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El agua en la bolsa ¿Qué significa esto?

Se veía venir. Al petróleo y al oro se ha sumado el vital líquido en el mercado de futuros. Su precio ahora estará sujeto a expectativas y especulaciones. El conglomerado empresarial se frota las manos mientras crece la incertidumbre de millones de personas en el mundo que padecen las consecuencias de la explotación de este bien esencial para la vida. Te contamos qué significa la presencia del agua en la bolsa de Wall Street.

el agua en la bolsa

La superficie de la Tierra está formada por 70% de agua, pero de esa cantidad, solo 3% es agua dulce (en forma de acuíferos, campos de hielo, ríos, lagos) útil para los seres vivos.

Este recurso natural es la materia prima más importante del planeta. Cumple un rol fundamental en la vida de las personas pues constituye el principal medio para la producción de bienes de consumo básico y permite el desarrollo y crecimiento de todos los sectores económicos.

De acuerdo con estimaciones de la ONU, de esa pequeña porción de agua dulce de la que podemos disponer, 70% se usa para agricultura, 20% para la industria y 10% para el consumo humano.

Ante las proyecciones de crecimiento de la población mundial y de las grandes urbes y los cambios en los modelos de consumo, se espera que esa demanda de la materia prima con más potencial del mundo se dispare en los próximos años.

Una de las opciones que han puesto sobre la mesa, ha sido invertir en agua, bien sea a través de empresas como American Water Works, Danaher Corporation, Pennon o Sabesp que tratan el agua potable o tienen estrecha colaboración con las compañías de suministro de agua, agro negocios o biotecnología, o a través de acciones en cotización o de una cesta de valores de mercado.

En países como Australia, por ejemplo, existen fondos de inversión que venden o  alquilan el derecho a usar el agua de un río o lago. En algunos casos se hace con controles estrictos y supeditados al uso, pero también hay lugares en donde la compra-venta de este derecho se negocia con engaño y corrupción para trasvasar el agua y transportarla a gran escala.

Ahora, California (Estados Unidos), donde la sequía ha hecho estragos, ha decidido sumarse a la transformación de un bien de uso público a un bien económico sujeto a las reglas de mercado, con una propuesta que había tardado en llegar.

Del manantial a la bolsa

El Chicago Mercantile Exchange (CME Group) anunció esta semana que el agua entró en la lista de materias primas que se cotizan en la bolsa de Wall Street.

El precio con el que hizo su primera aparición en el Nasdaq Veles California Water Index fue de 486,53 dólares por acre-pie, medida de volumen que equivale en Estados Unidos a 1,233 metros cúbicos. Este índice rastreará el precio de los arrendamientos de derechos de agua y las transacciones de venta en las cinco regiones más grandes y más comercializadas de California hasta 2022, pero servirá como referente para el resto del mundo en los mercados del agua.

Según CME Group, con esto se evitará fijar el precio futuro del agua “a ojo” y se le permitirá a los sectores agrícolas, comerciales y de gobierno una mejor gestión del riesgo asociado a la poca disponibilidad de este bien. Bloomberg, agrega que está destinado a “servir como protección para los mayores consumidores de agua de California contra la subida de los precios y como indicador de escasez para los inversores de todo el mundo”.

“Dado que se espera que casi dos tercios de la población mundial enfrente escasez de agua para 2025, la falta del líquido presenta un riesgo creciente para las empresas y comunidades de todo el mundo, y en particular para el mercado del agua de California de 1.1 mil millones de dólares.

Tim McCourt – Director Global de Productos de Renta Variable en CME Group.

La noticia de la llegada del agua al mercado de futuros de materias primas, como era de esperarse, fue recibida con beneplácito por los inversionistas pero, levantó polvo y desató las preocupaciones, pues se trata de negociaciones financieras con un bien escaso e indispensable.

¿Qué significa realmente la llegada del agua al mercado de materias primas?

Para entenderlo, primero hay que aclarar qué es el mercado de futuros.

Bien, un contrato de futuros es un acuerdo de compra y venta de un activo que se ejecutará en una fecha determinada en base a un precio estimado a partir del comportamiento de ciertas empresas.

Es así como trabajan las aerolíneas, por ejemplo. Venden un billete con meses de anticipación a un precio que consideran minimiza los riesgos de pérdida para el momento en el que se efectúe el vuelo.

El asunto es que ese precio, al igual que el del petróleo, del oro, del gas y del trigo, es movido por los hilos de los principales actores económicos del mercado, es decir, de los banqueros, empresarios y la élite política, quienes se empeñan en decir que buscan una mejor correlación entre oferta y demanda en los mercados.

En el caso del agua, que es un bien natural escaso, el precio estará sujeto a las especulaciones basadas en la demanda y los cambios del clima (lluvias o sequías). Quienes apoyan esta jugada estratégica aseguran que el ingreso del líquido al mercado de futuros permitirá inversiones a favor de un suministro de agua más eficiente y equitativo, pero quienes se oponen, lo ven como una forma de controlar y dominar el acceso al preciado recurso.

La escasez del agua, entre la especulación y el oportunismo

Al igual que los minerales e incluso, el aire, el agua es objeto de especulación por parte de actores económicos que no descansan esfuerzos como promotores del empobrecimiento, que con sus movimientos financieros estratégicos han logrado acaparar el suministro de tres factores necesarios para la reproducción de la vida económica y social en el planeta: el agua, los alimentos y el combustible, llevando a la erupción de devastadoras consecuencias.

China y Estados Unidos son los mayores consumidores de agua del mundo

Las corporaciones e instituciones financieras globales hoy tienen la capacidad de determinar, mediante la manipulación deliberada del mercado global, el nivel de vida de millones de personas. Lo hacen a puertas cerradas y siguiendo una agenda que refuerza un negocio de rentabilidades seguras a la vez que coloca a la población mundial en una encrucijada económica, social y medioambiental. La cotización del agua en la bolsa lo deja al descubierto una vez más.

Estos poderosos actores económicos se aprovechan de la crítica situación hídrica que hoy por hoy enfrenta el mundo para saciar sus ansias de fortuna y poder.

No solo han privatizado este bien de uso público y tasado un precio a su conveniencia, sino que además han creado la falsa ilusión de una regulación y distribución que evitará que empeore la escasez de agua en el mundo y todos los conflictos sociales relacionados con ella.

Se han dedicado a inyectarle dinero a una gestión irracional de este recurso esencial para el consumo doméstico, la higiene y la producción agrícola, articulando soluciones a favor de oligopolios de regadío o compañías eléctricas y creando problemas para la supervivencia de millones de familias: obstaculización del acceso al agua potable y el encarecimiento de los precios de los alimentos y productos de primera necesidad, lo que en países pobres o en desarrollo rápidamente se traduce en conflictos, desplazamientos, hambrunas y muertes.

La solución para la crisis hídrica no es tener el agua en la bolsa. Es necesario impedir la contaminación y la explotación excesiva de este recurso. Hay que proteger las fuentes de agua, hacer un uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce. Para eso, definitivamente, es preciso contar con una agenda política mundial que deje de considerar el agua como un bien económico y le otorgue la importancia que merece como un derecho social irrenunciable.

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