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Ecología y consumismo, dos formas antagónicas de vivir

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¿Por qué se dice con frecuencia que consumir consume al planeta? Para darle respuesta a esta interrogante es necesario hablar de dos conceptos: ecología y consumismo, y eso es lo que haremos en este artículo. Más que definirlos, nos centraremos en cómo uno es afectado por el otro.

ecología vs consumismo

Consumir más es contaminar más

El modelo capitalista mercantiliza todos los recursos de la Tierra, para él la naturaleza es una mercancía; la convierte en objetos, procesos y relaciones con valor económico que ignoran las consecuencias potencialmente desastrosas que ocasionan para el medio ambiente y la vida. Este sistema que desarrolla una creciente saturación de objetos y servicios, ha generado una fiebre consumista que ahora está plena y duramente arraigada en la sociedad, que parece haberse hecho parte de la identidad cultural, de la cotidianidad y de los sueños y anhelos, y que, para el entorno, es un completa pesadilla, es un enemigo que ya está pasando factura, y con intereses bastante altos.

El sistema de producción actual solo piensa en la extracción y explotación de los recursos y poco o nada le importan los costes de reposición de los mismos. Basta con mirar los datos sobre la biocapacidad para darnos cuenta de lo aterrador que resulta esto.

el capitalismo incentiva el consumismo
La gran mayoría de los recursos que se emplean para producir se convierten en residuos (orgánicos o radiactivos) antes de llegar a ser un objeto

Las modas y las ofertas son parte del problema

La maquinaria industrial, apoyada en el marketing y la publicidad, crea y ofrece sin parar productos y servicios y, por tanto, necesidades artificiales y nuevos hábitos de consumo que generan un impacto ambiental a veces irreparable.

Lo nuevo y lo “barato” se contemplan como dos estrategias de mercado que han impulsado el consumo desenfrenado, que han sometido la voluntad de las personas, y han promovido la creación de necesidades, ansiedades y dependencias, el vivir volcado a las novedades, a lo artificial, el gastar por gastar y por supuesto, el usar y tirar. 

qué es la obsolescencia programada
¿Qué es la obsolescencia programada?

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De ahí el derroche de los recursos finitos, el aumento de la deforestación, la pérdida de la biodiversidad, la polución, inseguridad alimentaria y el crecimiento exorbitante de la cantidad de desperdicios que hoy día se genera en el mundo; todo lo cual conduce al avance del cambio climático.

Así que piénsalo bien antes de comprar esa nueva chaqueta de la tienda o el nuevo automóvil que aparece cada 5 minutos en la tele, pues están diseñados para crear meros caprichos de moda, y no siempre consideran las cuestiones de utilidad, calidad, composición y diseño del producto en sintonía con los principios de sostenibilidad, lo que a la larga perjudica a la salud del planeta y la de sus habitantes.

Se estima que una cuarta parte de todos los insecticidas consumidos en el planeta es empleada en la producción de algodón a nivel mundial.

El consumismo enfrenta a la humanidad a grandes desafíos sociales…

El consumismo no es solo generador de desastres ambientales, sino también de conflictos sociales. Es capaz de desatar la violencia y deteriorar los valores sociales, pues mientras unos tienen demasiados medios y adquisiciones, otros lo que tienen es grandes necesidades que apenas pueden cubrir. Aquí entra el tema de la distribución desigual de las riquezas que permite a los ricos una vida más longeva, más informada o mejor alimentada, y a los pobres, una desprovista de recursos y envuelta en problemas propios del incremento de las diferencias: la exclusión, marginación, discriminación y el desplazamiento forzado.

consumir consume al planeta
A mayor riqueza, más consumo. A mayor consumo, mayor es el impacto ambiental

… Y se traduce en un problema de salud pública

A esto hay que agregarle que la superproducción también crea nuevos patrones alimentarios que deterioran la salud. Con la aparición de más y más productos alimenticios (no siempre inocuos y nutritivos) procedentes de la agricultura y ganadería intensivas va de la mano el aumento del colesterol, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad, y con ella la bulimia y la anorexia. Esos mismos sistemas de producción, que contaminan aguas, suelos y aire, también son causantes de enfermedades gastrointestinales y respiratorias.

la inseguridad alimentaria
Inseguridad alimentaria

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Si se mira esto con detenimiento, se puede ver que, cambiando los patrones de producción y los hábitos de consumo, se contribuye a la justicia social, a la creación de un mundo más humano y más solidario. Ese es el deber de los consumidores.

Ser consumidores ecológicos es cuestión de consciencia

Nuestro planeta necesita que pongamos freno tanto a la producción como al consumo de productos y servicios contaminantes, pero eso no solo significa migrar a los productos ecológicos. Sí, está bien pensar en aquellos que generan menos impacto ambiental, es verdad, pero nada hacemos si esos se adquieren de la misma manera que los convencionales. Los esquemas de producción, distribución y consumo también deben estar alineados con las prácticas verdes, lejos de las compras compulsivas e innecesarias.

greenwashing
El Greenwashing, una práctica empresarial nada ecológica

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Ser ecológicos implica un cambio de mentalidad, un replanteamiento de las verdaderas necesidades, llevar una vida menos materialista y más equilibrada y respetuosa con el medio ambiente.

Hacer uso racional del agua, separar la basura, apagar las luces cuando no sea necesario tenerlas encendidas, practicar el turismo con sentido ecológico, disminuir el consumo de carne, evitar el uso del plástico, sembrar, y reducir el uso del vehículo e incluso, del Internet; aunque no lo creas te hará tener una vida más sana y confortable, en todos los sentidos.

Acercarse a la economía circular, optar por la producción local de alimentos, o hacerse parte de las ecoaldeas, es una buena manera de nadar contra la corriente del consumismo desaforado.

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