Atendiendo al llamado que hacía unos meses atrás el presidente de China, Xi Jinping, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional (APN) aprobó la propuesta de prohibir “completamente” el comercio (electrónico o en establecimientos) y consumo de animales salvajes, vivos o muertos.
La prohibición recae sobre aquellas especies que se encuentren bajo protección estatal o sean criadas en cautiverio para su posterior consumo.
De esta manera, tanto la alimentación, como la caza y el tráfico ilegal de animales que tienen “importante valor social, científico y ecológico” serán castigados con sanciones y multas severas.
Por su parte, el uso de animales salvajes en China para casos concretos de investigación, queda sujeto a la aprobación de las autoridades pertinentes. En caso de proceder, será sometido a estrictos controles de inspección.
La medida responde a la necesidad de “abolir la mala costumbre de consumir animales salvajes y proteger de forma eficaz la salud y la vida de la población” toda vez que se presume que la causa del Coronavirus está estrechamente relacionada con esta actividad.
Por lo pronto, la orden es “hasta que desaparezca la situación de epidemia en todo el país”. Sin embargo, el llamado de organizaciones es a que sea permanente y se ponga freno, de una vez por todas, al consumo de animales exóticos y salvajes, no solo en el país sino fuera de sus fronteras.