A principios del siglo XX el nombre era ajeno a la producción de campos eléctricos y magnéticos. Pero esto cambió, y ahora, es responsable de su expansión en todo el planeta. Cada día hay más estaciones de radio y de televisión, de sistemas de radares y de comunicaciones integradas (algunos con fines bélicos), de radiofrecuencias con fines médicos e industriales, y evidentemente, más teléfonos y ordenadores. En fin, estamos rodeados. Nuestras calles, casas, hospitales, lugares de trabajo, parques, en todos lados hay fuentes generadoras de campos electromagnéticos.
Pero muy poco se habla de la contaminación que esto provoca.