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La lucha campesina en Brasil tiene nombre: Movimiento de los Sin Tierra

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La intromisión del capitalismo en la agricultura brasileña no ha significado más que la concentración de la tierra en manos de agentes destructivos y la explotación y exclusión de la población. Ha sido así por años. Pero desde 1985 un grupo de campesinos, muy bien organizado, decidió confrontarle y exigirle respeto por sus derechos y sus espacios. No lo ha tenido fácil, pues nadie ha dicho que luchar contra unos poderes económicos y políticos que responden a la lógica de maximización del lucro lo sea; pero gracias a su organización ha logrado importantes victorias y conquistas en el tema agrícola. El Movimiento de los Sin Tierra trabaja arduamente en reivindicar las condiciones socio-económicas del campo en Brasil.

Movimiento de los Sin Tierra en Brasil

En tiempos coloniales eran los indios y los negros quienes defendían los territorios más deseados por los explotadores de tierras y los colonizadores. Más tarde, le siguieron organizaciones rurales, como Las Ligas Campesinas, la Unión de los Labradores y Trabajadores Agrícolas del Brasil (ULTABs), que protagonizaron por años, diversas luchas regionales que acabaron en conflictos violentos. Organizaciones que con la llegada de la dictadura militar de Joao Goulart en los años 60 comenzaron a debilitarse. Sus líderes fueron asesinados, llevados a prisión y obligados al exilio. Gracias a eso, el latifundio se posicionó, ganó fuerza, y se asentaron grandes conglomerados empresariales con mucho poder e influencia en la industria agrícola nacional, como Monsanto, Bayer y Dupont, que han dedicado las tierras a plantaciones de monocultivos. Pero pasó poco tiempo para que surgiera una nueva forma de presión campesina que reclamase el regreso de la democratización y con ello una reforma agraria justa: El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, en portugués, Movimiento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST).

Con el Movimiento de los Sin Tierra la lucha inició una nueva fase

El Movimiento de los Sin Tierra es una organización de carácter popular, sindical y político que se estableció oficialmente en 1984 (último año de la dictadura militar) durante un encuentro de los líderes de las agrupaciones rurales, en Cascavel.

El MST es uno de los movimientos sociales más grandes y organizados de Brasil y de Latinoamérica. Tiene más de medio millón de familias asociadas.

El MST es la articulación de la lucha que desde la década de los 70 desarrollaban los campesinos sin tierra de distintas partes de Brasil contra una apertura política y comercial que les estaba dejando sin tierra, les estaba expulsando del campo, sometiendo a discriminación y explotación, modernizando y tecnificando la producción y las cosechas, y que se dedicó a la exportación de productos agrícolas para pagar la deuda asumida con entidades financieras internacionales. En fin, contra un modelo que contribuyó (y lo sigue haciendo) a los intereses de los grandes propietarios, a la élite rural, más que a la prometida productividad, y que incentivó (y también lo sigue haciendo) la inequidad y la injusticia, especialmente en el campo.

Alrededor del 1% del total de propiedades rurales de Brasil ocupan cerca del 50% del área rural.

Desde entonces, el MST confronta la base económica de la sociedad brasileña. Lucha permanentemente contra el latifundio, para reorganizar la agricultura brasileña e impulsar un nuevo modelo de desarrollo rural. ¿Cómo? Con planes rigurosamente logísticos de tomas de tierras entendidas como improductivas y que no cumplen su función social, en posesión de hacendados nacionales o de monopolios extranjeros. Pero también, con huelgas, marchas, concentraciones sociales, asambleas, caminatas y acampadas en los entes gubernamentales.

Acciones que obviamente se han topado con la negativa de los gobiernos de turno, con la criminalización de su labor, con la represión policial y el hostigamiento, pero que gracias a la constancia han permitido avanzar en la construcción de nuevas propuestas agrarias a favor de la igualdad y la justicia social en el campo.

Según datos de la Comisión Pastoral de la Tierra, en el 2017 se registraron 71 asesinatos de indígenas, activistas y agricultores en Brasil.

El Movimiento de los Sin Tierra ha logrado canalizar las demandas de la población rural: tierras para el asentamiento de miles de familias campesinas desplazadas, cultivar para su propia subsistencia, comercializar el excedente, la democratización del agua y el acceso a servicios básicos.

Al día de hoy, miles de familias han logrado conquistar tierras a través del acampado y la ocupación, pero siguen al margen de los beneficios del progreso económico del que tanto alardean las transnacionales y el gobierno.

La mayoría de ellas ha vivido momentos sin agua, luz ni transporte, sin atención médica ni sanitaria, en la intemperie y soportando la exclusión social. Unos en su condición de acampantes, otros aún como ocupantes, pues pese a los esfuerzos del MST siguen desprotegidos por leyes que se atan a la lógica del monopolio y que poco hacen contra la vulneración de los derechos de la población rural.

¿Cuáles son los objetivos del Movimiento de los Sin Tierra?

  • Garantizar trabajo para todos los campesinos, con justa distribución de la riqueza.
  • Contribuir a la seguridad alimentaria a través de la producción de alimentos en abundancia, barata y de buena calidad para toda la población brasileña.
  • Garantizar el bienestar y la justicia social y la mejoría permanente de las condiciones de vida de todos los trabajadores de la tierra.
  • Difundir valores humanistas en las relaciones entre las personas, dejando a un lado cualquier tipo de discriminación (religiosa, racial y de género).
  • Crear condiciones de participación igualitaria de las mujeres en la vida social.
  • Implantar prácticas que garanticen la preservación de los recursos naturales y apostar por el desarrollo auto-sustentable.

Una lucha de vieja data que está más vigente que nunca

Lamentablemente, la agroindustria solo se ha interesado, desde siempre, en la mano de obra y materias primas agrícolas baratas y no por fortalecer las fuerzas productivas locales ni mucho menos en velar por la conservación de los espacios y recursos naturales. Así que el problema agrario, que se traduce en hambre, desempleo, violencia y marginación, ya no es solo algo que debe ser resuelto por el MST, involucra la unión nacional para exigir cambios estructurales profundos en la economía, en el modelo de desarrollo, cambios que el capital financiero, nacional y extranjero, no están dispuestos a dar por sí solos.

Pero el reto no es solo para Brasil, donde en los últimos tiempos se ha dado rienda suelta a la ocupación de territorios indígenas y la explotación indiscriminada de los recursos naturales. Es para todos los países, en especial de Latinoamérica, donde la dominación del capital se ha instalado con una bomba de succión que extrae sus recursos productivos y los transfiere a las grandes corporaciones, dejando a la población con graves carencias.

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