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La muerte del río Teles Pires, evidencia de la ambición política y económica de Brasil

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Entre represas y mercurio por doquier. Así luce hoy el río Teles Pires que recorre el estado brasileño de Mato Grosso y que desemboca en el São Luiz do Tapajós. La vegetación ha sido arrasada para la instalación de plantas de energía. El agua amazónica ha perdido su claridad. Ya no tiene oxígeno para mantener viva a su fauna marina. Ni la sombra queda de aquella impresionante reserva natural considerada como uno de los ecosistemas más importantes de la cuenca amazónica. Ya se habla de la muerte del río Teles Pires.

la muerte del río Teles Pires

La invasión, la devastación y la muerte se han convertido en la huella más evidente de la ambición política y económica en Brasil. En el río Teles Pires esa huella se deja ver, oler y sentir. Las hidroeléctricas que hoy funcionan allí, entre ellas Sinop, Colíder, Teles Pires y São Manoel, que operan gracias a un alto porcentaje de capital extranjero, y las canteras de extracción minera (muchas, ilegales) se han encargado, y muy bien, de este asunto. No cabe duda.

Hidroeléctricas, sinónimo de problemas

El funcionamiento de las turbinas del conglomerado empresarial Sinop Energía, en el que participa la empresa Electricité de France (EDF), lejos de ser una solución para las regiones que carecen de electricidad, como era de esperarse, se ha convertido en un grave problema medioambiental.

Apenas inició la instalación de su planta hidroeléctrica, comenzó el desastre.

Empezó la tala y el retiro de la cobertura vegetal de más de 200 kilómetros cuadrados, y las inundaciones de la vegetación que aún rodea los embalses. Esta se ha descompuesto, se ha muerto. Y todo indica, que el agua del río que le circunda también.

Los químicos usados permanentemente en la planta han dejado este territorio cargado de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono y metano, que se liberan a la atmósfera cuando la represa abre sus compuertas.

Así, esta y todas las centrales hidroeléctricas, ni tan limpias ni tan verdes como han pretendido mostrarlas sus defensores, hacen su contribución al calentamiento global, acaban con áreas sustanciales de bosques y amenazan a los ecosistemas acuáticos.

Un peligro inminente acecha a los peces del río Teles Pires

La central de Sinop Energía ha ocasionado la muerte masiva de peces. En marzo de este año, 6 toneladas aparecieron flotando en el río. En el 2019, entre el 30 de enero y el 4 de febrero, fueron 13 toneladas.

Expertos medioambientales atribuyeron el hecho a la anoxia (falta de oxígeno) en las aguas profundas del río, causada por la presencia excesiva de agentes contaminantes derivados de la hidroeléctrica. Argumentaron, y así lo mantienen,  que el río se ha quedado sin el oxígeno suficiente para que la fauna marina respire.

“La descomposición de la basura, las hojas y otras materias orgánicas de fácil degradación lleva a una reducción del oxígeno en el agua, sobre todo durante el llenado del embalse. Esto puede provocar la muerte de peces dentro del embalse, mientras que la liberación de agua con poco oxígeno de las turbinas y los vertederos puede matar a los peces aguas abajo de la presa”.

Philip Fearnside - Experto en presas y profesor del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía
hidroeléctricas del río Teles Pires
El Teles Pires juega un papel clave en el sistema fluvial amazónico

Ante las denuncias, el Ministerio Público del estado de Mato Grosso (MP-MT) actuó. Acusó al consorcio por la masacre. Acto seguido, Sinop se defendió diciendo que la alta sedimentación creada por error fue la causa de las muertes.

El caso se cerró con una sentencia que contemplaba una multa por 50 millones de reales y la suspensión de la licencia para mantener operaciones.

Pero parar la hidroeléctrica no era algo que le agradara a Sinop Energía, y con dinero en mano se lanzó a proponer algo que ni sus representantes se creían: inversiones de compensación por los daños ambientales ocasionados. Y, adivinen qué pasó.

Sinop Energía está más activa que nunca.

Un comportamiento irresponsable que no es precisamente muy nuevo que se diga. Historias similares se pueden contar de la central hidroeléctrica de São Manoel que logró zafarse de su responsabilidad por el derrame de petróleo ocasionado durante la instalación de su presa e intentó callar a los afectados con el suministro de agua potable. La central Teles Pires también suma casos de este tipo.

Y por supuesto, las poblaciones locales que viven en las inmediaciones del río Teles Pires presencian y padecen el trágico escenario. Antes y ahora. Al igual que el río, siguen siendo víctimas.

Víctimas de la muerte del rio Teles Pires

Pese a que la legislación brasileña exige la realización de un proceso de consulta previa para la puesta en marcha de estos proyectos, la realidad es otra. O no hay tal consulta o si existe, se ignora, tanto o más que los estudios medioambientales que advierten de los peligros relacionados. El resultado: lugares sagrados inundados de empresas ansiosas. ¿En qué se traduce esto?

Datos recopilados por el Movimiento de Afectados por las Represas (MAB) estima que más de 1.000 familias de pequeños agricultores no tienen suficiente agua para regar sus plantaciones o dar de beber al ganado. Esto puesto que la instalación de la represa de Sinop Energía ameritó desviar el curso del río, lo que ocasionó que algunas fuentes de agua se secaran.

Movimiento de los Sin Tierra en Brasil
Movimiento de los Sin Tierra:La lucha campesina en Brasil

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Las etnias Apiaká, Kayabi y Munduruku, situadas aguas abajo del río Teles Pires, también han sido perturbadas por la construcción y operatividad de las hidroeléctricas. La contaminación del río Teles Pires ha dejado a estas comunidades indígenas sin alimento ni sustento, no solo por la muerte de miles de peces, sino también por la migración de especies causada por el bloqueo que representan las represas.  Además, cocinar, lavar o bañarse hoy para estas poblaciones es sinónimo de sufrimiento y de penuria.

Las comunidades cercanas al río, no deben perder de vista cómo las hidroeléctricas, junto a las mineras, pueden afectar su salud. Los residuos de mercurio y de otros productos químicos empleados en las centrales o en extracción de oro, por ejemplo, logran alojarse no solo en el interior del cuerpo gracias al consumo del pescado contaminado por ellos o la inhalación de las partículas presentes en el aire, sino también en el cabello, como lo ha constatado una investigación de la institución de Salud Pública Sergio Arouca.

La violencia ha aumentado con la llegada de personas ajenas a la zona. El comercio de drogas y la prostitución han proliferado. Situaciones que han servido de excusa perfecta para el asesinato y la criminalización de pobladores y líderes indígenas, y que han promovido el desalojo y la migración de grupos étnicos y comunidades ribereñas.

Otra preocupación con la que deben lidiar los pueblos originarios.

La invasión a sus lugares sagrados, como “Siete caídas”, de extrema importancia cultural y religiosa para el pueblo Mundukuru,  interfiere con sus prácticas y tradiciones ancestrales.

Lo que resulta extremadamente preocupantes es que aun y cuando sobran las evidencias del daño causado, sigan sobre la mesa del gobierno brasileño planes de construcción y funcionamiento de otras decenas de represas en aguas amazónicas. Según la Agencia Nacional de Energía Eléctrica de Brasil, hay al menos 80 planes solo para la cuenca Juruena, también afluente del río Tapajós. ONGs locales elevan la cifra a 125, tomando en cuenta las fases de planificación, construcción o finalización.

Brasil hidroeléctricas
Brasil es el segundo productor de hidroelectricidad a nivel mundial, detrás de China

La muerte del río Teles Pires, y sus vecinos amazónicos,  innegablemente es el resultado de una historia de agonía, de abuso, de violación de los derechos humanos y ambientales, a cambio de la maximización de flujos de dinero de las grandes e influyentes empresas energéticas.

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