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El coste energético y ecológico del Bitcoin es demasiado alto

La minería de criptoactivos está dando muchísimo de qué hablar, no solo por la vertiginosa apreciación de las monedas virtuales sino por su gran impacto ambiental. El Bitcoin es quizás la más famosa y la que tiene a miles de mineros en todo el mundo trabajando sin parar para comprar y vender dinero virtual, pero, ¿qué pensarías si te decimos que sus ganancias no compensan el daño que la criptoeconomía le hace al planeta? Continúa leyendo y conoce en detalle cuál es el coste energético y ecológico del Bitcoin.

coste energético y ecológico del Bitcoin

El Bitcoin, desde su primera aparición en el año 2009 como método de pago online, seguro y anónimo, acumula un crecimiento exponencial que resulta muy atractivo en términos de rentabilidad para millones de personas en todo el mundo. En 2020 pese a todo lo convulsionado que estuvo la economía global, esta criptomoneda logró subir alrededor de 313% y en lo que va del 2021, ya reporta un incremento de 102%, remontando su precio por encima de los 58.000 dólares.

Para quienes están inmersos en la minería de este activo virtual, seguramente el comercio electrónico les ha traído grandes beneficios. Sin embargo, la sostenibilidad del creciente negocio de la minería de criptomonedas puede ser letal para este planeta agobiado por la sobreexplotación de sus recursos. ¿Por qué? Porque las operaciones criptográficas requieren que una gran red de ordenadores trabajen en simultáneo minando esas monedas y eso por supuesto, significa un alto coste energético.

Para entender la magnitud del problema, hay que mirar los números.

El consumo energético del bitcoin va al alza

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge se ha dado a la tarea de medir y comparar en tiempo real el uso total anual de la electricidad empleada por el sistema de minería de la moneda criptográfica en diversos países del mundo.

Por medio del Índice de Consumo de Electricidad de Cambridge Bitcoin (CBECI por sus siglas en inglés), se han podido conocer estimaciones que son realmente preocupantes.

Según las mediciones realizadas con esta herramienta:

  • Para el 2017, Bitcoin utilizaba alrededor de 6,6 teravatios/hora (TWh) al año.
  • En el 2019, el comercio global de la criptodivisa consumió 64,15 TWh al año, cifra superior al gasto de electricidad que realizan los suizos anualmente.
  • Para el 2020, “la red Bitcoin consumía 121,36 TWh. Mientras, el consumo de Argentina se encuentraba por debajo, ubicándose en el puesto 31° del ranking mundial de utilización de la energía”, con 121 TWh.

Según los cálculos más recientes, si el Bitocin fuera un país, superaría las necesidades anuales de energía de solo 30 naciones, entre ellas, Austria, Bélgica Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Israel y los Países Bajos.

“La estimación anual actual de 50 teravatios-hora (TWh) podría satisfacer las necesidades energéticas de la Universidad de Cambridge durante 365 años”

Hay quienes catalogan estos datos como muy abiertos e imprecisos, pues consideran que es difícil determinar con exactitud el tipo de hardware y la fuente de energía que emplea cada minero o conjunto de mineros para realizar sus transacciones. No obstante, nos indican indiscutiblemente que la fiebre por la minería del Bitcoin tiene una repercusión directa en el consumo energético y por ende, un impacto ambiental que no podemos pasar por alto.

la producción de bitcoins consume tanta energía como algunos países enteros
La producción de Bitcoins consume tanta energía como algunos países enteros

¿Por qué el Bitcoin mantiene a las centrales eléctricas de todo el mundo ocupadas?

Al igual que ocurre con cada búsqueda de información en Google y con el envío de un correo electrónico, una transacción comercial en línea demanda electricidad. Aunque un artículo de un blog, una foto y un correo son elementos que físicamente no existen, para estar donde están necesitan de una máquina conectada a una fuente de energía eléctrica. He aquí donde aparecen las consecuencias lamentables de las tendencias digitales.

La Big Tech, la nube, Internet y el sistema financiero actual demandan una ingente cantidad de electricidad. Algunos expertos en el tema se atreven a decir que todos los centros de datos de todo el mundo necesitan aproximadamente 200 teravatios/hora de electricidad al año. Otros señalan directamente al Bitcoin como uno de los principales consumidores de energía puesto que esta moneda está gestionada por una red informática masiva que necesita de:

  • Miles de ordenadores de alta potencia, capaces de resolver complejos cálculos matemáticos para agrupar, cifrar, encriptar y garantizar las transacciones.
  • Equipos de refrigeración y/o sistemas de disipación de calor para evitar el sobrecalentamiento de las máquinas.

Evidentemente, todos deben estar encendidos día y noche para maximizar las posibilidades de anotar una transacción y obtener una recompensa. Esto supone un excesivo consumo de electricidad, sobretodo en China, Rusia y Estados Unidos, países donde se encuentra el mayor número de mineros de Bitcoin.

“A medida que aumenta el precio de Bitcoin, se configuran más ordenadores para extraerlos”

Garrick Hileman, experto en criptomonedas de la Universidad de Cambridge.

El Bitcoin está dejando una gran huella ecológica en el planeta

A medida que el Bitcoin se vuelve más y más valioso, se encienden más y más máquinas para producir la moneda digital. Y a medida que se necesitan más equipos, las empresas tecnológicas producen más software y hardware que al cabo de unos años quedan obsoletos y deben ser reemplazados por modelos más modernos. Aquí ya tenemos un gravísimo problema: la obsolescencia programada y con ella, la creciente extracción de recursos naturales y minerales para la producción masiva de equipos electrónicos.

“Lo más impactante es que la vida media de una máquina de minería Bitcoin es de un año y medio, porque tenemos una nueva generación de máquinas que son mejores para hacer estos cálculos. Esto significa que es imposible para el 98% de los dispositivos hacer el cálculo que realmente resulta en una recompensa. Así que el resto no tiene sentido durante unos años, desperdiciando energía y produciendo calor, y luego terminan siendo destruidos porque no pueden ser reutilizados. Es una locura”.

Alex de Vries, especialista en Blockchain de la consultora PwC

Además, como lo hemos mencionado antes, el consumo eléctrico es alarmante, pero lo más grave en esta era donde el calentamiento global golpea con fuerza, es el hecho de que la mayoría de las instalaciones mineras de criptomonedas se alimentan de energía que pese a ser barata es muy contaminante. Por lo general, es producida en centrales térmicas.

En India, Irán y Kazajistán, donde la minería de bitcoin también está ganando popularidad, lamentablemente las transacciones se traducen en cortes constantes de energía. En estos países, muchas de las infraestructuras eléctricas producen energía a partir del carbón o del petróleo, suelen ser deficientes y un tanto inestables, de modo que no alcanzan a cubrir el aumento de las necesidades del servicio.

A esto, por supuesto, hay que sumarle la enorme emisión de dióxido de carbono derivada de esa matriz energética sucia.

Según datos de Digiconomist, una sola transacción de Bitcoin puede dejar una huella de carbono estimada en 118 kilogramos de CO2, similar a la producida por “673,437 transacciones VISA o 50,642 horas de visualización de Youtube”.

Es así como el minado de criptomonedas contribuye de manera significativa al aumento de los niveles de contaminación ambiental y de la temperatura global.

estimar el consumo total de energía que Bitcoin esta absorbiendo es una tarea compleja
Estimar el consumo total de energía que Bitcoin esta absorbiendo es una tarea compleja

La llegada de las criptomonedas sin dudas ha revolucionado el comercio electrónico. Se han convertido en uno de los métodos de pago más usado en el mundo y la tendencia parece ser irreversible. Al menos, en un futuro próximo pues cada vez más inversores y mineros aplauden su funcionamiento novedoso y libre de la interferencia de Estados o Bancos Centrales.

El problema es que el coste energético y ecológico del Bitcoin y de las demás monedas que ahora existen (Ethereum, Litecoins, Peercoins, Namecoins, etc.), al igual que el de los Call Centers es insostenible. Hay que seguir abriéndole paso a las energías renovables e integrarlas en el mundo virtual, y por supuesto, hay que exigir la generación de tecnología más eficiente. La criptoeconomía debe reinventarse a favor del planeta y la humanidad.

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