Ser ecológicos implica un cambio de mentalidad, un replanteamiento de las verdaderas necesidades, llevar una vida menos materialista y más equilibrada y respetuosa con el medio ambiente.
Hacer uso racional del agua, separar la basura, apagar las luces cuando no sea necesario tenerlas encendidas, practicar el turismo con sentido ecológico, disminuir el consumo de carne, evitar el uso del plástico, sembrar, y reducir el uso del vehículo e incluso, del Internet; aunque no lo creas te hará tener una vida más sana y confortable, en todos los sentidos.
Acercarse a la economía circular, optar por la producción local de alimentos, o hacerse parte de las ecoaldeas, es una buena manera de nadar contra la corriente del consumismo desaforado.