variantes, sin dudas ha tenido un impacto en la economía global, pues se hizo obligatorio el cese de las operaciones de diversos sectores. Sin embargo, las grandes empresas no se dejaron apabullar y negadas a ganar menos decidieron mirar hacia otro de los problemas que aquejan a la humanidad: el calentamiento global y la necesaria transición energética como forma de frenar sus efectos. Allí encontraron un nicho sólido donde inyectar y por supuesto, generar cientos de miles de millones de dólares, euros, yuanes y yenes.

Hoy, las inversiones “sucias” en gas, petróleo y carbón están disminuyendo y se apuesta más por las energías renovables. Ellas ganan protagonismo, inclusive en los planes para relanzar la economía y claramente son la promesa del crecimiento de las fortunas climáticas.

Así lo confirma el Pacto Verde Europeo, la reincorporación de Estados Unidos al Acuerdo de París y los objetivos globales de emisiones netas cero. Todo esto implica el aumento de la demanda de la producción y almacenamiento de energía limpia, de la fabricación de turbinas eólicas y de automóviles y bicicletas eléctricas, y claro está, de las actualizaciones tecnológicas. Razón de peso para que otros adinerados del mundo, como Bill Gates (Microsoft), Jeff Bezos (Amazon) y Mark Zuckerberg (Facebook, Whatsapp e Instagram) y una larga lista de banqueros e inversionistas, quieran comprometerse a producir energía barata y limpia para “combatir el calentamiento global”.

Jeff Bezos invertirá 10 mil millones de dólares en el cambio climático para 2030
Jeff Bezos planea invertir $10 mil millones de dólares en el cambio climático para 2030

No obstante, esos proyectos en la mayoría de los casos se tildan como “verdes” como parte de la estrategia para tener mejores resultados financieros pero siguen siendo parte del problema, restando importancia al compromiso de disminuir sus emisiones contaminantes o apoyando formas de producción y consumo antagónicas con los conceptos de ecología y sostenibilidad.

Allí está el caso de Musk. Mientras promueve el mercado de los coches eléctricos y llama al desarrollo de tecnologías de captura de carbono, invierte en otros proyectos que no son amigables con el medioambiente, por ejemplo, la producción de cohetes espaciales, que arrojan miles de toneladas de CO2 a la atmósfera y que contribuyen a la generación de la basura cósmica. También vale mencionar aquí a China, que en el 2008 mientras inyectaba millones de yuanes a proyectos de consumo energético eficiente aumentaba considerablemente las emisiones procedentes de las centrales de carbón, y que ahora aunque trabaja en acelerar la producción de tecnologías limpias sigue operando y financiando industrias contaminantes.

Los riesgos asociados al calentamiento global y el cambio en la conducta y la demanda de los consumidores está llevando a los grandes empresarios a invertir en proyectos energéticos que más que ayudar a salvar el planeta lo que hacen es inflar sus fortunas climáticas. Qué bueno sería que sus intenciones fueran sinceras y realmente contribuyeran no solo a frenar el avance de la temperatura global sino también de la desigualdad y la pobreza en el mundo.

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