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Estamos en la era de los prosumidores

En los últimos años, los consumidores han cobrado un nuevo rol, uno más participativo y protagónico. Ya no son esos sujetos pasivos que solo compran y usan los productos y servicios. Ahora forman parte del proceso de toma de decisiones de las empresas y marcas y se les conoce como prosumidores.

Ha llegado la era de los prosumidores

Actualmente, las personas ya no se limitan a la simple acción de comprar. Hay mayor libertad en la expresión de valoraciones sobre su compra. Es cada vez más frecuente escuchar o leer opiniones de los consumidores o usuarios acerca de los productos y servicios adquiridos. Y precisamente, esos comentarios, que ahora pueden llegar rápidamente a cualquier lugar del mundo gracias a la tecnología, han moldeado el perfil de los nuevos compradores, los llamados prosumidores.

¿Qué es ser un prosumidor?

La definición se le atribuye al sociólogo norteamericano Alvin Toffler. En su libro “La Tercera Ola”, ambientado en los años 80, el escritor describe que las empresas entendían a los consumidores como masas homogéneas pasivas que compraban y, consumían en silencio; y en virtud de ello, se dedicaban a incentivar el consumo a través de mensajes publicitarios presentados en grandes vallas, en la radio y la televisión, más que en satisfacer las necesidades de las personas. Basándose en tal percepción, Toffler proyectó cómo la revolución de la comunicación y la información transformaría al comprador en un sujeto activo en la producción de los productos y servicios que consume. Habló de nuevos usuarios, unos con herramientas para informarse sobre lo que pretendían comprar y con la capacidad de interactuar con sus semejantes acerca de determinados productos o servicios.

Y ahora henos aquí.

Las empresas y marcas han entendido que no basta con producir y ofertar para atraer clientes, sino que para lograr mejores resultados deben escuchar sus opiniones y demandas. La globalización, con su amplia disponibilidad de dispositivos tecnológicos y comunidades interactivas en la web, ha permitido abrir ese espacio de encuentro en el que han nacido los prosumidores o prosumers, personas que son compradores y a la vez productores de opiniones que definen la ruta de acción de las compañías.

Características de los prosumidores

No porque estemos en la era digital y un alto porcentaje de la población tenga acceso a las redes sociales, significa que todos los compradores son prosumidores. Solo quienes tienen las siguientes características pueden ser considerados como tal:

1) Son analíticos

Los prosumidores consultan las características del bien o servicio que pretenden comprar, así como también las opiniones de productores y demás consumidores.

2) Son críticos y reflexivos

Antes y después de adquirir un producto, analizan la experiencia de compra y comparten sus argumentos sólidos y verídicos.

3) Son empíricos

No confían ciegamente en lo que los demás dicen. Comprueban lo que leen y escuchan y solo comparten opiniones acerca de sus propias experiencias de uso o compra.

4) Son exigentes

No les basta con tener un producto que ha sido catalogado por las marcas como “bueno”. Para ellos, todo lo que rodea a tal producto debe satisfacer sus necesidades: presentación, empaquetado, disponibilidad, accesibilidad, métodos de pago, etc. Buscan la excelencia.

5) Comparten su experiencia

Los prosumidores cuentan con las herramientas necesarias para que sus opiniones sean presentadas con suficiente calidad y masificación. Se apoyan en la tecnología actual, con gran poder de viralización, para llegar a un público tremendamente extenso e influir en sus opiniones, gustos e intereses.

Su opinión, positiva o negativa sobre un producto o servicio, circula fácil y rápidamente por la web (redes sociales, blogs y foros), llegando a millones de personas y empresas ávidas de información sobre lo que se ofrece en el mercado.

Ese papel activo puede ayudar o entorpecer las ventas de una marca, así que los prosumidores se convierten en sus enemigos o grandes aliados. Por ello, muchas empresas optan por obsequiar sus productos a consumidores que consideran son influyentes en el mercado con la intención de buscar comentarios positivos que incidan en la decisión de compra del público objetivo.

Dos de cada tres consumidores tienen en cuenta las opiniones de otros usuarios antes de comprar.

En auge el empoderamiento de los prosumidores

La presencia de los prosumidores en los diversos canales de comunicación que existen en la actualidad ha llevado a las empresas a identificar, priorizar y establecer espacios de diálogo constante. Allí, los “nuevos grupos de interés”, como algunos les llaman, han comenzado a insertar sus exigencias asociadas a la sostenibilidad de la economía, de la sociedad y del planeta.

El hecho de que los consumidores sean cada vez más conscientes de la terrible huella que el ser humano está dejando en el medioambiente, y entiendan la necesidad de ser ciudadanos responsables, ha llevado a la población a conocer más a fondo los procesos de producción y distribución de los artículos y servicios adquiridos y por ende, a mejorar sus prácticas de consumo.

Gracias a ello, han desarrollado gran proactividad y capacidad de liderazgo, lo que hoy día les convierte en más que generadores de opiniones. Ahora es cuando realmente su rol de productores está cobrando mayor sentido.

Más allá de opinar y ser escuchados

El concepto de prosumidor ha evolucionado con el paso del tiempo, ya no solo se circunscribe a la persona que compra bienes y servicios que no son producidos por ella.

Los llamados prosumidores, consumidores que han abandonado su faceta pasiva, apenas informada e influenciable, no solo aportan sus valoraciones sobre la compra realizada. En la nueva era, son parte clave de la producción de bienes y servicios. Por ejemplo, ya no solo aprovechan la energía que suministran las compañías eléctricas, sino que ahora participan activamente en la generación del recurso y en las estrategias innovadoras y sostenibles de distribución y consumo.

También entran en esta clasificación las personas que, conociendo las necesidades alimenticias de su núcleo familiar y las de su comunidad, deciden producir alimentos para compensar la escasez de productos frescos y saludables y con ello promover la seguridad alimentaria, la preservación ambiental y la comercialización de productos en el mercado local.

De modo que los prosumidores se han hecho camino en la construcción de una sociedad más solidaria, más justa y consciente de sus derechos y deberes.

producir para consumir
Los prosumidores también participan activamente en la producción de bienes y servicios para el uso y disfrute colectivo.

Desafortunadamente, muchas marcas siguen haciéndose oídos sordos ante la información y demanda de los prosumidores que exigen una actuación responsable a favor del cuidado del planeta. Continúan ignorando lo que dicen y actuando a sus espaldas. Pocas son las que atienden su llamado y responden a esas necesidades colectivas que abogan por el uso eficiente de los recursos naturales, ya sea retirando determinados productos del mercado o creando otros más respetuosos. A esas marcas, a esas compañías, desde aquí hoy les decimos que los prosumers no son una moda, tienen la capacidad de cambiar el mundo a partir de la modificación de los hábitos de consumo. Los prosumidores han desarrollado los mecanismos necesarios para reorientar el mercado a partir de su decisión. No los subestimen.

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