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Bienes comunes, una visión alternativa de producir y consumir recursos y conocimientos

El desarrollo de la vida y el conocimiento es anterior a la existencia de cualquier sistema económico y solo es posible gracias a los bienes comunes, que proporcionan un marco favorable, no mercantilizado, para vivir, producir y consumir.

qué son los bienes comunes

Los bienes comunes son aquellos recursos naturales y culturales que no pertenecen a alguien en particular y cuyo uso y disfrute es colectivo.

Este concepto alude a formas de organización y producción colaborativas y participativas, así como también a alternativas de consumo alejadas de las reglas de exclusión determinadas por el mercado para crear necesidades, fomentar la escasez y poner límites a espacios y conocimientos compartidos.

En tal sentido, los bienes comunes satisfacen necesidades colectivas, lo que significa que benefician a todos los sujetos por igual, no dejan a nadie por fuera. Esa es la gran diferencia con los llamados bienes sociales o bienes públicos, que si bien parecen estar asegurados para todos indistintamente, su consumo y disfrute puede estar sujeto al oportunismo y la ambición, imponiendo los intereses individuales por encima de los colectivos, sobreexplotando y agotando los recursos.

Características de los bienes comunes

  • Son indivisibles.
  • Son transgeneracionales, es decir que se pueden transmitir y heredar.
  • Son de uso común, así que los beneficios y perjuicios de su utilización son compartidos por todos.
  • No son propiedad exclusiva de una persona o entidad pública ni privada.
  • No se pueden gestionar individualmente ni comercializar.

Ejemplos de bienes comunes

Los bienes comunes se encuentran mayormente en la naturaleza.  De forma generalizada, se puede mencionar el medioambiente, la biodiversidad. En particular, los recursos naturales, los glaciares, desiertos, bosques y montañas, así como también el material genético encerrado en la naturaleza, como las semillas, por ejemplo y el espectro electromagnético. Algunos están asociados a una comunidad en particular (bienes comunes privados) que los gestiona, como es el caso de los territorios donde se establecen huertos o sistemas pastoriles; otros son de uso global (bienes comunes públicos), como el agua, el aire y la tierra.

Pero también pueden ser sociales, culturales y educativos. Entonces, es posible hablar de bienes comunes inmateriales y resaltar aquí la música, la literatura, la sabiduría ancestral y milenaria y hasta el software libre, recursos que pueden ser creados, modificados, distribuidos y estudiados colectivamente.

También entran en esta clasificación los derechos humanos.

características de los bienes comunes
Los bienes comunes exigen solidaridad, compromiso y consciencia colectiva para su cuidado y conservación.

Importancia de los bienes comunes

Los bienes comunes aportan todo lo necesario para la subsistencia física, económica y cultural de la población: alimentos, refugio, combustible, sentido de pertenencia, conocimiento, cohesión social. Resultan imprescindibles para la pluralidad, la reproducción de la vida y el conocimiento, y también para enfrentar la crisis del calentamiento global.

De ahí la necesidad de garantizar su perdurabilidad a través del manejo y cuidado responsable, colectivo y democrático, económica y ecológicamente sostenible.

La conservación de los bienes comunes, en especial los naturales, exige una participación consciente de la sociedad, que los aleje de la lógica extractivista y mercantilista de las élites políticas y empresariales.

El peligro de la mercantilización de los bienes comunes

La sobreexplotación, la privatización y la commoditización (inserción en el mercado de futuros) son formas de abuso sobre los bienes comunes naturales. El capital privado, la ciencia y los Estados se han encargado de apropiarse de ellos bajo la conveniente afirmación de que se trata de recursos naturales estratégicos que permiten alcanzar la seguridad nacional, el crecimiento económico y el progreso. No obstante, en vez de cumplir la promesa del bienestar común, lo que han hecho es equiparar los recursos naturales con activos financieros que se mercantilizan y en consecuencia, crean grandes y complejos desequilibrios ecológicos y sociales.

La potente y radical dominación del ser humano sobre la naturaleza, es promovida por países industrializados como Estados Unidos y China, que día tras días dejan ver su insaciable consumo de materias primas. Estos países cuentan con el respaldo de instituciones internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Banco Mundial (BM) que hablan de sustentabilidad y gobernanza mundial al mismo tiempo en nombre de la soberanía nacional y el interés general.

Su lógica, sus estrategias diplomáticas y famosos acuerdos comerciales afianzan la ecuación recursos = poder, que reclama derechos sobre la biodiversidad y el conocimiento tradicional. Por ello, están a favor del derribo de montañas, el desvío de los ríos y la enajenación de bosques nativos para la extracción de recursos y minerales, la explotación maderera, la agricultura industrial, el turismo y la edificación de grandes infraestructuras, acciones que arrebatan la razón de existencia y futuro, pues solo se  traducen en destrucción, escasez, egoísmo y profundas desigualdades.

Olvidan que de la visión política y económica que se destine a los bienes comunes depende la verdadera defensa de la soberanía y la existencia de la especie humana.

Tragedia de los comunes de Garret Hardin

Lo bienes comunes son la garantía del futuro

En el contexto actual, de este planeta que no logra reponer lo que se extrae de él, la riqueza y la exclusión van de la mano, creando peligros ecológicos, incertidumbres y una competencia creciente y desigual por el acceso a los recursos.  

El aparato económico mundial sigue siendo patriarcal… y dirige la mayor parte de las instituciones, de la política y de las actividades humanas. Estos efectos secundarios de la revolución industrial son la pobreza, la contaminación, niveles insostenibles de consumo, desperdicios y disminución de las reservas. Es imperativo que para el futuro se redefinan las reglas de juego económico e incluso que se cambie la presentación de los resultados: ¿es todavía necesario emplear el PNB o el PIB para medir el crecimiento económico?

Hazel Henderson, Estados Unidos
Sesión Pública de América del Norte

Esto deja claro que  debemos defender a capa y espada los bienes comunes. Debemos incentivar y adoptar la idea de convertirnos en prosumidores, productores y consumidores al mismo tiempo. Esto permitirá luchar contra el sistema económico imperante que apuesta con fuerza por la acumulación y dependencia, contribuirá a eliminar sus ataduras, a defender las bases de la solidaridad, la autogestión, la convivencia y la justicia social, ecológica y de género y por supuesto, a proteger los recursos y ecosistemas que permiten la subsistencia y desarrollo de la población actual y las generaciones que están por venir.

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