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Contaminación Desarrollo sostenible

El saldo negativo de la fabricación de paneles solares empieza a preocupar

La necesidad de abandonar la producción de energía a partir de combustibles fósiles ha obligado al mundo a poner la vista en otras opciones, principalmente el sol y el viento. Pero, como el hombre no tiene el suficiente cuidado ni respeto por los recursos naturales, la generación de energía renovable también se está convirtiendo en una pesadilla. El saldo negativo de la fabricación de paneles solares empieza a preocupar. La huella ambiental que está dejando, en nada contribuye a mejorar el estado de salud de nuestro tan golpeado planeta.

El saldo negativo de la fabricación de paneles solares empieza a preocupar

Disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) es una obligación si queremos continuar en este planeta. Los científicos lo dicen una y otra y otra vez. Todos los estudios sobre el clima y la biodiversidad lo confirman pues los GEI están acabando con todo, o mejor dicho, el hombre, que es quien los genera y no es eficiente en la forma de compensarlos, aún y cuando tiene el tiempo jugando en su contra.

No podemos decir que no se han trazado rutas para intentar limitar o disminuir la generación de gases contaminantes, el asunto es que no son suficientes. Una de las soluciones planteadas en los últimos años es la generación de energía a partir de fuentes renovables como el sol y el viento. Sin embargo, esta respuesta está ocasionando otros problemas, tan preocupantes como el de las emisiones de dióxido de carbono.

En el caso de la energía solar, la que nos ocupa hoy, no todo es tan beneficioso. La fabricación de los paneles fotovoltaicos está dejando rastros de contaminación y degradación que ensombrecen cualquier avance que pueda haber en la mitigación de los efectos del calentamiento global.

Impacto ambiental de la producción de energía solar

La producción de energía solar supone el ahorro de cientos de kilogramos de CO2. Esto, en teoría, significa que genera menos contaminación que la proveniente de fuentes no renovables, ¿no es cierto? Pues, parece que no es del todo así. La fabricación, el transporte y la instalación de los paneles solares también tienen una huella ambiental peligrosa.

Entonces, la energía solar que se dice es una alternativa a los combustibles fósiles limpia, amable y silenciosa, tiene efectos negativos indirectos, puesto que:

Requiere grandes superficies

La operación de la energía solar fotovoltaica generadora de electricidad requiere de grandes espacios para la instalación de paneles solares y por ende, gran cantidad de materiales para la construcción de toda la infraestructura necesaria (líneas de transmisión, carreteras, instalaciones de almacenamiento de energía, subestaciones, etc.). Valga decir que la extracción, producción y transporte de ellos tienen indudablemente un impacto ambiental.

La ocupación del suelo para tales instalaciones puede ocasionar daños en los bosques,  contribuir con la contaminación y el efecto invernadero.

> Precisa materiales escasos y costosos

Fabricar células y placas fotovoltaicas, así como también equipos reguladores, cables y estructuras de soporte requiere de materiales que también usa la industria de energía convencional, entre ellos el vidrio, y el aluminio. Pero además, demanda la extracción y explotación de materiales que si bien proceden de la naturaleza, no son abundantes y muchas veces, tóxicos, como por ejemplo la plata, el cadmio, el plomo y el silicio. Este último se obtiene a partir de la arena, un recurso que no es inagotable, como muchos piensa, sino que escasea gracias, en gran medida, a la altísima demanda del sector de la construcción; pero también del cuarzo, una materia prima catalogada por la Unión Europea como crítica, es decir, en peligro de agotamiento o con dificultades para su abastecimiento.

Estos materiales requieren de transformaciones químicas que demandan la utilización de una gran cantidad de energía que, por lo general, proviene de combustibles fósiles y que emite residuos como NOx, SO2, CO2 , que también terminan afectando los cursos de agua, ocasionado desertización del suelo y provocando la desaparición de comunidades enteras de especies de insectos, peces y plantas.

Aunque es cierto que tal gasto energético es menor al derivado de la producción de energía en una central térmica de carbón, muchas veces no compensa la cantidad de energía generada por cada panel.

> Pese a lo que muchos dicen, sí genera una huella de carbono

Aquí la gran responsabilidad la tiene el sector transporte. Un estudio de Argonne National Laboratori, asegura que la mayoría de los paneles solares son fabricados en China y que la exportación de ellos supone una huella de carbono dos veces mayor a la producida en Europa.

> Existe una mala gestión de los residuos

Los paneles solares son piezas tecnológicas cuyo incorrecto tratamiento o almacenaje cuando termina su vida útil genera un coste ambiental significativo.

Según un estudio publicado en Nature energy, los paneles solares, al final de su vida útil, significarán para el 2030 al menos ocho millones de toneladas métricas de residuos; y a mediados de siglo, harán parte de más del 10% de la basura electrónica mundial.

Pese a que los paneles solares en sí mismos no representan riesgos, una vez se convierten desperdicios sí plantean un serio problema para la salud del medio ambiente, los animales y las personas. Si se depositan inadecuadamente en vertederos, pueden filtrase en el suelo y el ambiente los elementos tóxicos que ellos contienen. 

Para algunos expertos es precisamente esa toxicidad lo que dificulta el reciclaje de los paneles solares. Por eso, abogan por planificar mejor las fases de producción, desmantelamiento, remoción y reutilización de estos equipos.

China es el mayor exportador de paneles solares
La gran mayoría de células y placas fotovoltaicas son fabricadas en Asia, donde China figura como el mayor exportador

El futuro es aterrador

Según los cálculos de la Agencia Internacional de energía (IEA, por sus siglas en inglés), en cinco años la capacidad de generación eléctrica a partir de fuentes renovables crecerá 50%. Tal aumento estará centrado principalmente en la producción de paneles solares fotovoltaicos, la cual se estima en 60%. ¿Qué creen ustedes que significará esto si no consideramos reducir el saldo negativo de la fabricación de paneles solares?

Tenemos un gran compromiso

Aunque se puede decir que estos efectos negativos de los paneles solares son una forma de contaminación indirecta de la energía solar, no se puede restar importancia al impacto que tendrán a mediano y largo plazo. Es preciso retrasar al máximo posible la acumulación de residuos y el despilfarro de recursos, por tanto, los expertos recomiendan:

  1. Potenciar la eficacia y eficiencia de los paneles ya existentes para evitar la fabricación de nuevos equipos y por ende, reducir la extracción y explotación de recursos.
  2. Ampliar y respetar la vida útil de los parques solares. Muchos están diseñados para operar unos 30 años y sin embargo, son reemplazados después de 10 o 12 años de funcionamiento por modelos más modernos y supuestamente más eficientes. Solo en pocos casos la justificación para la sustitución recae en daños por algún evento meteorológico o por un defecto de fábrica.
  3. Incorporar materiales reutilizables como fuentes de materias primas. Según el estudio publicado en Nature energy, esto “generaría un ahorro de 12.617 millones de euros y permitiría utilizarlos para producir 2.000 millones de nuevos módulos con capacidad para generar 630 GW”. Aunque según Alejandro Del Amo, Director General De Abora-Solar, “se avanza hacia el panel del futuro, elaborado con materiales 100% reciclables”, pocos son los países que incorporan políticas de reciclaje en lo que a fabricación de paneles solares respecta. Estados Unidos, Alemania, Francia y Japón al parecer sí lo consideran, pero superponen lo económico, lo que genera mayor rentabilidad. Entonces, tenemos casos como el de Europa, que si bien en un año ha logrado recuperar 4.500 toneladas del teluro de cadmio de los paneles solares, ha descuidado  el reciclaje de otros componentes, “como la plata, el cobre, el silicio y el plomo, que constituyen la mayor parte del valor potencial de un módulo y el mayor impacto ambiental”.
  4. Estudiar la posibilidad de emplear materiales de menor costo, más eficientes y menos tóxicos.

El centro de investigación vasco CIC energiGUNE propone, por ejemplo, la implementación de baterías de sodio-ion. Asegura que se trata de una alternativa más sostenible, rentable y segura para mejorar la eficiencia energética y reducir el gasto energético de los hogares.

los paneles solares están diseñados para funcionar por al menos 25 años.

Abastecer las necesidades energéticas de la población mundial con energías renovables es un reto cada vez más fuerte, en especial cuando conocemos el saldo negativo de la fabricación de paneles solares. Por eso es sumamente importante estudiar e integrar en la cadena de producción formas sostenibles y responsables de manufacturar, instalar y desechar.

La industria de la energía solar está llamada a sumarse al modelo de la economía circular.

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