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La contaminación del agua subterránea avanza a gran velocidad

La escasez de agua dulce superficial ha intensificado la brusca extracción de reservorios que se encuentran en el subsuelo. Esto agrava el riesgo de contaminación del agua subterránea en todo el planeta, un problema que se ha subestimado globalmente y que podría afectar el suministro del vital líquido en muchas regiones del mundo.

La contaminación del agua subterránea avanza a gran velocidad

La sobreexplotación de los recursos hídricos superficiales, con el pretexto del abastecimiento del agua necesaria para el consumo y uso humano, está amenazando la existencia y perdurabilidad de importantes acuíferos, inclusive, los subterráneos. Si a eso le sumamos el efecto que tiene en ellos el cambio climático, obtenemos como resultado sequía y crisis ambientales, económicas y sociales.

Causas de la contaminación del agua subterránea

Si bien la contaminación del agua subterránea puede darse de forma natural debido a las impurezas del material geológico por el que se mueve el agua y la calidad del agua de reposición, es la contaminación generada por la actividad humana la que causa mayor preocupación.

De manera natural, las rocas y suelos sedimentarios por las que corre constantemente el agua subterránea determinan sus concentraciones de magnesio, calcio, arsénico, boro y selenio. Pero, por la acción del hombre, la contaminación de las aguas subterráneas puede venir de la presencia de residuos:

  • Sólidos, propios de la urbanización, los cuales afectan el proceso de infiltración y depuración del agua.
  • Químicos agrícolas (fertilizantes, herbicidas, pesticidas).
  • Domésticos (pinturas, detergentes sintéticos, aceites solventes, medicamentos, desinfectantes).
  • Radiactivos artificiales, como el radón por ejemplo. Estos, por lo general son procedentes de pruebas nucleares en la atmósfera y accidentes nucleares.
  • Industriales, provenientes de la mala gestión de aguas residuales (letrinas, pozos sépticos), las cuales van directo al suelo y por ende, al agua que se oculta bajo el suelo, entre sus fisuras, poros y grietas.

Pero, también por la sobreexplotación de los pozos. Con la captación de agua también es posible permitir la entrada de aguas contaminadas a un reservorio sano.

Todas estas formas de contaminación pueden representar un gran problema para la población mundial, puesto que las aguas subterráneas son la mayor reserva de agua dulce potable y, además, son esenciales para mantener el caudal de muchos ríos y la humedad del suelo.

La contaminación antropogénica del agua subterránea salta a la vista

La falta de regulación sobre la sobreexplotación de pozos y manantiales, y de medidas que permitan la recarga de los acuíferos existentes, está haciendo que la contaminación del agua subterránea alcance niveles que ni siquiera llegamos a estimar.

El agua subterránea más profunda puede permanecer oculta durante millones de años
El agua subterránea más profunda puede permanecer oculta durante miles o millones de años.

El agua subterránea aflora en fuentes y manantiales para seguir su curso en superficie. Una vez en la superficie se infiltra y continúa su recorrido bajo tierra (proceso de infiltración) o llega a formar parte de un acuífero sin pasar por un proceso de filtrado a través del suelo (recarga focalizada). Esto indica que tanto el agua superficial como la que se encuentra bajo el suelo están estrechamente relacionadas.

Eso hace fácil pensar que lo que le sucede a una le afecta a la otra. No obstante, según Andreas Hartman, catedrático de Modelización Hidrológica y Recursos Hídricos en la Universidad Albert-Ludwigs de Friburgo, “a día de hoy y a gran escala aún conocemos muy poco sobre cómo la calidad del agua puede verse afectada por el rápido flujo de contaminantes de vida corta hacia el agua subterránea, por ejemplo a través de zonas localizadas del terreno como grietas y fisuras.”

Respecto a ello, Hartman acaba de publicar un artículo en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (PNAS, por sus siglas en inglés). Junto a su equipo de trabajo, se dispuso a evaluar el riesgo de contaminación del agua subterránea de diversas regiones de rocas carbonatadas de Europa, África del Norte y Oriente Medio y tras el análisis de los datos recabados, llegó a la conclusión de que la situación de las reservas de agua bajo el suelo podría ser mucho peor de lo que se pensaba.

Después de comparar los tiempos de viaje del agua desde la superficie de la tierra hasta el subsuelo y los tiempos de degradación de ciertos contaminantes, han podido alertar sobre el peligro que corren las aguas subterráneas de las que depende una cuarta parte de la población mundial.

Hartman y su equipo, encontraron que hasta 50% de los contaminantes estudiados, entre ellos el glifosato, el patógeno bacteriano Escherichia coli y el medicamento veterinario salinomicina llegaron al agua subterránea antes de que pudieran degradarse. Esto, gracias al proceso de recarga focalizada; mientras que por infiltración o recarga difusa, solo llegó el 1% de ellos.

Siendo así, los diferentes acuíferos subterráneos del mundo están siendo sometidos a un rápido y preocupante tránsito de contaminantes, que sumado a la baja tasa de renovación natural del agua, supone un gran desafío para la gestión del uso del agua y la tierra en el planeta.

Entonces, el tema es más complejo de lo que parece. La recarga natural de los acuíferos puede tardar cientos o miles de años y además, a muchos de ellos no se le pueden aplicar fácilmente procesos de depuración como los que se le suelen aplicar a los depósitos superficiales. En algunos casos es posible realizar procesos de bioremediación pero, en otros, el difícil acceso a los pozos o acuíferos lo hace imposible.

¿Qué significa esto?

El cambio climático promovido por la humanidad está secando ciertos ríos y lagos y eso, evidentemente, dificulta o imposibilita sacar agua de ellos. Ya eso es un grave conflicto. También lo es que el hombre decida extraer de forma irracional el agua del subsuelo y que con sus actividades económicas la contamine.  Y como siempre, parece que hasta que esta no se agote, lo seguirá haciendo.

Pero, mientras sacia su sed pone en riesgo la salud de pozos y manantiales y de toda la vida que en ellos habita. Está contribuyendo al rápido descenso del nivel freático o nivel de agua subterránea, es decir, está agotando las reservas de agua potable y deteriorando la calidad del agua que está bajo el suelo.

Está amenazando el 30% del agua dulce disponible en el mundo, esa de la que depende una valiosa stygofauna (fauna de las aguas subterráneas), esa que podría servir para mantener el flujo del agua superficial que tanto busca y “necesita” la humanidad, esa que podría aliviar la escasez en tiempos de sequía y evitar conflictos socio-económicos asociados con el vital líquido. En fin, está condicionando su propia supervivencia y la de muchas otras especies en el planeta.

el agua subterránea representa unas veinte veces más que el total de las aguas superficiales de todos los continentes
El agua subterránea representa unas veinte veces más que el total de las aguas superficiales de todos los continentes e islas.

La actual crisis hídrica, promovida por el aumento de la población mundial, una agricultura cada vez más intensiva y un excesivo uso de recursos por parte del sector industrial, demuestra la necesidad de evitar a toda costa que la sobreexplotación y la contaminación del agua subterránea sigan su curso. Pone de manifiesto la urgencia de gestionar de forma correcta y responsable el agua del planeta y de comprometernos a cuidar cada gota.

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