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Desarrollo sostenible

La ciudad Neom, el prototipo sostenible del futuro

La geoingeniería y la inteligencia artificial se combinan para crear proyectos sumamente ambiciosos, creativos, extravagantes y ¿ecológicos? Esto es lo que intentan demostrar con la construcción de la ciudad Neom, el plan futurista de Arabia Saudita.

Ciudad NEOM es el plan futurista de Arabia Saudita

Los coches que vuelan y los robots que nos cobran la cuenta del súper ya no son cosa de las películas de ficción que nos mostraban la vida de un futuro que parecía bastante lejano. Ahora son parte de un megaproyecto liderado por Arabia Saudita para diversificar su economía y desvincularse de los combustibles fósiles: la ciudad Neom, que significa “nuevo futuro”.

Su construcción forma parte del plan “Vision 2030” del príncipe heredero Mohammed Bin Salman, y promete edificarse como una megaciudad futurista con “el crecimiento económico per cápita más alto del mundo”.

“Un lugar para los soñadores del mundo”

Así catalogó Bin Salman a la ciudad Neom, un área de 26.000 kilómetros cuadrados repartidos entre Arabia Saudita, Jordania y Egipto.

Su plan es que este espacio mezcle un poco de fantasía con tecnología, cuente con servicios y procesos automatizados y eficientes y se convierta en un centro global de negocios independiente de la actividad petrolera del país.

El príncipe dice haberse rodeado de las “mentes más grandes del mundo y los mejores talentos” para cumplir su sueño de ofrecer una eco-ciudad del futuro, con cero calles, cero coches y cero emisiones de carbono”. ¿Podrá hacer realidad su sueño?

La ciudad NEOM promete disminuir la brecha entre el hombre y la tecnología

Esta nueva urbe, apodada también como “La Línea”, será construida entre el desierto y la costa del Mar Rojo, en el noroeste de la provincia de Tabuk. Allí se pretende albergar a un millón de personas y proporcionarles “ambientes libres de contaminación, más sanos y más sostenibles”.   

En esta ciudad del futuro:

  • No circulará el dinero físico y todas las operaciones bancarias serán automatizadas.
  • No habrá embotellamientos en las calles, porque los taxis voladores y coches de alta velocidad se empelarán solo por diversión y no como un método de transporte convencional.
  • La energía limpia alimentará equipos con bajo impacto de carbono. Esta provendrá de paneles solares, molinos de vientos y de la industria del hidrógeno verde.
  • La inteligencia artificial, los drones y sistemas de reconocimiento facial estarán al servicio de las fuerzas de vigilancia y seguridad para rastrear a cada ciudadano y notificar delitos sin necesidad de hacer denuncias.
  • La ingeniería genética permitirá “aumentar la fuerza humana y el coeficiente intelectual”.
  • Habrá más robots que humanos, y ayudarán en las tareas del hogar.
  • Se sembrarán nubes artificiales que aumentarán precipitaciones (programadas) sobre el desierto, un área especialmente árida y calurosa.

El entretenimiento, la diversión y la educación para residentes y turistas no quedarán fuera, puesto que el excéntrico Bin Salman ha ordenado la construcción de:

  • Una luna artificial gigante que ilumine todas las noches.
  • Una playa de arena luminiscente que brille en la oscuridad.
  • Una isla que será habitada por dinosaurios robóticos.
  • Un sistema educativo en el que profesores holográficos dicten clases a cualquier hora y en cualquier lugar.
  • Una zona gastronómica que presuma la mayor oferta de restaurantes con Estrella Michelin per cápita del mundo.
  • Una multitud de lujosos resorts.

“Neom se trata de cosas que necesariamente están orientadas al futuro y son visionarias. Así que estamos hablando de tecnología que está a la vanguardia y más allá, y en algunos casos aún en desarrollo y quizás teórica.”

Nadhmi al Nasr, Presidente Ejecutivo de Neom

La primera etapa de construcción de este megaproyecto urbanístico y turístico ya ha comenzado y se espera finalice en el 2025. Según ha anunciado el príncipe heredero del reino saudí, el proyecto cuenta con el apoyo del gobierno saudí, el del Fondo de Inversión Pública (PIF, por sus sigla en inglés),  e inversores locales y globales, quienes se han comprometido a financiar 500.000 millones de dólares.

Sin embargo, hay quienes aseguran que por ahora no hay señales de avance, puesto que el proyecto ha tenido que  lidiar con el déficit presupuestario del reino saudí y la dependencia de consultores extranjeros en temas de planificación, ingeniería y gestión. Además de las complejas dificultades para la instalación de un gran número de componentes tecnológicos, según documentos confidenciales a los que ha tenido acceso el diario The Wall Street Journal.

NEOM significa nuevo futuro
NEOM proviene de la palabra griega “neos”, que significa “nuevo”, y la árabe “mustaqbal”, que significa “futuro”.

¿Innovación, transformación o destrucción?

El reino saudí tiene una gran necesidad de asegurarse un puesto en el mundo pospetróleo. De ahí que se empeñe en hacer realidad este megaproyecto.

La ambición saudita es cambiar la imagen de un país aferrado a sus ingresos provenientes de las exportaciones de crudo hacia uno de economía más abierta. Esto implica reformas que aboguen por el crecimiento de los sectores productivos de bienes y servicios a partir de la liberalización y la apertura social, lo que a su vez supone una mayor cabida a la inversión extranjera, es decir, a los multimillonarios del mundo, dueños de los gigantes tecnológicos, complejos turísticos a gran escala y compañías de energías renovables.

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Además, al mejor estilo de Silicon Valey, NEOM está presta a convertirse en “un paraíso terrenal de millonarios que viven felices en una burbuja futurista”, donde encuentran refugio todo tipo de capitales saudíes y extranjeros.

Por otra parte, pese a la promesa de que NEOM conservará el 95% de los espacios naturales”, creará 380 mil empleos y contribuirá al Producto Interior Bruto (PIB) con 180 mil millones de riales (más de 39 mil millones de euros; 47 mil millones de dólares) para 2030, lo que se avecina no es precisamente un estilo de vida totalmente sostenible.

La costa, que hasta ahora tiene algunos tramos vírgenes, y las tribus que habitan en la zona sufrirán las consecuencias de una tremenda urbanización.

Ya se habla de la expedición de órdenes de expropiación y promesas de indemnización para el desalojo forzado de más de 20.000 personas y por supuesto, de la degradación que puede provocar. La contaminación del agua, la desertificación del suelo, la disminución de la calidad del aire y la contaminación electromagnética, son tan solo algunos de los posibles resultados negativos de NEOM, los cuales tendrían serias implicaciones en la vida y subsistencia de ecosistemas costeros y desérticos y de las especies que en ellos habitan.

La realización de esta nueva urbe, además, supone un cambio de timón en lo que a geopolítica se refiere. Neom obliga al surgimiento de nuevas alianzas entre Arabia Saudí, Jordania, Egipto e Israel, que pueden afectar la balanza de poder en la región o el permanente conflicto palestino-israelí.

De modo que NEOM es un proyecto urbanístico que llega para cambiar las relaciones entre el Estado y sus ciudadanos, y el resto del mundo, tanto en lo político, lo social y económico, como en lo cultural y medioambiental.

NEOM espera convertirse en un referente tecnológico y comercial en el mundo
NEOM espera convertirse en un referente tecnológico y comercial en el mundo.

Entonces, la ciudad de NEOM, el faraónico proyecto mimado por el príncipe heredero, no parece justificada por el interés nacional sino en la fijación de las élites por el lujo y la megestuosidad, que en nada hay ayudado al éxito de otros proyectos emprendidos en la costa del mar Rojo, como el distrito financiero de Riad o la Ciudad Económica del Rey Abdalá, al norte de la ciudad de Yeda.

La idea de simular el éxito de la modernidad alcanzado por Dubai que hoy figura como centro financiero y marítimo mundial puede terminar muy mal. Con muchos bolsillos llenos, sí, pero con un tremendo desequilibrio ecológico.

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