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La venta de aire puro: un negocio lucrativo, contaminante e injusto

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Definitivamente, la ambición del ser humano no tiene límites. A todo le pone precio, todo lo vende y lo negocia. Todo lo mercantiliza. El agua, la tierra y el aire no escapan de sus garras. Estos bienes tan necesarios para la vida han entrado en un mercado tan suculento como devastador. En otros artículos te hemos contado sobre la privatización del agua y los conflictos que eso ha generado a nivel social, en esta oportunidad nos centraremos en el negocio de la venta de aire puro. ¿Estás listo para saber cuánto puede costar disfrutar de él?

venta de aire puro

La necesidad es la base de la creación de cualquier producto, ¿o no? Bueno, esa es la respuesta de la venta del aire puro y limpio.

La verdad es que por años nos hemos encargado de generar tanta contaminación como se nos ha hecho posible y ahora que la atmósfera está tan sucia, nuestra salud empieza a verse perjudicada. Han aumentado los casos de enfermedades agudas como tos, bronquitis e infecciones del tracto respiratorio, y los riesgos de padecer problemas cardíacos y cánceres. Necesitamos aire limpio, aire puro. Lo dicen los datos.

La contaminación del aire dispara las ventas de mascarillas, purificadores o botellas de oxígeno

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el número de defunciones a causa de la mala calidad del aire que respiramos ronda los 4,5 millones. ¿Y cómo tratamos esto? En vez de hacer lo que realmente se precisa para evitar la contaminación del aire (disminuir al máximo posible la emisión de dióxido de carbono y tantos otros gases contaminantes), se ha optado por el ofrecimiento del aire como un producto extravagante, costoso y accesible solo para unos pocos. El egoísmo ha superado los límites y las ansias de encender la máquina de hacer dinero, le sigue los pasos. Aquí la prueba de ello:

  • Nueva Zelanda

Allí el aire “de la más inmaculada calidad, libre de toxinas e impurezas” se vende enlatado. La empresa Pure Kiwi Air lo recolecta en las cumbres nevadas del país, lo envasa, le incorpora una mascarilla para inhalar el gas, y lo comercia. Cada porción tiene un costo que ronda los 100 dólares, y en China, puede alcanzar los 141 dólares. No sé qué es más preocupante, si el precio o la cantidad de personas dispuestas a comprar una de estas botellas.

  • India

En Nueva Delhi, un pequeño establecimiento llamado Oxy Pure o “bar de oxígeno” ofrece a los clientes inhalar, a través de una cánula nasal, una dosis de 15 minutos de oxígeno puro a cambio de un pago que va entre los 4 y 6 dólares. El lugar se ha convertido en un escape a los elevadísimos niveles de contaminación que azotan a la ciudad y le han obligado a declarar en varias ocasiones la emergencia pública.

  • Canadá

Vitality Air es el nombre de una empresa canadiense que recolecta aire en el Parque Nacional Banff. Fue creada en el 2017 por Moses Lam y Troy Paquette y un año después ya había vendido 40.000 unidades de aire envasado en presentaciones de 3 y 8 litros a 20 y 40 dólares respectivamente, logrando así una facturación por encima de los 230.000 dólares gracias a compradores de China, India, México y Estados Unidos, países con los más altos estándares de contaminación atmosférica.

dónde se respira aire puro
  • Reino Unido

Desde el año 2015, el empresario Leo De Watts embotella y vende aire puro procedente de las regiones británicas de Somerset, Gales y Dorset. Su producto se llama Aethaer y según  lo que indica su página web, es “filtrado orgánicamente por la naturaleza”. Cada frasco tiene un valor aproximado de 80 libras esterlinas, el equivalente a unos 113 dólares. También vende máscaras anticontaminación. Su principal mercado está en China y su labor ha sido elogiada por autoridades gubernamentales de su propio país.

  • España

La contaminación del aire, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, acaba con la vida de 38.600 personas cada año de forma prematura en España. Se hace evidente la necesidad de respirar un mejor aire, y en virtud de ello algunos comienzan a mirar al pequeño pueblo de Campisábalos, en Guadalajara, a 155 kilómetros de Madrid, como la mejor opción para ofrecerlo. ¿Por qué? La razón es simple. Es el tercer lugar del mundo con el aire más puro, y el primero en España, gracias a su reducida población (60 habitantes), su ubicación (a casi 1.400 metros de altitud, a las faldas de la Sierra de Pela, lejos de grandes ciudades), la fuerza de sus vientos y la inexistente actividad industrial.

Campisábalos (España), Muonio (Finlandia) y Norman Wells (Canadá) se consideran los tres lugares del mundo que gozan del aire más limpio

Cuestiones que para algunos pobladores le aportan el mejor antídoto para cualquier mal y longevidad, que para el alcalde, Pedro José María de Pablo, van en contravía del desarrollo local…

“Aquí respiramos un aire espléndido, es verdad, pero tenemos sesenta personas censadas y apenas veinte que realmente pasan aquí todo el año. Un poco más de contaminación quizá no vendría mal. Confieso que yo preferiría un aire menos puro y disponer en la zona de más trabajo, de actividad capaz de atraer a la gente.”

Pedro José María de Pablo – Alcalde de Campisábalos

… que resultan en un atractivo natural para los turistas, y en uno comercial para los inversores. Embotellar el aire de Campisábalos y comercializarlo, especialmente en el mercado asiático, hace a muchos frotarse las manos.

Algunos habitantes del lugar ven con optimismo la idea, con la esperanza de que “el negocio” genere empleos locales, y los ansiosos empresarios como una gran oportunidad para hacer su agosto vendiendo botellas a 20 euros.

plantas purificadoras de aire
Plantas purificadoras de aire

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Un negocio entre el oportunismo y el consumismo

El factor psicológico juega un papel importante en la comercialización del aire.

El asunto está en que a mayor contaminación, mayor es el pánico por los efectos que esta produce. Esto juega a favor de las ventas de botellas de aire “limpio, fresco y de montaña”, como han decidido presentarlo las empresas que han formado este nuevo mercado, uno al que la mala calidad del aire le genera grandes ingresos y que por tanto parece no convenirle que se apliquen verdaderas medidas que permitan a la población respirar mejor.

negocio del aire puro

Visto de esta manera, es un tema de oportunismo que se aprovecha del consumismo. La contaminación es mala para la humanidad, pero es un buen negocio, también contaminante

ecología vs consumismo
Ecología Vs. consumismo

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 ¿Dónde dejamos el punto de las botellas usadas, cómo se fabrican, cómo se distribuyen (importan y exportan) y qué planes hay para su reciclaje o reutilización? ¿Dónde queda el tema de los precios a pagar por una dosis de aire, en qué se basan para tasarlo y cuánta gente puede o no costearlo? Estas cuestiones tampoco parecen importarle a estos empresarios (¿inmersos en el greenwashing?) que, además, desde la ironía, se atreven a denunciar la contaminación que deriva del crecimiento poblacional o del excesivo desarrollo industrial actual.

"Cuando la calidad del aire es mala, con cada alerta roja, observamos los picos en las ventas”.

Moses Lam - CEO y fundador de la compañía Vitality Air

"La niebla de la contaminación es sin duda nuestra mejor publicidad".

Harrison Wang - Representante de Vitality Air en China

El negocio de la venta del aire más que una solución es la puesta en evidencia del fracaso de las políticas gubernamentales mundiales no solo para descontaminar el aire, un bien básico para la vida, sino además para lograr el prometido crecimiento sostenible.

El derecho al aire limpio es un derecho humano

Aunque por siglos nos han dicho que los bienes naturales son privilegios que pocos pueden disfrutar, la realidad es que todos tenemos derecho a ellos, a respirar aire puro, a comer sano y tener agua limpia, a gozar de buena salud y vivir a plenitud;  y para defender tal derecho es necesario cumplir con nuestro deber como habitantes de este planeta: cuidar la vegetación que nos rodea, plantarnos contra proyectos de movilidad que han demostrado su fracaso, y denunciar a las empresas que envenenan el aire (además del suelo y las aguas) y atentan contra la libertad humana. No podemos ser cómplices de la destrucción de la naturaleza y la vida.

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