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Plastisfera, la vida encima del plástico

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Esas miles de toneladas de plástico que se han acumulado en las superficies marinas han formado nuevos ecosistemas, que se cree pueden cambiar la naturaleza del océano.

plastisfera

El ritmo de vida al que nos hemos acostumbrado nos ha hecho una sociedad extremadamente consumista, amante de lo práctico, lo fácil, lo desechable. Para muestra un botón. Hemos creado montañas gigantes de basura por todos lados, basura que en su mayoría se compone de objetos plásticos. Es fácil ver en cualquier cúmulo de residuos infinidad de botellas, vasos, bolsas y tapas de este material. En sus diversos tamaños, formas y colores.

La falta de políticas ecológicas rigurosas nos ha dado carta abierta para deshacernos de ellos, apenas consideramos que ya no los necesitamos y gracias a eso, indirectamente, hemos arrojado al mar más de 8 millones de toneladas de este material tan contaminante y de difícil degradación.

consecuencias de los plásticos
Consecuencias de los plásticos en el medio ambiente

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

Allí puede tardar cientos o miles de años en descomponerse, si es que lo hacen. Y es por eso que la vida marina, ha tenido que adaptase a su presencia o se ha extinguido en el intento. Muchas especies no han resistido. Quedan atrapadas en el plástico o mueren intoxicados al consumirlo debido a su fuerte composición química.

Pero este material, que se ha vuelto un gran aliado para la industria cosmética y de limpieza, está permitiendo nuevas colonizaciones.

La plastisfera es un nuevo hogar para la vida

Esa capa de plástico flotante que se ha formado por largos años en áreas oceánicas se ha convertido en un nuevo ecosistema marino al que los expertos han llamado “plastisfera”. Es un hábitat que hace unos años no existía y que en la actualidad amenaza con expandirse y perpetuarse.

Este espacio, descubierto en el año 2013 en el océano Atlántico por investigadores de la Institución Oceanográfica Woods Hole y del Laboratorio de Biología Marina, actúa como un arrecife artificial y permite la reproducción y evolución de la vida microscópica.

Los científicos han encontrado ya varias comunidades de al menos mil tipos de microorganismos, entre ellos:

  • Heterótrofos, que se alimentan de complejos compuestos orgánicos
  • Autótrofos, que se alimentan de compuestos orgánicos más simples, como el dióxido de carbono
  • Predadores
  • Simbiontes
  • Plantas
  • Algas y bacterias

Estos microroganismos han visto en las grandes masas de plástico un lugar sólido donde aferrarse y prosperar en pocos minutos, uno muy diferente a los que han estado acostumbradas las comunidades acuáticas.

Estudios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicados en la revista Nature Communications, aseguran que los residuos de plástico en el mar, especialmente los expuestos a la radiación solar, llegan a liberar hasta 23.600 toneladas métricas de carbono orgánico por año, y que gran parte de este carbono es rápidamente consumido por las bacterias marinas. De modo que el plástico se convierte así en un aliado para el desarrollo de su actividad vital: alimentarse y crecer.

Pero, esto que puede ser bueno para los microbios puede no serlo para otras especies

Esa plastisfera, donde se produce exponencialmente un grupo de bacterias y algas, puede convertirse en un transporte de patógenos perjudiciales en la cadena alimentaria y afectar tanto a otros animales como a los seres humanos.

Se conoce, por ejemplo, que las especies del género Vibrio, que prefieren colonizar el tereftalato de polietileno (PET), el plástico más utilizado para el embotellado de agua mineral, al estar en contacto con los humanos, son capaces de causar el cólera y otros trastornos intestinales.

Mientras que la bacteria Photobacterium rosenbergii, es responsable de la decoloración del coral, y las especies de Arcobacter, son causantes de la gastroenteritis en humanos. Ambas fueron halladas en partículas de plástico presentes en la isla de Lázaro, la playa de Sembawang y la playa de Changi, entre abril y julio de 2018 por un equipo de investigación de la Universidad Nacional de Singapur (NUS, por sus siglas en inglés).

qué son los microplásticos
¿Qué son los microplásticos?

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

¿La reproducción masiva de bacterias en la plastisfera puede llegar a ser beneficiosa para el océano?

La investigación del 2013 de la que te contábamos unos párrafos antes, liderada por Tracy Mincer y Linda Amaral-Zettler, encontró que estos microorganismos que hacen vida en la plastisfera contribuyen a la degradación del plástico. Al analizar las muestras de este material tomadas en el Océano Atlántico Norte, Mincer y Amaral detallaron que estas presentaban grietas microscópicas, formadas posiblemente por microbios que se incrustaron en ellos para asentarse.

Este dato, para muchos podría significar una esperanza, pues ven aquí la posibilidad de que las nuevas comunidades de microorganismos favorezcan la descomposición de este material que tanto contamina las aguas del mar.

Los científicos del CSIC, que evaluaron el comportamiento de los microbios marinos durante 5 meses, observaron que algunos de estos organismos modificaron la composición química del plástico, haciendo que los residuos de polietileno redujeran su peso hasta en 7% y los de poliestireno hasta en 11%.

Por su parte, Kohei Oda y Shosuke Yoshida, científicos del Instituto de Tecnología de Kioto, constataron en el 2016 cómo una nueva especie perteneciente al género Ideonella, a la que bautizaron como Ideonella sakaiensis, era capaz de degradar el PET a una velocidad de 0,13 miligramos por cada centímetro cuadrado, diariamente, a una temperatura de 30 grados.

bacterias descomponedoras de plástico
Algunos pueden ser perjudiciales para la salud humana

Estos resultados recuerdan la importancia de continuar las investigaciones al respecto pues a la larga puede dar claras señales hacia la biorremediación ambiental, para contribuir a la lucha contra la contaminación generada por el plástico. Desde el CSIC, aseguran que “conocer los procesos físicos, biológicos y geoquímicos que marcan el destino final de estos plásticos es fundamental para entender su impacto en la salud de los océanos”.

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