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La extracción y explotación del cuarzo son sinónimos de destrucción

El cuarzo es uno de los minerales más abundantes en la corteza terrestre. Hoy por hoy es ampliamente utilizado en el sector industrial y orfebre. Eso ha hecho aumentar el apetito por él, tanto que hoy las formas y el ritmo de extracción y explotación del cuarzo son insostenibles.

La extracción y explotación del cuarzo son sinónimos de destrucción

El cuarzo es bastante versátil y resistente. Es un cristal que por lo general, es de color blanco, aunque en ocasiones puede presentar vetas rosadas, rojizas o negras. Tales vetas son las que determinan su nivel de pureza, o impureza.

Suele estar presente en pulseras, collares y zarcillos, como adorno en alguna blusa. Lo venden como una piedra con propiedades holísticas, de protección, regulación de la energía del cuerpo y la curación del alma, la mente y diversas enfermedades.

Aunque no lo vemos a simple vista, hace parte de un sinnúmero de compuestos eléctricos e instrumentos electrónicos de precisión (relojes) y transmisión de señales (radares, radios, etc.) gracias a sus propiedades piezoeléctricas y de polarización. Pero, además, tiene una participación especial en la fabricación del vidrio y de placas radiotécnicas.

Este mineral está compuesto principalmente por oxígeno y sílice. De ahí que también se utilice comúnmente en la elaboración de cementos y cerámicas y hasta para para purificar y filtrar fluidos.

Y, gracias a su resistencia a los químicos, el calor y la erosión, es de uso frecuente en la fracturación hidráulica y la fabricación de moldes de fundición.

Esa cantidad de aplicaciones y usos prácticos del cuarzo es una excelentísima cualidad, y a la vez, su principal amenaza.

Si bien el cuarzo se considera el segundo mineral más abundante en la Tierra, la codicia del hombre puede hacer que en poco tiempo comience a escasear e inclusive, llegue a desaparecer, no solo el cuarzo, sino los entornos naturales donde este se encuentra.

Procesos de extracción y explotación del cuarzo

En la antigüedad, el cuarzo se extraía de forma artesanal, con herramientas manuales rudimentarias. Hoy por hoy, al igual que la mayoría de los minerales, se extrae mediante la minería a cielo abierto, que implica el uso de grandes excavadoras, retroexcavadoras, y en ocasiones explosivos, para eliminar el suelo alrededor del cuarzo y así exponerlo a la superficie.

Una vez descubierto, con cinceles, martillos y picos se extrae de las canteras para posteriormente someterlo a un proceso químico de limpieza, tamizado y trituración en diferentes tamaños y texturas, o molido, según el uso para el que será destinado.

Precisamente la temperatura y la presión a la que se somete el cuarzo durante su explotación son los factores que determinan el color final del cristal de cuarzo.

Esta técnica de extracción es la que predomina en los yacimientos de cuarzo, ubicados en entornos con abundante arena y  en las rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias de todo el mundo.

La minería de cuarzo es invasiva y ocasiona daños irreparables en el suelo
La minería de cuarzo es invasiva y ocasiona daños irreparables en el suelo, las aguas subterráneas y la atmósfera.

Consecuencias de la extracción y explotación del cuarzo

La minería resulta totalmente insostenible, pues implica la explotación de un recurso no renovable mediante procesos que no hacen sino acrecentar los problemas ambientales y sociales.

En el caso particular de la minería a cielo abierto, que es el método empleado para la extracción del cuarzo, hay que puntualizar que el daño al ecosistema es más fuerte y evidente.

En la minería de cuarzo interviene una gran cantidad de maquinaria pesada que remueve el suelo, la arcilla y la flora local. Esa maquinaria, además, es utilizada para crear pistas y carreteras que faciliten luego el traslado del mineral, en grandes camiones, desde la zona de extracción hasta la planta de procesamiento y de ahí a su destino final.

Esta mecánica, que va en contra de la conservación de áreas de alta vulnerabilidad y sensibilidad ecológica, incentiva:

  • La destrucción de la vegetación (encinas, quejigos, madroños, enebros, labiernágos).
  • Alteraciones químicas y biológicas de los ecosistemas.
  • Cambios en la red de drenajes.
  • La degradación del paisaje.
  • La perturbación en la fauna autóctona, muchas veces amenazada.
  • La contaminación sonora.
  • La emisión de grandes cantidades de CO2.
  • El aumento de la temperatura global.

En lo social, provoca:

  • El desplazamiento de las comunidades locales.
  • La pérdida de medios de subsistencia.
  • La explotación laboral y el trabajo infantil.
  • El agravamiento de la pobreza, el hambre y la desigualdad social.
  • El avivamiento de conflictos y violencia.

Pero además, la sobreexposición al polvo de sílice resultante de la explotación del cuarzo constituye una amenaza para la salud de los mineros.

Para quienes se dedican a extraer, triturar, cortar y moler el cuarzo, la sílice cristalina respirable (cuarzo) representa un gran riesgo. Si este polvo es inhalado, puede ocasionar diversas enfermedades respiratorias, como la silicosis, bronquitis crónica y enfisema pulmonar, que pueden ser discapacitantes y mortales en sus formas más graves. Si se ingiere, irritación en la garganta y problemas gastrointestinales. Además, el contacto directo con este polvo puede provocar irritaciones en la piel y los ojos.

Mientras más pequeñas sean las partículas, más penetrantes y tóxicas resultan.

A más ganancias, más destrucción

Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC, por sus siglas en inglés), Estados Unidos es el principal importador de cuarzo del mundo, seguido por China, Noruega, Malasia e Italia. Este dato nos sirve para saber, o ratificar, quiénes son los que alientan la explotación de recursos, la destrucción del medioambiente y la explotación laboral.

Por su parte, los mayores exportadores de cuarzo son China, Turquía, India, Estados Unidos y Brasil. He aquí los que trabajan en recibir, agasajar y encantar a los comerciantes del mundo. He aquí a los que otorgan concesiones a empresa mineras que contratan mano de obra local por un sueldo irrisorio mientras ellos se frotan las manos con grandes riquezas.

En Malawi, por ejemplo, según la agencia de noticias de la ONU sobre Asuntos Humanitarios (IRIN, por sus siglas en ingles) una tonelada de cuarzo se vende por alrededor de 30 dólares (10.000 kwachas) mientras en algunos portales de compraventa en Estado Unidos ofrecen la tonelada en unos 19.700 dólares. A cambio, el pequeño minero que trabaja de sol a sol durante 6 meses para extraer 28 toneladas de cuarzo, a veces ni siquiera conoce el precio de venta y le toca conformarse con lo poco que recibe de la empresa.

Algunos tipos de cuarzo se consideran piedras preciosas y semipreciosas
Algunos tipos de cuarzo se consideran piedras preciosas y semipreciosas y son comunes en joyas.

Los efectos de la extracción y explotación del cuarzo son inevitables, lo que sí es posible es frenar este tipo de actividades que emiten gran cantidad de contaminación y perjudican a todo el planeta. El mundo no necesita de más joyas ni productos electrónicos, sino de más consciencia ambiental y cuidado de los bienes comunes.

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