Como has podido ver, no se trata de términos que se confrontan, sino que trabajan de la mano.
La huella ecológica y la huella de carbono son dos términos con diferentes definiciones pero que están íntimamente relacionados, que se complementan y que tienen un objetivo común: proporcionar indicadores esenciales parar mejorar el medioambiente y lograr la sostenibilidad que tanto demanda nuestro planeta.
Ambos miden elementos distintos, bien sea desde lo individual o lo colectivo, en un país, estado, municipio o localidad, o en una empresa, organización o fundación, pero reflejan la relación hombre-naturaleza.
El cálculo de la huella de carbono es fundamental para medir la huella ecológica. La primera, cuantifica las emisiones de GEI que producen las actividades diarias del ser humano y que contribuyen al calentamiento global; y la segunda se refiere al uso que él hace de los recursos naturales a fin de determinar si la velocidad a la que los extrae y los consume es apropiada respecto a la capacidad de regenerarse y seguir siendo útiles y beneficios para las generaciones futuras.
De manera que los dos indicadores marcan el camino a seguir para tomar decisiones que nos permitan tener un mundo mejor.