Hoy en día, existe una gran diversidad de alimentos transgénicos que se encuentran en el mercado, en locales comerciales y tiendas alrededor del mundo; estos, han sido tratados por expertos en el área con “sustancias empleadas en tratamientos de animales para mejorar su producción, otras obtenidas de microorganismos por técnicas de ADN recombinante y animales transgénicos, que segreguen en su leche una proteína humana o que tengan menor contenido de lactosa”.
Algunos de estos productos modificados genéticamente son muy populares en el mercado, e inclusive, forman parte de la dieta diaria de muchísimas personas. Estos alimentos son: maíz, patatas, tomates, carnes rojas, semillas, hortalizas, café, entre otros.
En el caso de las plantas y el cultivo, originados a través de la ingeniería genética, muchos son tratados para aguantar con mayor resistencia la sequía y mejorar su producción, situación que actualmente se ha convertido en un punto de debate entre especialistas; ya que, a pesar de que algunos afirman que los alimentos transgénicos son más duraderos, resistentes, nutritivos y rápidos de cosechar; otros, sostienen que a la hora de realizar el cultivo, el medio ambiente está siendo afectado significativamente.
Hasta ahora los expertos aseguran que, los efectos de cultivar alimentos genéticamente modificados han producido un daño ambiental irreversible, y mientras más tiempo se mantenga esta práctica, la situación empeorará. Todo esto, sin considerar el riesgo sanitario que esto involucra, pues, además de problemas de salud o alergias, informes científicos también muestran evidencias de la aparición de nuevos tóxicos en el aire, suelo, agua y ambiente en general.