CARGANDO

Tipo de búsqueda

Cambio climático Desarrollo sostenible

Cielo Único Europeo, otra propuesta para reducir los niveles de CO2

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on linkedin
Share on reddit
Share on telegram

Lleva más de 20 años engavetado y ahora que el planeta exige a gritos reducir la huella de carbono, el Cielo Único Europeo salta de nuevo a la mesa de discusión. Te explicamos en qué consiste este plan propuesto por el sector aeronáutico de Europa.

cielo único europeo

Viajar en avión se ha convertido en una de las opciones favoritas de los turistas en todo el mundo. La rapidez y la comodidad que ofrecen los pájaros mecánicos han atraído a miles de personas que quieren cruzar de un lado de la Tierra a otro.

Tan solo por citar un ejemplo, 80% de los turistas que viajan a España a conocer el templo de La Sagrada Familia en Barcelona o el Parque de la Naturaleza de Cabárceno en Cantabria, llega al país en avión.

Por su parte, la economía global también ha visto en ese par de alas un gran aliado al transportar por vía aérea 25% del volumen del comercio mundial.

Pero eso que parece una gran dicha para la humanidad puede ser sinónimo de destrucción.

Mientras la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) asegura que en los últimos 30 años se han reducido en 50% las emisiones de dióxido de carbono por pasajero transportado, la realidad muestra otro escenario. 

El número de vuelos ha aumentado. En el 2018% creció 6,1% en la Unión Europea y los pronósticos mundiales se atreven a decir que para el 2037 habrá 8.200 millones de pasajeros aéreos.

Las cifras, en parte, se deben a la fragmentación del espacio aéreo que ha alargado las distancias de vuelo y elevado el número de proveedores y controladores de servicios de navegación aérea. En Europa, las rutas ahora son hasta 49 kilómetros más largas.

Contaminación por los aviones
Los vuelos comerciales son responsables del 2,5% de las emisiones de CO2

Ese aumento del uso de aviones supone un mayor empleo de combustible y, por tanto, mayor emisión de dióxido de carbono, de óxido nitroso y otros gases de efecto invernadero. De hecho, hay datos que indican que el transporte aéreo es hasta en 20 veces, por kilómetro y pasajero, más contaminante que el tren.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, un pasajero que viaja en avión emite 285 gramos de CO2, mientras que, si opta por el tren, la cifra se reduce a solo 14 gramos.

Estos señalamientos, reforzados por el movimiento flygskam (“Vergüenza de volar”), han puesto a la industria aérea en una situación incómoda de la que necesita zafarse. En el Viejo Continente, ella no ha encontrado mejor manera que retomar la iniciativa del Cielo Único Europeo.

¿En qué consiste el Cielo Único Europeo?

El Single European Sky (SES) o Cielo Único Europeo fue una propuesta impulsada en 1999 por la Comisión Europea, pero no fue sino hasta el 2004 cuando se aprobó. No obstante, aún no ha despegado su implementación. Sigue en fase de desarrollo y validación.

Surgió con la idea de rediseñar el cielo europeo y ofrecer un transporte aéreo más eficaz en el continente. Básicamente, busca eliminar las fronteras en el cielo y gestionar de manera efectiva el tráfico aéreo. Para ello, desde su creación, se apoyó en la SESAR (Single European Sky ATM Research) como un instrumento tecnológico orientado hacia el desarrollo “seguro y ecológico” de los aviones.

El objetivo, antes y ahora, es lograr desplazamientos más eficientes, baratos y sostenibles, y así reducir el impacto medioambiental de la aviación. En esa línea, la iniciativa del Cielo Único Europeo habla de disminuir el uso de combustibles y con ello las emisiones de gases de efecto invernadero que resultan de cada vuelo.

gases de efecto invernadero
Los gases de efecto invernadero

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

Inicialmente, el proyecto esperaba ahorrar entre 300 y 500 kg de combustible y entre 948 y 1575 kg de dióxido de carbono por vuelo. Esta vez, la meta fijada es ahorrar diez millones de toneladas de CO2 por año, o lo es lo mismo 10% de las emisiones de cada vuelo.

¿Cómo se logra esto?

La aviación europea propone:

  • Acortar los tiempos de vuelo.
  • Hacer las rutas más directas y sin rodeos, disminuyendo los desvíos innecesarios y los retrasos en los tiempos de espera.
  • Mejorar la integración militar en los cielos del continente europeo.
  • Aumentar la capacidad de ocupación de las aeronaves.

Recomienda, además, la puesta en marcha de medidas complementarias, entre ellas:

  • Construir estaciones de alta velocidad en los aeropuertos.
  • Suscribir acuerdos de cooperación con el sector ferroviario.
  • Renovar la flota de aviones.
  • Implicar a los fabricantes aeronáuticos y proveedores de servicios en el desarrollo de motores más eficientes y de combustibles alternativos y sostenibles. En la actualidad solo 0,1% del combustible empleado por el transporte aéreo es cero emisiones. Pero, si se apostara por los biocombustibles, los niveles de CO2 en la atmósfera causados por esta actividad podrían reducirse hasta en 80%, según la Asociación de Líneas Aéreas (ALA).

De esta manera, asegura el sector, también podría lograrse que las operadoras se ahorren unos cuantos millones de euros al año en costes operativos y que los boletos de avión sean más económicos.

Hacia la Carbono Neutralidad en 2050

Ante la necesidad de descarbonizar el cielo, la Comisión Europea se ha propuesto desincentivar los vuelos en avión a través de la llamada “tasa verde” y así compensar las emisiones que genera. Pero las diferentes asociaciones de aerolíneas del continente rechazan tal imposición de gravámenes.

Economía carbono neutral
La Unión Europea lidera acciones hacia la reducción de la huella de carbono

Las compañías aéreas europeas señalan que en conjunto los pagos por derechos de emisión de CO2 y los nuevos impuestos ambientales superan los 5.000 millones al año. Agregan que medidas de este tipo pueden encarecer la actividad de la aviación y, por tanto, reducir la demanda, repercutir en las ganancias y poner en peligro miles de puestos de trabajo.

Por eso se muestran más receptivas con el Cielo Único Europeo. En tal sentido, piden no retrasar más su aplicación definitiva. Llaman a los estados a ceder competencias en pro del objetivo trazado para el 2050: minimizar la huella de carbono de la economía europea.

Pero bueno, del dicho al hecho hay mucho trecho. El 2035 es la fecha límite, por ahora, para tener un Cielo Único en Europa. Queda por ver si finalmente se dan los pasos necesarios para su puesta en marcha y cómo se desenvuelve esto en la práctica.

Más Artículos Interesantes

Etiquetas: