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Contaminación Medio ambiente

Lo que debes saber sobre los clorofluorocarbonos

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Se han empleado desde el siglo pasado en la elaboración de infinidad de productos, pero sus propiedades los han convertido en una amenaza para el planeta y la salud pública. Te contamos más sobre los clorofluorocarbonos, a continuación.

qué son los clorofluorocarbonos

¿Qué son los clorofluorocarbonos (CFC)?

Son sustancias químicas creadas por el hombre que pertenecen al grupo de los halocarbonos, derivado de los hidrocarburos, en el que los átomos de hidrógeno han sido sustituidos parcial o completamente por átomos de cloro (Cl) o flúor (F), siendo estos junto al carbono (C) sus principales componentes.

Los clorofluorocarbonos, que se conocen por su abreviatura como CFC, son muy persistentes en el medio ambiente y poseen una elevada toxicidad. No son inflamables y su reactividad es bastante baja.

Sus propiedades físicas y químicas les hacen útiles y atractivos comercialmente para la elaboración de:

  • Congeladores o frigoríficos domésticos e industriales
  • Aires acondicionados del hogar, oficinas o vehículos
  • Solventes desengrasantes
  • Insecticidas
  • Pinturas
  • Propulsores
  • Aerosoles
  • Aislantes
  • Espumas
  • Productos de limpieza
  • Embalaje
  • Partículas eléctricas, electrónicas y metalúrgicas
  • Ambientadores

Los clorofluorocarbonos más conocidos:

Te presentamos la familia de los CFC. El número en su nombre indica la cantidad de átomos de carbono, flúor y cloro que contienen.

  • CFC-113 (C2 Cl3 F3) o triclorotrifluoroetano

Este compuesto se ha usado en productos de limpieza quita grasa, para retirar pegamentos y residuos industriales. Se ha considerado como uno de los más destructivos para el medio ambiente.

  • CFC-12 (CCl2F2) o diclorodifluorometano

Es un CFC gaseoso a temperatura ambiente. Se empleó mayormente en refrigeradores, solventes para la producción de aerosoles y agentes expansores de espuma. También, en los aires acondicionados de los vehículos y como aislantes térmicos.

  • CFC-11 (CCl3F) o triclorofluorometano

Es una sustancia bastante versátil. Fácilmente puede pasar de su estado líquido a gas y viceversa. Su temperatura de ebullición se aproxima a la temperatura ambiental (24°C). Al igual que el CFC-12, se ha usado comúnmente como propelente en muchos aerosoles y en sistemas militares. Pero también se ha empleado para brindarle porosidad a una variedad de productos que contienen espumas blandas, como las almohadas, las alfombras y los cojines; y espumas duras como los congeladores e incluso, en el sector de la construcción.

  • CFC-114 (C2Cl2F4) o diclorotetrafluoroetano

Se ha empleado principalmente como disolvente y como un reactivo intermedio para la producción de otros clorofluorocarbonos.

  • Metilcloroformo (C2H3Cl3) o tricloroetano

Se ha utilizado para la limpieza de metales.

Muy probablemente has utilizado un Tippex, pero quizás sin saber que estabas empleando un CFC. Así es, en este líquido corrector de escritura se encuentra este clorofluorocarbono que desprende a la atmósfera la mitad de las emisiones de cloro provenientes de este tipo de compuestos químicos.

Impacto de los clorofluorocarbonos

En principio se creía que estos compuestos químicos eran inofensivos, pero con el paso del tiempo numerosos estudios demostraron que son capaces de alterar ciertos procesos naturales e incluso, nuestra salud. Por ello, desde 1987 se consideran compuestos químicos dañinos y se ha acordado, a través del Protocolo de Montreal y otros pactos internacionales como el de Londres (1990), el Conpenhague (1992), el de Viena (1995) y el de Kioto (1997), la necesidad de frenar su utilización.

Protocolo de Kioto
¿En qué consiste el Protocolo de Kioto?

Para saber más, haz click sobre la imagen

  • En la capa de ozono

Los clorofluorocarbonos no se acumulan en la superficie terrestre. Sus moléculas pueden permanecer entre 50 y 200 años en la atmósfera, y con el pasar del tiempo, gracias a su baja reactividad, llegar a la estratosfera sin alteraciones. Allí, por acción de la radiación solar ultravioleta, sufren una descomposición fotolítica que libera los átomos de cloro que tras una serie de reacciones químicas son capaces de destruir las moléculas de ozono (O3) y por tanto, destruir la capa que filtra los rayos solares ultravioletas y que permite la vida en la Tierra.

Los clorofluorocarbonos y la capa de ozono
Tan solo un radical de cloro es capaz de acabar con 50 mil moléculas de ozono

Parte de esto es lo que ha ocurrido con los agujeros que se han formado en la capa de ozono, como el de la Antártida, descubierto en la década de los 80, que si bien está dando leves señales de recuperación, aun siente los efectos de la presencia de los clorofluorocarbonos liberados hace decenas o cientos de años atrás.

Durante la década de 1980 se liberaban a la atmósfera más de 1 millón de toneladas de clorofluorocarbonos por año

A razón de ello, surgió la obligación de reducir su producción y comercialización, y fue entonces cuando aparecieron los hidrofluorocarbonos o HFC que, aunque se dice que no atacan directamente a la capa de ozono, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés) afirma que también son gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático, por lo que no hay que restarles importancia en cuanto a su impacto ambiental.

  • En la salud

Aunque su empleo está prohibido, aun es posible encontrar equipos de refrigeración en los que se hayan utilizado clorofluorocarbonos y, por consiguiente, es posible también que estas sustancias químicas estén merodeando a nuestro alrededor.

Hay quienes aseguran que, si se inhalan o se consumen, pueden llegar a provocar dificultad respiratoria, cefaleas, temblores, convulsiones, alteraciones digestivas (náuseas, vómitos, diarrea), también en el sistema nervioso central, en los riñones, hígado y alteraciones del ritmo cardíaco. Esto puede terminar en asfixias e incluso, la muerte. Y que, además, si se está en contacto físico con ellas, puede provocar irritaciones en la piel como la dermatitis.

La NOAA alerta además que sus efectos en la atmósfera pueden elevar los riesgos de cáncer de piel en los seres humanos y causar daños genéticos en muchos otros organismos vivos.

cáncer de piel y capa de ozono
El cáncer de piel y la capa de ozono

Para saber más, haz click sobre la imagen

No han faltado pruebas que demuestren que los clorofluorocarbonos son potentes y nocivos gases de efecto invernadero, que atrapan el calor e incentivan el cambio climático. Por ello, se prohibió tanto su producción legal como su utilización a partir del año 1995.

productos que contienen clorofluorocarbonos
Estudios indican que de respetarse la prohibición del uso de los CFC, para el año 2030 podría desaparecer el agujero en la capa de ozono en el Hemisferio Norte, y para el 2050 el de la Antártida.

Sin embargo, en los últimos años se ha desacelerado la disminución de su uso, por lo que la recuperación de la capa de ozono se ha retrasado. Ayudemos al planeta diciéndole NO a los clorofluorocarbonos en todas sus presentaciones. Salvemos la capa de ozono, salvemos nuestra especie, salvemos la vida.

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