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Incendios en Australia

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El calentamiento global sigue haciendo de las suyas. Muestra una de sus caras más aterradoras en Australia, donde la sequía y los impactantes incendios de los últimos meses han puesto en peligro a las comunidades, los animales, los ecosistemas e incluso, la economía local.

Incendios forestales en Australia
La sequía en Australia deja impactantes incendios

El año 2019 ha sido el más cálido y seco la historia. Australia bien lo sabe. El país ha sido víctima de los estragos generados por el aumento de las temperaturas, que ha intensificado la sequía, aumentando el volumen de vegetación seca que se convierte en material inflamable, en el combustible ideal para generar grandes incendios.

Si bien es cierto que no es la primera vez que el país vive y sufre entre las llamas, en esta ocasión la cosa es diferente. Los incendios son más frecuentes e intensos. Su agresiva velocidad, la feroz escalada y la magnitud de los daños no tienen precedentes.

Llegó el verano y con él la catástrofe

La tragedia comenzó en septiembre de 2019, cuando las olas de calor empezaron a manifestarse. El 17 de diciembre la temperatura alcanzó un máximo promedio de 40,9°C y subió un grado más al día siguiente. Según datos de servicios meteorológicos australianos, entre enero y noviembre el país registró el episodio más seco y caluroso desde el año 1902.

En esto ha contribuido el Dipolo del Océano Indico, también conocido como el Niño del Índico. Este fenómeno ayudó a que las temperaturas del agua del mar se hicieran más cálidas en la parte oriental del Océano Índico y limitaran la cantidad de lluvia que se transporta a la parte sur del país.

De modo que se dio el escenario perfecto para la activación de no menos de 130 focos de incendios, que hasta el momento no se han extinguido en su totalidad, gracias a las escasas precipitaciones y los fuertes vientos que propagan y avivan las llamas.

Los daños, en su mayoría, son irreparables

  • Grandes extensiones de vegetación han sido consumidas por el fuego

Se han quemado más de 10 millones de hectáreas en todo el país, cifra que casi triplica lo vivido en la Amazonia (2,5 millones de hectáreas) y que dista aun más de la extensión destruida en California en una de sus peores épocas de incendios (800.000 hectáreas). Sídney, Adelaida, Victoria y Queensland han sufrido los mayores impactos.

Por qué se quema el Amazonas
Incendios en el Amazonas

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

Esta quema supone la destrucción de bosques esenciales para limpiar el dióxido de carbono presente en la atmósfera.

  • La supervivencia de las especies protegidas está amenazada

Por ahora, se dice que hay alrededor de 500 millones de animales afectados por los incendios.

En Nueva Gales del Sur, un tercio de la población de koalas, uno de los mamíferos icónicos del continente, despareció.

incendios en australia koalas
Población de koalas afectada por los incendios de Australia

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

Los camellos han sido sacrificados a tiros y es que según los dirigentes aborígenes de las Tierras Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara (APY), estos animales ponen en peligro a las comunidades del desierto. Argumentan que en su búsqueda de agua pueden entrar en las aldeas, derribar tanques de agua y destruir almacenes de alimentos. El peligro, valga decir, más que para la comunidad, es entonces para los 600.000 camellos que viven en el país.

Los incendios no solo están acabando con la vida animal, sino que también destruyen sus hábitats. Los animales de la Isla Canguro, entre ellos los marsupiales y los canguros están en grave peligro, pues un tercio de la zona se ha quemado.

  • La contaminación del aire es preocupante

El humo de los incendios ha envenado el aire tras la liberación a la atmósfera de unas 400 megatoneladas de dióxido de carbono, según refiere la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La contaminación ha sobrepasado los límites y ha provocado problemas respiratorios en la población, en especial en Sídney, Brisbane y Nueva Zelanda.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños, mujeres embarazadas, ancianos y personas con enfermedades crónicas, son las más afectadas por la inhalación del humo.

Además, ya hay advertencias de que el humo ha cruzado el Pacífico y ha llegado a Sudamérica. En Chile y Argentina ya hay alertas sobre esto pues puede afectar la climatología de ambos países.

En respuesta a tal situación, la ministra australiana de Medio Ambiente, Sussan Ley, anunció que el Gobierno aportará 34.5 millones de dólares para ayudar a la fauna silvestre afectada.

  • Evacuación de emergencia

Más de 2.000 casas fueron consumidas o dañadas por las llamas, siendo las zonas más afectadas Nueva Gales y Victoria. Esta situación obligó al desalojo y evacuación de miles de personas para evitar que quedaran atrapadas por los incendios y sumarse así a la lista de las 26 personas que resultaron muertas o de las decenas desaparecidas.

  • Daños materiales

En lo que respecta a los daños materiales, el Consejo de Aseguradoras de Australia (ICA, por su sigla en inglés), calcula que estos superan los 485 millones de dólares.

Por lo pronto, el Primer Ministro de Australia, Scott Morrison, destinó 1.388 millones de dólares para la recuperación de las zonas afectadas.

Las llamas no dan tregua

Cientos de bomberos y voluntarios de todo el mundo (Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, etc.), la policía, el ejército y la marina están trabajando de manera conjunta para combatir los incendios. Desde el aire y con los pies bien puestos en la tierra tratan de evitar la propagación de las llamas y salvar vidas. Pero por más que ponen todo su empeño, las condiciones climáticas extremas hacen que el fuego sea inclemente, más difícil de controlar y amenace con quedarse y acentuarse.

Parece que el cambio climático le está pasando factura a un país que se posicionó en 2019 como el segundo mayor exportador de carbón del mundo. Australia ha aumentado significativamente, durante los últimos cuatro años, sus emisiones de CO2 y el gobierno, según dicen los datos, no está haciendo lo suficiente por revertir tal situación.

Es triste y lamentable lo que vive Australia. Esto nos debe llamar a la reflexión, pues lo que hoy sucede allá puede convertirse en una premonición de lo que puede pasar en cualquier otro país. De no atacar el problema de los gases de efecto invernadero y el aumento de la temperatura global, los episodios de sequía pueden llegar a ser cada vez más duros y generar las condiciones perfectas para la propagación del fuego, de la devastación, de la desolación… de la muerte.

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