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Sembrar nubes y controlar las lluvias a gran escala, el polémico plan de China

El poderío de China en materia tecnológica es incuestionable. El país es vanguardia en proyectos científicos y de infraestructura. Tampoco se puede cuestionar que es uno de los países más contaminados y contaminantes. Las últimas informaciones provenientes del gigante asiático tienen que ver con el polémico plan de China para sembrar nubes y controlar las lluvias. Veamos.

El plan de China para sembrar nubes

A muchas personas les resulta curioso que, a pesar de los altos niveles de contaminación ambiental de Pekín, la ciudad luce cielos despejados y la luz del sol arropa la urbe durante la celebración de eventos públicos de relevancia. La razón de ese hecho curioso puede tener respuesta en un plan que ha venido desarrollando China para modificar el clima a voluntad.

Desde hace varios años, China perfecciona un proyecto con el que han logrado controlar algunas variables meteorológicas. Esquivar las lluvias durante la celebración del Año Nuevo hasta “sembrar” nubes artificiales que produzcan precipitaciones cuando se necesiten, son algunas de las aplicaciones de este experimento.

Ahora bien, China acaba de anunciar en un comunicado oficial que tiene entre sus planes, desde ahora y hasta el 2025, expandir a todo el país el proyecto que hasta ahora se había mantenido en una escala local. El comunicado nada más ver la luz ha encendido las alarmas y la polémica.

Según se puede leer en el remitido, la idea es “sembrar nubes” que produzcan lluvias artificiales en un área de 5,5 millones de kilómetros cuadrados. Si se tiene en cuenta que el territorio de China es de 9,5 millones de kilómetros cuadrados, se estaría hablando de que el proyecto abarca el 60% del territorio.

Los vecinos están alerta

El plan ha puesto en alerta a los vecinos. India, con quien China tiene un largo historial de tensiones diplomáticas por el control del Himalaya, ha mostrado su disgusto, puesto que supone que un plan de esas características puede afectar su propio clima.

Explican los expertos, que de ponerse en marcha el plan, China “le robaría lluvia”  a la India, como un efecto diametral en los territorios vecinos.

La doctora Dhanasree Jayaram, científica de la India, explica en una entrevista a la BBC, que la aplicación de este programa de modificación del clima sí que tendría un efecto en el monzón del verano. La lluvia del monzón es muy importante para mantener el equilibrio medioambiental en esa región.

“Uno de los factores impulsores del monzón es la diferencia de temperatura entre la meseta tibetana y el océano Índico. Así que, si realizaras cambios significativos en la meseta tibetana, podría tener efectos bastante drásticos”, explica otro experto consultado por el portal de noticias inglés.

Los objetivos del plan de Pekín

Tal como lo expresa el comunicado, el gobierno chino busca alcanzar tres metas muy específicas,  a saber:

  • Para el 2025, el territorio impactado por las lluvias, o por la nieve, provocadas deberá abarcar a más de 5,5 millones de kilómetros cuadrados de territorio.
  • Para ese mismo año, se plantean prevenir el granizo en un área que supera los 580.000 kilómetros cuadrados.
  • En 2035, esperan haber alcanzado un “nivel global avanzado” mediante el uso de innovación y tecnología fundamentales que permitan una mejor gestión de los riesgos de seguridad.
La siembra de nubes pretende controlar las lluvias
La siembra de nubes es una práctica que se lleva a cabo desde hace años, pero sería la primera vez que se aplique a gran escala.

Asimismo, el proyecto, según sus promotores, permitirá la gestión y el manejo de catástrofes, la producción agrícola y la capacidad de respuesta ante incendios forestales o de pastizales. De igual manera, esperan poder administrar los efectos sobre el territorio de las altas temperaturas y las sequías.

¿En qué consiste la “siembra” de nubes?

Lo que se conoce como siembra de nubes no es una tecnología inédita. Desde los años 40 del siglo pasado se está hablando de ella. De hecho, China no es el único país que la pone en práctica. India también la utiliza. Igualmente en África y en Australia donde existen graves problemas de sequías.

Las lluvias artificiales de China
Los vecinos del China se encuentran en alerta porque consideran que el proyecto afectará sus lluvias.

Los Emiratos Árabes, por su parte, han financiado y estimulado a sus científicos durante casi diez años para afinar la técnica. Desde 2019 están experimentando con nanomateriales para perfeccionar esta tecnología.  

La práctica, de la que no se tienen suficientes evidencias científicas que avalen su eficacia, es relativamente sencilla. Consiste en rociar las nubes con sustancias como el yoduro de plata para que se produzcan las precipitaciones. Cuando las nubes alcanzan un nivel óptimo de humedad, aumenta la condensación y se produce la lluvia.

La siembra de nubes también sirve para evitar que las lluvias se precipiten sobre regiones que pudieran resultar conflictivas. De esta manera, se puede llegar a controlar dónde y cuándo debe llover y en qué puntos.

La tecnología ha venido siendo aplicada en China sin mayores investigaciones científicas. Es una tarea que llevan a cabo las comunidades a nivel local, unos 50.000 municipios, que siembran nubes habitualmente para evitar que eventos meteorológicos inusuales puedan dañar las cosechas.

Una de las objeciones a los proyectos de geoingeniería es que no se sabe cómo pueden impactar en el medioambiente. El plan de China para sembrar nubes resulta polémico por las dimensiones que pretende abarcar. Sus posibles consecuencias sobre el clima, la fauna y el agua de los países a su alrededor todavía están por verse.

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