Se trata de la industrialización del proceso productivo. De la siembra o cultivo masivo de plantaciones de una sola especie en grandes extensiones de tierra, donde se aplican patrones intensivos de cultivo, riego, fertilización y recolección basados en el empleo de técnicas y maquinarias desarrolladas con avanzada tecnología.
Esta práctica surgió para desplazar modelos agrícolas tradicionales, de autoabastecimiento. Su origen se remonta a finales de la época colonial, pero fue con la llegada de la Revolución Industrial cuando la mecanización se instaló en la agricultura y no quiso sino expandirse, algo que logró gracias a la aparición de los pesticidas y fertilizantes químicos, y por supuesto, de políticas ambientales doblegadas al poder económico mundial.
Esta es la forma más empleada en los últimos años en el mercado globalizado para la producción de algodón, eucalipto, pino o las tan polémicas palmas africanas, caña de azúcar, y soja.