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La destrucción de los bosques generará nuevas pandemias

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¿Te has imaginado un mundo sin bosques? ¿Sabes cuáles podrían ser las consecuencias de la desaparición de estos ecosistemas? Estudios recientes advierten que la destrucción de los bosques generará nuevas pandemias, que se propagarán a mayor velocidad y serán más peligrosas.

la destrucción de bosques favorece nuevas pandemias

Estamos creando la “tormenta perfecta” para la extinción

Los bosques son unos de los ecosistemas más importantes y diversos del planeta. En ellos hacen vida distintas especies animales (insectos, reptiles, aves y mamíferos) y vegetales. Además, gracias a su existencia, los seres humanos podemos tener una atmósfera más limpia, ya que absorben y almacenan gran cantidad de dióxido de carbono.

No obstante, desde hace muchos años, el hombre se ha adentrado en ellos para explotarlos y sacarles el máximo provecho económico. Los ha talado y quemado sin piedad alguna para trabajar la minería ilegal, obtener madera, la cría intensiva de animales, el cultivo de materia prima (soja o palma, por ejemplo) o la construcción de infraestructuras. Gracias a eso, al día de hoy se ha perdido una importante extensión de vegetación arbórea, lo que aunado al crecimiento poblacional puede detonar en un futuro no muy lejano, escenarios bastantes complejos para la salud humana, las relaciones sociales y la economía.

Según el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE), entre enero y abril de 2020, se destruyeron más de 1.200 kilómetros cuadrados de bosque en el Amazonas, 55% más respecto a 2019.

Si los bosques desaparecen, la vida silvestre queda ante dos opciones: desplazarse a nuevos espacios o morir. El primer escenario supone que habría lugares en donde las especies zoológicas estarían en mayor contacto con los humanos, quienes terminarían comiéndolas o comerciándolas y, el segundo, que quedarían libres muchos microorganismos. Ambos casos son preocupantes, pues desencadenarían circunstancias poco deseadas.

Se hace inminente el riesgo de nuevas enfermedades y pandemias

Cuando las personas y los animales comparten el mismo espacio y compiten por el alimento, las posibilidades de propagación de enfermedades se disparan.

Hay virus, bacterias y microorganismos que se alojan en el cuerpo de algunos animales sin causarles daño, pero una vez que pierden este centro de refugio, se ven obligados a buscar otro ser vivo donde alojarse. Puede que sea otro animal o tal vez, un ser humano, y esto es alarmante.

De acuerdo con el informe “Pandemias, el efecto boomerang de la destrucción de los ecosistemas: proteger la salud humana preservando la biodiversidad”, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) – Italia, “el 75 por ciento de las enfermedades humanas conocidas hasta la fecha derivan de animales, al igual que el 60 por ciento de las enfermedades emergentes son transmitidas por especies salvajes”.

No hay espacio para las dudas. Estamos siendo testigos de cómo un virus, el Covid-19 declarado pandemia por la OMS, que en apariencia se transmitió en un mercado de animales vivos en Wuhan (China) por el contacto entre pangolines-murciélagos-humanos, está acabando con la vida de millones de personas en todo el mundo, sin distingo de raza, sexo o edad.

Se han conocido cientos de casos de personas afectadas por el Virus del Nilo, transmitido al hombre por la picadura de mosquitos infectados por aves. También está el H1N1, el Ébola y el VIH. Pero la lista no termina allí. Durante los últimos años han surgido muchísimos más casos de zoonosis y con el paso del tiempo parece que las consecuencias ya no son tan predecibles y más graves, pues hay infinidad de virus hasta ahora desconocidos por la ciencia.

El ecólogo e investigador del origen del SARS, Peter Daszak, estima que en las zonas más recónditas del planeta se esconden en torno a 1,7 millones de virus aún por descubrir y un estudio, publicado en The Guardian alerta que las actuales y catastróficas tasas de deforestación y pérdida de biodiversidad pueden desatar entre 5 y 6 nuevas epidemias al año.

impacto de la deforestación del Amazonas

A eso nos ha conducido la fragmentación de los bosques, la expansión incontrolada de la agricultura y el comercio de vida silvestre, a la ruptura y distorsión del equilibrio biológico, al desarrollo de enfermedades cada vez más potentes y peligrosas.

“En los lugares donde se talan los árboles, los mosaicos de campos, creados alrededor de las granjas, aparecen en el paisaje intercalados con parcelas de bosques viejos. “Esto aumenta la interfaz entre lo silvestre y lo cultivado. Los murciélagos, roedores y otras plagas portadoras de virus nuevos y extraños provienen de grupos de bosques supervivientes e infectan a los animales de granja, que luego transmiten estas infecciones a los humanos”.

David Redding - Zoólogo del University College London

Esto nos llama a reflexionar. Debemos entender que aunque señalemos a los animales como responsables de los virus que hoy nos amenazan, los verdaderos culpables de su propagación somos nosotros, los humanos, que directa o indirectamente destruimos ecosistemas y sacamos a las especies de sus hábitats.

países más afectados por la deforestación
Países más afectados por la deforestación

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Cuidar el ambiente es la única opción que tenemos

Si de verdad queremos que la especie humana sobreviva tenemos que trabajar juntos en la protección y conservación de los espacios naturales.

deforestación y enfermedades

Un estudio realizado por investigadores de Brasil, Kenia, China y Estados Unidos, que fue publicado en Science, estima que invertir alrededor de 30.000 millones de dólares al año en acciones de preservación ambiental podría compensar los costos de prevención de otra pandemia mundial. Agrega que el coste económico y de mortalidad sería sustancialmente menor a los que demandan las emergencias de salud pública.

“Los humanos estamos impulsando el cruce de virus de animales a humanos. Y hay acciones que debemos tomar en lugar de esperar pasivamente a la próxima pandemia”

Christine Johnson - Investigadora del Instituto One Health de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de California Davis

La destrucción de los bosques no solo generará nuevas pandemias sino que además, nos hará más vulnerables a crisis climáticas y migratorias. Por eso, aun cuando la degradación ambiental no fuera la causa de la propagación de agentes patógenos, es nuestra obligación detener la deforestación, gestionar correctamente los recursos naturales y respetar los límites biofísicos del planeta. Reducir la huella ecológica nos permite tener un medioambiente saludable capaz de brindarnos protección.

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