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Contaminación Medio ambiente

La producción del rayón crea más problemas que soluciones

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El sistema económico se ha encargado de crear supuestas necesidades y moldear los gustos de una población en permanente crecimiento, como una fórmula magistral para obtener ganancias. Parte del éxito alcanzado hasta ahora se lo debe al desarrollo de nuevos materiales y tecnología, pero también a una agresiva destrucción de recursos naturales. La industria de la moda es un clarísimo ejemplo. Se ha dedicado a crear infinidad de colecciones de prendas elaboradas con fibras que proceden de cultivos insostenibles y con telas y tejidos contaminantes. Así ha amasado una inmensa fortuna a la vez que estrangula al planeta dejándolo sin bosques, sin agua dulce, sin biodiversidad y sin aire limpio. He aquí, a groso modo, lo que ocasiona con la producción del rayón.  

impacto de la producción del rayón

El rayón es una tela hecha a partir de fibras de celulosa natural proveniente de la pulpa de la madera.

En principio, por los años 30 aproximadamente, se fabricaba en forma de hilo y más tarde, con las fibras rotas se comenzó a entretejer. Desde entonces, el rayón comenzó su proceso de evolución.

El rayón fue la primera fibra manufacturada a partir de polímeros naturales, creada en 1884 por el científico francés, Hilaire de Chardonnet

Su gran semejanza con la seda, en cuanto a resistencia, brillo y suavidad, le permitió presentarse en el mercado como una “seda artificial”, al menos hasta 1924, cuando adoptó el nombre de rayón y en Europa se hizo conocer como viscosa

Desde entonces, se puede hablar de varios tipos de rayón: viscosa, visil, modal y tencel, los cuales se pueden encontrar en una amplia gama de productos textiles, desde blusas, vestidos y lencería hasta tapicería, material quirúrgico y un largo etcétera.

La viscosa y el poliéster son dos de los principales materiales utilizados en la fabricación de toallitas húmedas.

Esta fibra se ha convertido en una de las favoritas de la industria textil gracias a la atractividad de sus bondades. Entre las ventajas del rayón se cuenta su versatilidad, comodidad, ligereza, elasticidad, su alta absorbencia de la humedad, sus propiedades de transpiración, y su facilidad para mezclarse con otras fibras y para el teñido.

Pero, entonces, ¿dónde está el problema? Pues: en su procesamiento, distribución y eliminación.

Impacto de la producción del rayón en el medioambiente

  • No es tan natural como parece

Aunque proviene de un material natural, se trata de una fibra artificial.

Se produce a partir de la celulosa, una fibra vegetal que en principio es sostenible y biodegradable pero que, según dice la industria, necesita ser previamente solubilizada y luego, regenerada, para mejorar las propiedades físicas de la fibra y ofrecer prendas de mejor calidad.

Cambiar las características naturales del vegetal del que se extrajo, desde luego, implica someter la celulosa a procesos químicos agresivos, en lo que se emplea, entre otras cosas, lejía para remojarla hasta que se disuelva. Es así como se convierte en un compuesto soluble que posteriormente se transforma en filamentos suaves y por último se regenera como celulosa casi pura.

Una vez obtenido el material, se pone a secar y se mezcla con solventes, como el disulfuro de carbono, hasta que se convierta en una miga amarilla. Por último, se le somete a un baño de ácido, un proceso de estiramiento y un lavado de limpieza. Así, la fibra queda brillante y sedosa, lista para el corte y el teñido, que por lo general es a base de pinturas y colorantes nada ecológicos.

En 1891, los científicos británicos, Charles Frederick Cross, C. Beadle y Edward John Bevan patentaron el proceso de fabricación industrial de la viscosa, el rayón y el acetato de celulosa.

Este, digamos, que es uno de los procesos más comunes. Sin embargo, también se conoce el método de cupramonio, el cual se basa en el empleo de sales de cobre e iones de amonio y algodón como fuente de celulosa.

rayón tela
  • Consume demasiado

Cada paso demanda gran cantidad de agua, energía y recursos.

  • Es sumamente contaminante y destructiva

Aunque la viscosa es biodegradable, su proceso productivo genera demasiados daños. Produce residuos cargados químicamente, que contaminan el agua, el aire y el suelo, y por ende, destruyen la vida marina y terrestre.

Además, como dice Urska Trunk, Asesora de Campaña en la organización europea Changing Markets Foundation, si el abastecimiento de celulosa “no está bien manejado, la madera puede provenir de bosques antiguos y amenazados, causando la deforestación y degradación de los bosques.”, lo que impacta directamente en la desaparición de la biodiversidad, el agotamiento de los recursos naturales y el efecto invernadero.

  • Puede ser peligrosa para la salud

En el 2017, el informe de Changing Markets Foundation, titulado “Moda Sucia” quedó demostrado que la viscosa se está creando a costa de una grave contaminación ambiental que impacta directamente en la salud de las poblaciones aledañas a los centros de producción, establecidos principalmente en Asia (China, India e Indonesia).

efectos del rayón
Grasim of India es el mayor productor de rayón del mundo

El estudio sugiere que la utilización de compuestos químicos altamente tóxicos, como el hidróxido de sodio, el ácido sulfúrico y el disulfuro de carbono, está relacionada con la aparición de enfermedades irritantes, crónicas y graves.

“El vertido de estas sustancias químicas en las vías fluviales locales sin un tratamiento adecuado de las aguas residuales puede afectar el delicado equilibrio natural de los ecosistemas y cuerpos de agua, lo que provoca la muerte de peces y otros organismos acuáticos. Por su parte, la exposición tanto de los trabajadores de las mismas fábricas como de los habitantes locales a los productos químicos, puede conducir a graves problemas de salud, tales como síntomas neurológicos y psiquiátricos, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.”

Urska Trunk, Asesora de Campaña en la organización europea Changing Markets Foundation

La Tierra clama por fuentes y producción sostenibles

Aunque muchos quieran hacer ver que es una opción textil ecológica y sostenible, su forma de producción y comercialización masiva dice exactamente lo contrario. Las cadenas de suministro no están haciendo lo correcto y el rayón está creando más problemas que soluciones. Lo triste es que mientras los productos y las marcas sigan pensando solo en el beneficio económico, y los consumidores no exijan productos de procedencia responsable y respetuosa y se nieguen a reducir, reutilizar y reciclar sus prendas, la transición a una producción de rayón limpia, ambientalmente segura, estará cada vez más distante.

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