CARGANDO

Tipo de búsqueda

Desarrollo sostenible Medio ambiente

Producción de nieve artificial ¿solución o error?

El cambio climático está incidiendo de manera dramática en todos los entornos naturales. Las fuertes precipitaciones en algunos sitios y las sequías y el deshielo en otros, son una realidad difícil de ocultar. Sin embargo, hay quienes se niegan a mirar la degradación de los paisajes y no hacer nada por ellos, aun y cuando eso signifique poner en riesgo los servicios ecosistémicos de esos entornos. Esto es lo que está pasando en las cordilleras, donde la nieve es cada vez más escasa. Para evitar su impacto negativo en la práctica de los deportes invernales y el turismo, ha surgido el interés por la producción de nieve artificial.

producción de nieve artificial

El cambio en los patrones de precipitaciones en forma de nieve y la creciente popularidad de los deportes invernales están alterando la vida en las zonas de alta montaña. Las temporadas de nieve son más cortas e impredecibles y la demanda de nieve supera y por mucho la cantidad que ofrece la naturaleza.

Es por ello que muchos consideran indispensable la instalación de sistemas de producción de nieve artificial, para alargar la temporada invernal y abrir tanto como sea posible las estaciones de esquí y snowboard que sirven como apoyo económico en las montañas. Inclusive, en la revista Science Advances se ha propuesto como estrategia de geoingeniería para evitar el deshielo en la Antártida.

El problema es que esto que pareciera una solución de adaptación al cambio climático es realmente la creación de nuevos problemas, quizás menos visibles pero más graves que la ausencia de nieve natural durante algunos períodos.

La producción de nieve artificial

Una investigación sobre motores a reacción del Dr. Ray Ringer llevó de manera accidental a descubrir cómo se podía crear nieve. Su equipo de trabajo, lo logró. Fue el resultado de un intento fallido de crear hielo escarcha a partir del rocío de agua en el aire de un túnel de viento a baja temperatura.

Aunque para ellos, la fabricación de nieve no era de su interés, sí lo fue para los estadounidenses Arte Hunt, Wayne Pierce y Dave Richey. Las investigaciones del Dr. Ray Ringer sirvieron de base para su ambicioso invento: la primera máquina de nieve artificial comercial, la cual funcionaba con un compresor de pulverización de pintura, una boquilla y una manguera. Desde entonces, crear copos de nieve se convirtió en su mayor reto.

Después de varias pruebas, finalmente entre 1950 y 1951 se logró la instalación de ese primer sistema de nieve artificial en Mohawk Mountain en Cornwall, que en su primer fin de semana en funcionamiento produjo tres pulgadas de nieve por noche.

En adelante, los sistemas de innivación han evolucionado considerablemente. Al principio eran manuales, bastaba con abrir un grifo de agua y uno de aire y monitorear la temperatura. Hoy, la tecnología está inmersa en todo y las cosas se manejan de otra manera.

Los cañones de nieve son capaces de producir entre 8 y 14 metros cúbicos de nieve por hora

Los cañones de nieve mantienen vivo el negocio del esquí

El proceso de producción de nieve artificial o nieve técnica implica ahora la utilización de una máquina llamada cañón de nieve que rompe el agua en pequeñas partículas y las dispara junto con aire presurizado, en ciertas condiciones de humedad (50%) y temperaturas próximas a los cero grados. Esas microgotas de agua, al exponerse al frío se convierten en pequeños cristales de nieve.

En algunos casos, el proceso se ejecuta mediante la implantación de sistemas de aire comprimido. Estos requieren de la instalación en la base de la montaña de una planta de compresores y tuberías que conducen aire y agua a cañones de nieve dispuestos en los alrededor de la montaña. En otros casos, se emplean sistemas modulares. Los cañones se colocan en forma de abanico, en función de la dirección de los vientos, cada uno tiene un pequeño compresor, recibe agua y corriente eléctrica por medio de una tubería y dispara aire comprimido.

Estos sistemas pueden ser monitoreados y controlados de forma remota para ponerlos en marcha únicamente cuando las condiciones sean óptimas para el innivado, pero si la ambición pesa más, es posible que aun cuando el escenario no esté presto para la producción de nieve, se inyecte más presión, energía y agua para obtener los copitos blancos.

Por nombrar tan solo un caso. En España, hay alrededor de 4.609 cañones de nieve instalados en 411 kilómetros de pistas de esquí, para dar garantías de mayor disfrute de la nieve.

¿Se imaginan la cantidad de equipos, compresores, salas de bombeo y cables de potencia y comunicaciones que se han dispuesto en tal cantidad de terreno natural importante para el desarrollo de diversos ciclos vitales?

Antiguamente era todo manual, dos grifos, uno de agua y otro de aire, y los abríamos a ojo. Íbamos con el termómetro colgando de la chaqueta todo el día para conocer la temperatura en cada momento. Ahora todo está controlado informáticamente y un ordenador pone en marcha el sistema solamente cuando se dan las condiciones óptimas para el innivado. La informática lo ha facilitado mucho todo, pero ocasionalmente también juega malas pasadas, A veces, por errores en las tarjetas algún cañón se enciende y se apaga solo y nos vuelve locos”.

Xin, jefe del Departamento de Nieve Producida del sector Arcalís de Vallnord.

Costos ambientales asociados con la producción artificial de nieve

La escasez de nieve pone en riesgo el éxito económico de las estaciones de esquí y demás negocios locales, pero la producción de nieve artificial atenta contra la salud de los ecosistemas.

  1. La necesaria construcción de embalses o depósitos artificiales que interconectan tuberías de aguas subterráneas y cañones de nieve,  afecta la disponibilidad de agua en los lagos, ríos y estanques naturales cercanos. Pero también,plantea peligros de avalanchas, deslizamientos de tierra e inundaciones, lo que constituye una amenaza potencial para las poblaciones y ecosistemas cercanos.
  2. La mayoría de los compresores de aire emplean aceite proveniente de combustibles fósiles. De modo que contribuyen a la destrucción de tierras forestales, a la contaminación ambiental, a la emisión de gases de efecto invernadero y al calentamiento global.
  3. Supone un derroche energético y de agua sorprendente. Por lo general, para producir un metro cúbico de nieve, se requieren aproximadamente entre 3,5 y 4,3 kWh y unos 106 galones de agua. Los productores de nieve artificial alegan que esa agua, al derretirse, vuelve al medio. Sin embargo, grupos ecologistas explican que entre 15% y 40% se pierde en el proceso debido a la evaporación y sublimación.
  4. Se tiende a usar agua mineralizada, lo cual impacta en las capas freáticas del suelo y la composición químicas del agua subterránea. Por tanto, afecta el proceso metabólico de planta y animales y supone afectaciones en la disponibilidad del agua potable.
  5. En vista de que la nieve artificial tarda más que la nieve natural en derretirse, la innivación supone peligros para la supervivencia de la flora y fauna local.

La nieve química tampoco es la solución

La producción de nieve a partir de poliacrilato de sodio también se ha mostrado como una alternativa para hacerle frente a la escasez de nieve natural.

Esta sustancia parecida al bicarbonato de sodio es blanca, no venenosa y es capaz de adquirir una apariencia coposa muy similar a la nieve real. Pero, en definitiva, todo lo creado por el hombre como sustituto de lo creado por la naturaleza tiene serias implicaciones en los ecosistemas y por ende, en la vida de las personas.

La nieve artificial se utiliza ampliamente en los Juegos Olímpicos de Invierno
La nieve artificial se utiliza ampliamente en los Juegos Olímpicos de Invierno para “mejorar” el escenario de las competencias.

La producción de nieve artificial no tiene ningún interés real en la conservación del entorno, solo está centrada en la satisfacción de la demanda del turismo de invierno. Únicamente es útil para los productores y consumidores, o en este caso, usuarios. Solo sirve para perpetuar el problema de la industrialización: el despilfarro de recursos, la destrucción de ecosistemas y la desigual distribución de riquezas.

Con un motón de cañones de nieve trabajando a toda máquina antes, durante y después de la temporada de invierno, la industria se asegura una buena tajada del pastel. Mientas haya nieve, natural artificial o química, pueden ampliar las estaciones y pistas de esquí y con ello atraer más deportistas y aficionados, quienes tendrán que visitar las tiendas, restaurantes y aparcaderos dispuestos y por tanto, depositar en ellos su dinero.

Si la nieve es tan importante, ¿por qué no hacer lo que realmente se debe hacer: trabajar en conjunto para reducir la contaminación ambiental, que a final de cuentas es la culpable de todos los males actuales?

La tarea es clara, debemos fortalecer los esfuerzos de mitigación del cambio climático para sanar las profundas heridas de nuestro planeta y vivir mejor en él.

Etiquetas: