A esa apuesta de reducir las emisiones de gases contaminantes se han tenido que sumar las centrales eléctricas, así lo quieran o no. En medio de lograr la meta surgen varios métodos, por ejemplo uno que ha venido aplicando la central eléctrica de Drax, consiste en dejar de usar carbón para comenzar a emplear biomasa.
La biomasa es la segunda energía renovable más utilizada en Reino Unido, detrás de la energía eólica. Es importante señalar que la biomasa no es más que materia orgánica, ya sea de origen animal o vegetal que sirve como fuente energética.
Esta central, ubicada al norte de Inglaterra, específicamente en el condado de Yorkshire, comenzó a implementar la biomasa con el objetivo firme de renunciar por completo al carbón para el año 2021.
En una entrevista concedida a AFP, el director general de Drax, Will Gardiner, destacó que en la implementación de este método, “el CO2 emitido por la madera quemada es capturado por los árboles recién plantados, convirtiendo a la biomasa en una energía limpia y renovable”.
Pero, en enero de 2018, unos 800 científicos redactaron un manifiesto que enviaron al Parlamento Europeo, en el que los instaban a reducir la biomasa de residuos para limitar la deforestación. De acuerdo a los expertos, el problema de la biomasa tiene que ver con el tiempo, puesto que se requieren de varias décadas incluso siglos para que los árboles tengan la posibilidad de recapturar todo el carbono liberado durante la combustión.
En el caso específico de la central eléctrica de Drax hay que sumar a los datos de contaminación que genera la biomasa, las emisiones generadas por el transporte que lleva la madera de un lugar a otro, y es que esta compañía importa de Norteamérica el 80% de las 7,5 millones de toneladas de madera que quema al año.