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El lado oscuro de los globos que pocos conocen

Los globos son objetos que por su brillo, color y apariencia inofensiva, logran acaparar la atención de niños y adultos. Durante épocas festivas es muy común ver en tiendas, plazas, reuniones y eventos, decoraciones muy llamativas con gran cantidad de globos. Visto así pareciera que no hay nada malo en ellos pero realmente hay un lado oscuro de los globos que pocos conocen. Te invitamos a seguir leyendo y que descubras cuál es el impacto ambiental de los globos y por qué son un problema para el medioambiente y la supervivencia de muchas especies.

el lado oscuro de los globos

Hay diferentes tipos de globos. Unos son de poliuretano, otros de látex y otros de polímeros sintéticos como el tereftalato de polietileno (PET). A ellos se les añaden una serie de productos químicos, como el amoníaco, el tiuram y el óxido de zinc, para otorgarles cierta pigmentación, textura, resistencia y durabilidad. Además, vienen en diferentes colores, formas y tamaños, por lo que es posible armar con ellos grandes y atractivas figuras.

El problema es que son objetos que si bien regalan breves momentos de entretenimiento y diversión, terminan pronto en la basura y tardan años en desaparecer del medio ambiente.

Para que te hagas una idea: un globo de poliuretano puede tardar hasta 450 años en degradarse. Uno de látex, que por ser un material de origen natural obtenido del caucho se dice que es biodegradable, puede durar entre nosotros entre 3 y 4 meses, o un poco más si cae al agua. Ni hablar de los globos metálicos. Esos pueden durar más tiempo inflados y flotando. Sus tiempos de degradación son mucho más amplios.

Sea cual sea el material de fabricación, cabe hacerse varias preguntas: ¿Qué pasa durante ese tiempo de permanencia? ¿Cuál es el destino final de los globos? ¿Realmente contaminan? ¿Cuál es el lado oscuro de los globos?

Las respuestas, a continuación.

¿Cómo afectan los globos al medioambiente?

Cuando termina la fiesta, los globos que adornaban las mesas y puertas terminan desinflados y en la bolsa de la basura. Por lo general se les trata como residuos comunes y no se les coloca en el contenedor que les corresponde para su adecuado tratamiento. Gracias a ello, acaban haciendo un largo paseo que culmina en el mar, donde poco a poco van desprendiéndose de la tinta, degradándose y alterando la vida de numerosas especies.

En otros casos, no se tiran a la basura sino al aire y no por eso dejan de ser perjudiciales para el medioambiente.

Los globos que se lanzan al aire no desaparecen por arte de magia

En los últimos años se ha vuelto casi una tradición que en cumpleaños, baby showers, matrimonios y fiestas de fin de año se suelten globos al aire. Esto aunque brinde un bonito espectáculo visual y pueda ser divertido, en realidad es una actividad que afecta a diversos ecosistemas y animales.

Esos globos que se lanzan al aire (o se escapan) alcanzan grandes alturas (se dice que hasta 10 kilómetros) y en ese recorrido pueden obstruir las rutas de vuelo de las aves. Una vez descienden, considerando que cerca del 70% de la superficie del planeta está cubierta por agua, hay grandes posibilidades de que caigan en lagunas, lagos, ríos o mares, donde contribuyen a la formación de la plastisfera y generan consecuencias negativas, gracias a su alta composición química.

Recordemos que el plástico es un material perjudicial para el suelo, el agua y la biodiversidad. Este puede tardar meses o años en degradarse y durante ese tiempo es capaz de descomponerse en micropartículas contaminantes que suelen infiltrase en la tierra y llegar al fondo del mar y que gracias a su diminuto tamaño y llamativos colores suelen ser confundidas con alimentos por peces, reptiles, aves y mamíferos, quienes al ingerirlas pueden sufrir obstrucciones intestinales, intoxicación, asfixias y muertes lentas y doloras por inanición.

Según un estudio publicado en la revista Nature, los globos son los responsables del 42% de las muertes de aves marinas relacionadas con la ingesta de plástico. Ellas, al igual que las tortugas marinas que confunden fácilmente los globos desinflados con las medusas, peces y algas, son las especies más sensibles a esta problemática.

Los globos de helio, el segundo elemento más ligero del universo, también son una fuente de contaminación. Cuando estos son arrojados al aire pueden desplazarse durante 24 horas y recorrer hasta 3.000 kilómetros, así que fácilmente, pueden cruzar océanos y continentes, quedarse atorados en los árboles, explotar y esparcirse sobre diversos lugares o desinflarse gradualmente y descender enteros. En cualquiera de los escenarios posibles, pueden terminar como desechos en ecosistemas terrestres y acuáticos y afectar su fauna y flora.

Los globos aerostáticos causan graves problemas ambientales

Si pensamos en que muchos de estos objetos decorativos llevan consigo hilos, lazos, cuerdas y tarjetas, las dimensiones del impacto ambiental de los globos se expanden. Esas añadiduras que también suelen ser de plástico, ensucian, contaminan y pueden causarles daños a los animales al terminar enredadas en sus alas, patas o aletas, impidiéndoles movilizarse para buscar alimento o huir de sus depredadores, causándoles lesiones o estrangulándolas.

Entonces, al soltar los globos, aunque los perdamos de vista, el problema que generan no desaparece.

Siempre hay alternativas

Sabemos que no resulta fácil desmontar este tipo de prácticas tan arraigadas en la sociedad, pero es importante que encontremos y propongamos formas de hacerlo posible porque detrás de esa bonita decoración o de esa ilusión con la que muchos sueltan un globo, hay una gran amenaza para la vida de millones de animales y el medio ambiente en general: la generación de residuos tóxicos.

Enhorabuena, algunos países han acordado la prohibición de artículos de plástico de un solo uso, entre los que se cuentan los globos.

Por su parte, la organización sin ánimos de lucro Balloons Blow, que ha entendido la gravedad del asunto, se ha dedicado a concienciar a la ciudadanía acerca de los efectos negativos que los globos liberados al aire tienen tanto para los animales, como las personas y el medioambiente, y se ha sumado al llamado de optar por alternativas más sostenibles y lógicas.

Hay quienes sugieren decoraciones con guirnaldas de tela o figuras de origami. Pero también hay propuestas más simbólicas y ecológicas, como por ejemplo, la siembra de árboles, la distribución de semillas y la decoración con piedras, plantas, flores u hojas secas.

los globos no van al cielo sino al mar

Ahora que ya conoces el lado oscuro de los globos, esperamos que te sumes a la búsqueda y práctica de otras formas de festejar, unas que sin dejar de ser originales y creativas sean más respetuosas y responsables con el medioambiente.

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