Las actividades agrícolas, pecuarias y mineras causan un impacto ambiental negativo por la emanación de gases y material particulado durante su desarrollo. Existen aún países donde la cosecha de ciertos rubros agrícolas se hace mediante la quema de las plantaciones. Un ejemplo es el caso específico en Sur América donde la caña de azúcar es quemada para luego ser cortada y posteriormente procesada en las centrales o ingenios azucareros. Esta es una práctica que contamina significativamente la atmósfera produciendo óxidos de carbono y materiales particulados (cenizas). Además disminuye la visibilidad en las zonas aledañas a donde se realiza la quema y finalmente, incomodidad en todo el entorno por la emanación de humos que traen problemas respiratorios, así como la deposición en lugares cercanos y remotos del material particulado que se genera.
Así mismo, la tala y la deforestación, que se realizan en muchos casos de manera indiscriminada, para adecuar los terrenos para la siembra de cultivos, es otra causa de contaminación del aire. Muchas veces se recurre a la quema deliberada de los bosques o áreas a sembrar, trayendo consigo la deforestación y emanación de contaminantes a la atmósfera producto de la actividad agrícola.
Por su parte, la actividad pecuaria también contribuye de forma significativa a la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, debido a que el ganado genera metano (CH4) durante el proceso de digestión. El metano es un gas de efecto invernadero que es hasta 28 veces más dañino que el CO2, siendo otra causa de la contaminación del aire, que está relacionado directamente con el calentamiento global.
Las actividades agrícolas y pecuarias se consideran como las principales emisoras de amoniaco a la atmósfera, siendo el ganado, el uso de fertilizantes químicos y la quema de biomasa los principales responsables.
Finalmente, la actividad minera también causa contaminación atmosférica, sobretodo cuando practican explosiones para acceder a los minerales en las minas, así como también es una actividad causante de polución cuando se utilizan sustancias tóxicas como mercurio y cianuro, entre otras para extraer metales como el oro.
Otra de las causas de la contaminación, la constituyen los factores meteorológicos y topográficos de cada zona, ya que contribuyen a la creación y propagación de los contaminantes. Ciertas topografías ocasionan que las emisiones de contaminantes sigan patrones de desplazamiento, evitando una difusión libre de los mismos en la atmósfera.
Es importante considerar los gradientes ambientales como factores que contribuyen a incrementar o disminuir el efecto de los contaminantes sobre la atmósfera. Los gradientes ambientales permiten la dispersión de los poluentes en el aire.