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Más de la mitad de los ríos del mundo se seca una vez al año

La sobrepoblación, la mala gestión de los recursos y el cambio climático le juegan en contra a importantes y valiosos cursos de agua dulce. Según un estudio conjunto entre científicos de Estados Unidos y Francia, esta es la razón por la que entre 51 y 60 % de los ríos del mundo se secan una vez al año.

Más de la mitad de los ríos del mundo se seca una vez al año

Por desgracia, el hombre ha hecho de todo para acabar con su mayor proveedor. Dándole mal uso a la tierra, explotando al máximo los recursos naturales y pasando por alto toda ley de conservación ambiental, ha creado un escenario perfecto para la extinción masiva. Se ha dedicado a incentivar y acelerar un modelo de producción que genera fortunas incuantificables a partir de la creación de supuestas necesidades que son satisfechas con contaminación y devastación de por medio.

Así no solo está contribuyendo al cambio climático sino acabando con todo lo que es fundamental para la vida, incluyendo los 64 millones de kilómetros de ríos y arroyos que recorren el mundo entero. A estos caudales, les ha dado un uso comercial excesivo, al igual que a los bosques, y con ello ha puesto en peligro la fluidez de un elemento que juega un papel esencial en los ciclos bioquímicos de la naturaleza y del cuerpo humano, el agua.

De acuerdo con un estudio conjunto de la Universidad McGill (EE.UU) y el Instituto de Investigación en Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (INRAE) de Francia, la mayoría de los ríos del mundo se secan al menos una vez al año. La publicación en la revista Nature indica que entre 51 y 60 % de ellos, “incluidos tramos de ríos emblemáticos como el Nilo, el Indo y el Colorado, se han vuelto intermitentes en los últimos 50 años debido al cambio climático, a las transiciones en el uso de la tierra o a la extracción temporal o permanente de agua para el uso humano y la agricultura”.

Los investigadores identificaron que el agua de los cauces no solo deja de fluir en los lugares áridos, sino también en los tropicales e incluso, en el Ártico, donde se congelan durante una parte del año. Y lo más preocupante es que esta situación puede empeorar con el paso de los años. Bernhard Lehner, coautor del estudio, advierte que, “teniendo en cuenta el continuo cambio climático y de uso del suelo, se espera que una proporción cada vez mayor de la red fluvial mundial deje de fluir estacionalmente en las próximas décadas”.

La mayoría de los humanos vive en lugares donde el río o el arroyo más cercano es intermitente
La mayoría de los humanos vive en lugares donde el río o el arroyo más cercano es intermitente.

La sequía de los ríos tiene un alto costo para el planeta y la vida

Los ríos, pese a lo que muchos piensan, no son corrientes de agua continua. Muchos sistemas de agua dulce son estacionales, es decir, pueden secarse de forma periódica cada cierto tiempo, o de forma intermitente debido a diversas razones climáticas y es esa ausencia o presencia de agua lo que les convierte en ecosistemas únicos, en hogares singulares para gran diversidad de especies. Sin embargo, cuando esa escasez de agua se produce por motivos no naturales, relacionados con la intervención del hombre, estos cursos fluviales se vuelven espacios de muerte, incapaces de proporcionar sus servicios ecosistémicos, gratuitos y esenciales para la supervivencia de otras fuentes de agua, animales y humanos.

Con el cambio climático antropogénico evaporando cada vez más y más rápido el agua e imposibilitando la reposición de ella; y con la construcción de presas mal planificadas, la enorme contaminación que genera el sector industrial y empresarial, la extracción de arena y la introducción de especies invasoras, se atenta contra el flujo de agua dulce y por consiguiente contra las beneficios ecológicos y sociales (agua potable, comida y saneamiento) que proporciona un río sano.

De ahí la importancia de proteger los ríos y arroyos de una desecación total. Salvarlos, es salvar la vida. Quienes entienden esto están defendiendo la idea de que sean considerandos como sujeto de derecho, otorgándoles los mismos derechos que a los humanos, tratándolos como entidades vivas merecedoras de respeto, como se ha hecho ya con el Lago Erie en Ohio, Estados Unidos y con el río Magdalena en Colombia.

El desarrollo humano depende de la salud de los sistemas de agua dulce
El desarrollo humano depende de la salud de los sistemas de agua dulce

Si los ríos del mundo se secan una vez al año, como mínimo, es porque nosotros lo estamos propiciando con sistemas y costumbres derrochadoras, olvidando que con ello conducimos a miles de especies de peces de agua dulce a rumbo a la extinción, ponemos en riesgo la seguridad alimentaria, provocamos problemas sanitarios y de salud pública y  creamos más y nuevas guerras por el agua.

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