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El uso de antibióticos humanos también afecta a los chimpancés salvajes

Todo lo que hace el hombre puede afectar a otros seres vivos y al medio en el que habitan. Con su presencia, con lo que consume y lo que desecha puede poner en riesgo la existencia de otras especies. Para muestra un botón: una investigación realizada en Tanzania reveló que el hombre no solo hace mella en la población de los grandes simios con la fragmentación de su hábitat, sino que el uso de antibióticos humanos también afecta a los chimpancés salvajes. Te contamos por qué.

El uso de antibióticos humanos también afecta a los chimpancés salvajes

En algunas zonas de Tanzania, las enfermedades diarreicas son muy comunes, producto de la escasez de agua y las condiciones de insalubridad. Por supuesto, esto hace que las personas tiendan a buscar medicamentos que de alguna manera le ayuden a aliviar el malestar. Los antibióticos con sulfonamida suelen ser los más buscados, pues se venden en muchos lugares informales sin prescripción médica.

Pero, esta facilidad para conseguir el antibiótico y el uso indiscriminado de ellos no solo habla de un sistema de salud deficiente sino que se traduce en contaminación y riesgos letales. Esto no ayuda realmente a mejorar la salud de las personas sino que supone una amenaza, incluso, para la vida de los chimpancés que habitan en el Parque Nacional de Gombre.

El agua, el medio idóneo para el intercambio de patógenos entre humanos y chimpancés

Para quienes viven cerca de la reserva, defecar, bañarse y lavar en los arroyos circundantes es más que una opción, es una solución a la falta de agua. El problema es que con ello, contaminan gran parte del líquido del que dependen otros seres vivos para subsistir.

En el caso de los chimpancés (Pan troglodytes), que tienden a sufrir enfermedades infecciosas originadas por bacterias y otros patógenos comunes en el medio, la ingesta de agua contaminada con antibióticos supone la posibilidad de que en sus organismos “surjan superbacterias más letales y resistentes a los antibióticos”. Esto, en resumidas cuentas, plantea serias dificultades para que puedan ingerir calorías y absorber nutrientes de los alimentos y, por supuesto, limita sus posibilidades de supervivencia, aún más en un entorno tan maltratado por el hombre.

Así lo ha confirmado un equipo de científicos de la Universidad Emory en Estados Unidos, tras analizar muestras fecales humanas, de animales domésticos, chimpancés y babuinos del parque tanzano, así como también del agua de los arroyos circundantes.

“Las bacterias resistentes a los antibióticos se están propagando de las personas a los primates no humanos al llegar a la cuenca hidrográfica local.  La gente se baña y se lava en los arroyos, contaminando el agua con bacterias resistentes a los medicamentos donde beben los chimpancés y babuinos salvajes.”

Thomas Gillespie, ecólogo

Los resultados de tal investigación, publicada en la revista Pathogens, arrojaron que la resistencia a la sulfonamida apareció en 74% de las muestras humanas y en 48% de las muestras de los chimpancés. En los babuinos y animales domésticos, en 34% y 17% respectivamente. También apareció en 19% de las muestras del agua tomada de los arroyos cuyo uso es compartido por personas y animales domésticos y salvajes.

El chimpancé occidental es la subespecie de chimpancé común típica del oeste de África
El chimpancé occidental es la subespecie de chimpancé común típica del oeste de África

Los científicos también confirmaron la presencia de tetraciclina, otro tipo de antibiótico, que no es tan común en la zona quizás porque es más costoso y tiene menor disponibilidad. Sin embargo, en este caso, ninguna de las muestras de agua presentó genes que confirieran resistencia a las tetraciclinas y muy pocas muestras de humanos y animales revelaron tal evidencia.

Al borde la de extinción

La actividad humana en el Parque Nacional Gombe ha dejado como resultado una terrible destrucción del hogar de los chimpancés. Ya no es un lugar tan confortable ni seguro. Hay huellas del hombre por todas partes y el intercambio de patógenos es cada vez más frecuente. Esta situación tiene a los chimpancés acorralados, y cercanos a una posible y dramática extinción. En la actualidad hay menos de 100 ejemplares en la reserva.

Pero en el continente Africano y en el mundo entero, el número también va en picada. Para el chimpancé occidental salvaje el escenario es complejo y cruel.

en el Parque Nacional de Gombe solo hay 95 chimpancés
En la actualidad, en el Parque Nacional de Gombe solo hay 95 chimpancés

Un patógeno identificado en el 2004 como Bacillus cereus biovar anthracis está arrasando con él. En menos de dos décadas, su población se ha reducido en 90% en Costa de Marfil, y en Camerún y República Centroafricana la situación no es tan distinta.  

Mientras que en los bosques profundos del Parque Nacional Cantanhez de Guinea-Bissau y del Parque Nacional Taï en Côte d’Ivoire, los brotes de la lepra, una enfermedad infecciosa causada por el bacilo “Mycobacterium leprae, han afectado a una parte importante de sus poblaciones.

En ambos casos, aún no se confirma que las bacterias hayan sido transferidas a ellos por los humanos, pero sí hay advertencias de que estas puedan evolucionar en el cuerpo de los animales y quizás ponerse en contacto con el hombre.

La confirmación de que el uso de antibióticos humanos afecta a los chimpancés salvajes nos dice claramente que todo lo que hacemos tiene consecuencias en todo cuanto nos rodea. Animales, ecosistemas y humanos estamos unidos e interconectados, en la salud y en la enfermedad. No podemos tener salud si el espacio que albergamos no es sano, ni puede él tenerla si nosotros no lo somos. La salud humana, animal y ambiental son interdependientes y todas necesitan de nuestra actuación consciente y responsable.

Hoy 14 de julio, Día Mundial del Chimpancé, valga el recordatorio para que pongamos atención en nuestras acciones y evitemos aquellas que contribuyen a la pérdida de tan valiosa especie.

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