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¿Qué es la obsolescencia programada?

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¿Cuántos de los objetos eléctricos o electrónicos que tienes en casa has tenido que reemplazar luego de un par de meses o pocos años después de haberlos comprado porque de pronto dejaron de funcionar? ¿Has pensado que esto es parte de una estrategia comercial de las grandes marcas para vender más? En este artículo te presentamos un concepto que tanto agrada a los fabricantes: la obsolescencia programada. Te contamos qué es y cómo impacta a nuestro medioambiente.

qué es la obsolescencia programada

¿Qué es la obsolescencia programada?

Desde la Revolución Industrial, parece que la durabilidad de los productos no era rentable para los fabricantes, pues la gente no compraba de nuevo el mismo objeto hasta tanto este no se rompiera o alguien lo dañara. Entonces, al haber menos ventas, había menos ingreso de dinero. Bajo ese argumento nació la idea de otorgar caducidad a los productos como una forma de incentivar el consumo.

El concepto fue formulado en 1930, pero años antes empresas del ramo eléctrico, entre ellas Phillips y General Electric, habían acordado limitar la duración de las bombillas de incandescencia, de 1.500 horas a 1.000 horas, y penalizar a los fabricantes que violaran esa nueva norma.

Luego pasó algo similar con el Nylon, que, aunque se presentó en 1938 como un producto indestructible, la disminución de las ventas de las medias de este material llevó a Dupont a rediseñarlo hasta hacerlo más frágil y así asegurar mayores ganancias y consumidores perpetuos.

Desde entonces, lavadoras, televisores, impresoras, ordenadores, teléfonos móviles, microondas, bombillas, medias, zapatos, vehículos, software y todo cuanto puedas imaginar, aunque los fabricantes se empeñen en negarlo, está diseñado para durar poco tiempo, para quedar obsoleto, inservible.

Según los creadores de esta perversa estrategia, era la gran solución, no solo en lo comercial sino también en lo laboral, pues aseguraba una forma de generar empleos estables a los obreros y favorecía a la economía en general.

En aquel entonces, los recursos naturales se creían inagotables y bajo esa concepción, la obsolescencia se volvió comúnmente aceptada.

Tipos de obsolescencia programada

La obsolescencia programada se presenta de diversas formas:

  • 1. Obsolescencia programada per se:

Se trata de la obsolescencia tal cual como la hemos citado anteriormente, de la planificación de la fecha de caducidad de los productos. En el caso de los teléfonos inteligentes, se estima que estos tienen una vida útil de poco más de 2 años. No creas que esto es casualidad, es algo totalmente pensado por sus creadores para que constantemente tengamos que adquirir uno nuevo.

  • 2. Obsolescencia indirecta:

Tiene que ver con la dificultad para reparar los productos averiados, ya sea por un tema de precios (a veces es más económico comprar un producto nuevo que repararlo) o por falta de repuestos. Según un estudio de Greenpeace, más del 70% de los dispositivos móviles son difíciles o imposibles de reparar, y datos del Parlamento Europeo indican que en el continente 44% de los aparatos eléctricos y eléctricos rotos no se reparan nunca.

  • 3. Obsolescencia funcional:

Se da cuando falla un componente de determinado aparato haciendo que este deje de funcionar.

  • 4. Obsolescencia por incompatibilidad:

Está relacionada específicamente con las actualizaciones de los sistemas operativos que exigen determinados aparatos electrónicos. Si tienes un iPhone, la habrás sufrido. Al no hacer alguna actualización, el móvil pierde funcionalidad porque ya no es compatible con ciertas aplicaciones.

  • 5. Obsolescencia psicológica:

Es fomentada por las campañas de publicidad y mercadeo que nos hacen creer que ciertos objetos ya son obsoletos por no ajustarse a determinados estándares estéticos o de moda. Nos hacen pensar que son viejos, feos e inútiles persuadiéndonos a comprar uno más moderno.

productos con obsolescencia programada
La durabilidad de los objetos está planificada por sus fabricantes

Hay quienes agregan a esta lista:

  • 6. Obsolescencia por notificación:

Cuando se colocan fechas de vencimiento a medicinas y alimentos, por ejemplo, aun cuando estos están a la mitad de su vida útil y son perfectamente consumibles. También se da con los cartuchos de las impresoras.

  • 7. Obsolescencia biológica:

Tiene que ver con la venta de semillas, principalmente, se debe a que tras la primera cosecha se vuelven estériles.

Consecuencias de la obsolescencia programada

El famoso “Comprar, usar y tirar” no pasa desapercibido, por supuesto que afecta a la armonía y al equilibrio de la naturaleza.

  • Incentiva el consumo constante de determinados productos y por tanto mayor producción de ellos:

En la actualidad, la economía mundial nos hace creer que debemos comprar un montón de productos que en realidad no necesitamos y esto nos hace partícipes y co-responsables de una gran contaminación ambiental.

La producción incesante de artículos supone la explotación y utilización de recursos naturales, que en algunas ocasiones son muy escasos como, por ejemplo, el coltán. Algo que puede, además, ocasionar conflictos geopolíticos.

impacto de la minería en el medio ambiente
¿Cuál es el impacto ambiental de la minería?

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

Todo proceso productivo supone también la utilización de electricidad, que generalmente se obtiene a partir de la quema de combustibles fósiles, lo que se traduce, por supuesto, en contaminación e influye en el cambio climático.

  • Promueve la generación de desechos

La obsolescencia programada genera automáticamente una ingente cantidad de basura electrónica, aparatos que al no funcionar terminan como desechos que, por lo general, no son gestionados de forma adecuada, y que terminan contaminando el suelo, el aire y el agua debido a la presencia de elementos químicos como el mercurio, aluminio o cobre que resultan ser bastante tóxicos.

Esto afecta de manera más notoria a los países subdesarrollados que son los receptores de estos desechos, países donde hay poca o nula legislación sobre reciclaje o gestión de residuos. El caso de Ghana, en África, es uno de los más preocupantes. Allí llega la chatarra electrónica procedente de Europa y Norteamérica, catalogada como “mercancía de segunda mano” para supuestamente “disminuir la brecha digital”, pero que en realidad es inservible y supone una real amenaza para la vida de las personas y el medio ambiente.

Con la obsolescencia programada le estamos poniendo caducidad a la vida del planeta, a la especie humana.

¿Quién le pone freno?

Pocas son las normativas que le han plantado cara a la obsolescencia, pero ya al menos hay avances.

  • Francia la ha tipificado como un delito y la castiga con multas por 300.000 euros y cárcel hasta por 2 años.
  • En Italia, Samsung, Epson y Apple han debido pagar fuertes multas por este tema.
  • Holanda y Finlandia avanzan en el planteamiento para fijar el límite mínimo de garantía legal en dos años.
  • En el 2017 entraron en vigor una serie de medidas fiscales en Suecia orientadas a reforzar e incentivar la reparación, el reciclaje y la economía circular.

Ojalá el resto del mundo entienda a tiempo la necesidad de frenar esta estrategia comercial fraudulenta en favor de la seguridad de los consumidores y del planeta.

Es tiempo de abrirle paso a la alargascencia, para hacer más larga la durabilidad de las cosas que compramos.

Afortunadamente, ya se están sumando acciones.

Está el caso de del fabricante OEP Electrics que, inspirado en la bombilla del cuartel de Bomberos de Livermore, que lleva más de 100 años encendida, ha lanzado al mercado bombillas con tecnología led diseñadas para durar “toda la vida”; mientras que la empresa Lemnis Lighting comercializa bombillas que duran 25 años.

la obsolescencia programada
No le pongamos fecha de caducidad a nuestro planeta. Apliquemos las 3Rs

La obsolescencia programada nos esclaviza, nos ata al consumo compulsivo y derrochador, y le da alas a industrias que crean necesidades en vez de satisfacerlas, que faltan a su ética ofreciéndonos productos de menor calidad, con tal de inflar sus bolsillos.

No seamos parte del problema, sino de la solución.

Aunque poco se ha hecho por legislar sobre este tema y las empresas fabricantes se siguen aprovechando de ello, no podemos seguir siendo consumidores pasivos. Nuestras decisiones de compra pueden hacer la diferencia. Vamos a apostar por el ecodiseño, por los productos que en su fabricación han incluido residuos como materia prima. Cuando se nos dañe algún aparato tengamos como primera opción, repararlo. El planeta necesita de consumidores responsables

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