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La sobreexplotación y el tráfico de arena, la fórmula perfecta para la escasez de un recurso esencial

Según estimaciones locales, el año pasado, en el cantón San Vicente en Manabí, Ecuador, se extrajeron al menos 67.500 m3 de arena, situación que ha llevado al colectivo “Más respeto por nuestra gente” a alzar su voz en rechazo al robo de un recurso que equívocamente se considera ilimitado. No es para menos, la sobreexplotación y el tráfico de arena es una potencial amenaza para el futuro de las próximas generaciones.

impacto de la sobreexplotación y el tráfico de arena
Una cita al aire libre es una forma ecológica de regalar amor

La arena es la segunda materia prima, después del agua, con mayor demanda en el mundo. Se emplea en la elaboración de infinidad de artículos, entre ellos, detergentes, pinturas, cosméticos, botellas y aparatos electrónicos. Pero su principal aplicación es en el sector de la construcción. Este, hoy por hoy, demanda al menos una cuarta parte de la arena del planeta para hacer el hormigón que se emplea en la fabricación de viviendas y el asfalto de las carreteras. Tan solo en el años 2010, según datos del Foro Económico Mundial (WEF, por su siglas en inglés), para abastecer su demanda se extrajeron 11.000 millones de toneladas de arena en todo el mundo. Las mayores tasas de extracción fueron las de Asia y el Pacífico, seguidas por las de Europa y Norteamérica.

Pero la construcción no es la única responsable. El fracking o fracturación hidráulica para la extracción de gas y petróleo, la actividad aeronáutica, la regeneración de playas y la ampliación de ciudades y países enteros para ganarle terreno al mar también contribuyen a la demanda de más y más granitos de arena.

Aunado a esto, por las restricciones de excavación en algunos países, la arena se ha convertido en un producto globalizado y muy cotizado. En 25 años, su valor se ha incrementado casi seis veces, lo que le hace un negocio movido por la especulación y  por ende, apetecible para las mafias organizadas en varios países del mundo, como Camboya, India, Italia, Marruecos y Kenia.

El gran problema es que el peso de la sobreexplotación y el tráfico de arena recae en los depósitos fluviales, costeros y continentales, poniendo en peligro a la biodiversidad y atentando contra las comunidades locales.

La sobreexplotación y tráfico de arena genera impactos críticos e irreversibles

El robo y comercialización de la arena tiene serios efectos ecológicos, económicos y sociales.

1. Degradación ambiental

En los ríos, playas y depósitos geológicos fósiles se encuentra la arena de granos angulares y desiguales que se adhieren con mayor eficacia al cemento. Por tanto, son estos entornos naturales los más amenazados por el negocio de la arena, en tanto que ocasiona:

“A nivel mundial, consumimos el doble de arena de la que los ríos pueden transportar, por lo que necesitamos excavar en otras partes. Ahora se obtiene dragando ríos y, en mucha menor medida, fondos marinos. Se estima que entre el 75% y el 90% de las playas del mundo se están reduciendo”.

Nick Meynen, de la Oficina Europea de Medio Ambiente

2. Daños a la biodiversidad

La extracción de arena ocasiona problemas en las especies que albergan los ecosistemas marino-costeros:

  • Destruye o erosiona los hábitats de anidación y cría de peces, tortugas, delfines y cocodrilos como el gavial (Gavialis gangeticus), una especie que se encuentra en el río Ganges en India y que actualmente está en peligro crítico de extinción.
  • Daña las redes tróficas.
  • Contribuye a la expansión de especies invasoras, gracias al transporte de arena de una zona a otra.
  • Conduce a la extinción de especies autóctonas.

3. Afectación a la subsistencia local

La erosión causada por la extracción de arena afecta las infraestructuras y el modo de vida de millones de personas que viven en las zonas fluviales y costeras.

  • Hace a las comunidades más vulnerables a las marejadas, inundaciones, tsunamis y huracanes.
  • Amenaza la calidad del agua y la seguridad alimentaria.
  • Favorece la creación de pozos de agua estancada que se convierten en focos de reproducción de mosquitos transmisores de enfermedades infecciosas.
  • Incide directa y negativamente en la pesca artesanal y el turismo.
  • Promueve prácticas de construcción inseguras.
  • Incentiva la expulsión de la población de los lugares más afectados.

Por supuesto, las zonas más pobres son las que sienten con más fuerzas el impacto negativo de la extracción extensiva de arena.

4. Conflictos socio-políticos

El tráfico y la extracción ilegal de este recurso son actividades que fomentan la aparición de las llamadas mafias de la arena que sobornan, amenazan y asesinan a todo aquel que suponga un estorbo para su negocio y que ponen a trabajar para sí a excavadores furtivos que sacan toneladas de arena con palas y las cargan hasta camiones de transporte, y ven en el oficio mayor rentabilidad que la que le ofrecen otro trabajos.

“Hay crimen organizado, con conexiones con las más altas esferas políticas; un sistema bien organizado que va desde la extracción hasta la venta y la construcción. Y las personas que se ven obligadas a excavar la arena son muy pobres, una especie de esclavos, a quienes amenazan con matar a sus familias si no lo hacen”.

Denis Delestrac, realizador del documental Sand Wars.

La venta ilegal no siempre es realizada por una pandilla criminal. Al igual que el contrabando de drogas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, la extracción de arena presenta una mezcla de emprendimiento auto-organizado por parte de los aldeanos, así como actores criminales estructurados jerárquicamente”.

Tomado del análisis “Sand Mafias in India de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime

Pero el comercio ilegal de la arena también genera tensiones entre países vecinos que mueven millones de dólares anuales a través de una industria especializada en la extracción de este recurso en los lechos de ríos, lagos y mares de todo el mundo. El conflicto empeora si se trata de países que tienen pretensiones de extender su soberanía a territorios en disputa, como es el caso de las islas artificiales de China, en el archipiélago de Spratly.

Singapur es uno de los principales importadores de arena
Singapur es uno de los principales importadores de arena de Indonesia, Malasia, Tailandia y Camboya, países que sufren una alarmante sobreexplotación de esta materia prima.

La arena es un recurso abundante pero no inagotable

Esa altísima demanda ha incentivado la proliferación de mafias que sin piedad alguna sacan millones de  toneladas de arena de las playas para venderlas al mejor postor. A diferencia de lo que ellos creen, la arena es un recurso limitado y ellos están contribuyendo a que se agote cada vez con mayor rapidez.

El sector de la construcción tiene una grandísima responsabilidad en esto y por lo visto no tiene intenciones de parar. Un informe de Naciones Unidas advierte que 54% de la población mundial vive en zonas urbanas (repletas de carreteras, puentes, casas, aeropuertos, etc) y que para el 2050 se estima que la cifra ascienda a 66%. China e India, por sus conocidas tasas de crecimiento demográfico, serán los países con mayor incremento. Por su parte, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se estima que muy pronto en todo el mundo se consumirán anualmente entre 30 y 50 millones de arena y grava. Gracias a eso, el precio de la arena está al alza y promete seguir así, lo que se traduce fácilmente en:

  1. Más sobreexplotación de este recurso.
  2. Mayor enriquecimiento ilícito de las mafias y actores criminales de cuello blanco (representantes de las élites industriales, financieras y políticas).
  3. Una preocupante escasez de arena.

Es cierto que no hay precisión de cuánta arena hay en el mundo, gracias a que la monitorización y cuantificación de este recurso se topa de frente con retos técnicos, políticos, comerciales y sociales que impiden hacer cálculos exactos de la cantidad de arena se mueve a lo largo de los ríos, cuánta se deposita y cuánto se extrae. Pero, está claro que la demanda de este recurso para la construcción de grandes proyectos como la torre Burj Khalifa en Dubai, o para la extensión territorial, es cada vez mayor y que el proceso de formación de este recurso es lento, muy lento. Entonces, no queda duda de que la ambición está superando y con creces la capacidad de regeneración de la naturaleza.

En Vietnam saben que es así. Allí la demanda interna excede las reservas totales que existen en el país. De continuar así, pronto se quedarán sin arena. Lo han reconocido desde el propio Ministerio de Construcción vietnamita. Sin embargo, el mercado sigue mandando. La demanda y la oferta siguen creciendo y las nefastas consecuencias ambientales y socioeconómicas del dragado y venta de arena continúan amenazando.

China e India son los mayores consumidores de arena y grava
China, India y África consumen de 32.000 a 54.000 millones de toneladas al año de grava y arena.

De la sobreexplotación y el tráfico de arena no se habla tanto como de la extracción ilegal de oro y diamantes, el tráfico ilegal de especies o la contaminación plástica, pero es igual de preocupante porque afecta la salud de ecosistemas vitales. De ahí la necesidad de hacer más visible la magnitud del problema y exigir regulaciones fuertes a la extracción, uso y comercialización de este recurso al cual hasta ahora todos tenemos acceso.

Es esencial reducir el consumo de arena y conseguir edificaciones más sostenibles, con materiales de construcción alternativos, a partir de la reutilización de escombros y vidrios, por ejemplo. Como dice el arquitecto y profesor Albert Cuchí, “la construcción del futuro tendrá que orientarse más a la rehabilitación y no tanto a la nueva construcción. También tenemos que repensar el modelo de ciudad, sólo así podremos utilizar otros sistemas de construcción.”

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