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El virus del Nilo Occidental hace mella en España

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En las últimas semanas, en medio del rebrote del covid-19, ha surgido una nueva alerta epidemiológica en Europa. En la comunidad autonómica de Andalucía se han registrado casos de meningoencefalitis vírica. Todo indica que la causa está asociada a una enfermedad infecciosa. El virus del Nilo Occidental se ha instalado en España, el noroeste de Italia y  varias regiones de Grecia. Te contamos cómo se transmite y las formas de prevenirlo.

virus del Nilo Occidental en España

Los españoles, como muchos en el mundo, todavía no se recuperan del duro golpe que ha significado la pandemia del coronavirus y aun así tienen que lidiar con una amenaza más: el virus del Nilo Occidental o West Nile virus (WNV).

España es uno de los países más afectados por el covid-19 en Europa. Registra más de 450.000 contagios y supera los 29.000 fallecidos.

El número de personas infectadas y víctimas mortales va en ascenso. Ya hay más de 40 casos confirmados en España, la mayoría en Andalucía y Sevilla, y se ha reportado la muerte de 2 personas, un hombre de 77 años y una mujer de 85, en los municipios sevillanos de Coria y La Puebla del Río.

Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), que aún atienden como pueden a pacientes con covid-19, tienen ahora el reto de enfrentar la propagación de una infección cuyo transmisor es muy conocido entre la población.

¿Qué es el virus del Nilo Occidental?

En 1937, en Uganda (África) se identificó como una enfermedad infecciosa, un arbovirus incluido dentro de la familia Flaviviridae, y del género Flavivirus, que es también responsable de otras enfermedades como la fiebre amarilla, el dengue y el Zika.

Los primeros casos confirmados fueron en caballos y aves, pero posteriormente se conocieron casos de infección humana en las zonas naturales y rurales de África, Asia, Europa y Australia.

En 1999, el virus circuló por Túnez e Israel y fue importado a Estados Unidos, donde el brote epidemiológico fue de gran magnitud. En el 2018, le tocó a la Unión Europea, con mayor incidencia en Italia, Rumanía, Grecia y Hungría.

distribución del virus del nilo occidental

En el caso particular de España, el virus llegó por primera vez en el año 2004 y desde entonces parece estar desplazándose con gran facilidad. Entre los años 2010 y 2016 se detectó en aves y diversos equinos de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León. En el 2017, en un ave, azor común, en la provincia de Lérida. En 2018 y 2019, se detectó en caballos de Andalucía, Extremadura y Cataluña. Pocas veces, en humanos.

Pero en esta ocasión, Andalucía y primordialmente Sevilla es el centro del brote en personas. Sus humedales se han convertido en la incubadora perfecta para los mosquitos. La mayoría de los casos se han reportado en las localidades de Coria del Río y La Puebla del Río, ambas dentro del área de marismas del Guadalquivir.

Lluvias y coronavirus favorecen el brote del virus del Nilo Occidental en España

Aunque para algunos este brote ha sido una sorpresa, un informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), que data del 2017, deja claro que España reúne todas las condiciones que pueden favorecer la circulación del virus del Nilo:

  • Gran variedad de posibles reservorio,
  • Etapa en las rutas migratorias de aves procedentes de áreas endémica,
  • Proximidad a zonas endémicas como África y Oriente Próximo,
  • Diversidad de vectores ampliamente difundidos por la geografía española,
  • Presencia del principal vector implicado en el ciclo de amplificación aviar (mosquitos del género ‘Culex’) en todo el territorio, y
  • Características ecológicas y climáticas favorables (amplias zonas y largos períodos del año con temperaturas óptimas para la supervivencia del vector, gran cantidad de humedales).

Y este 2020 lo ha demostrado. Las poblaciones de mosquitos transmisores han aumentado de manera inusual. Según EFE, este año, tan solo en los humedales del Parque Nacional de Doñana y del río Guadalquivir, se ha registrado un aumento del 30% en el número de mosquitos.

El investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y especialista en el virus del Nilo, Jordi Figuerola, agrega que las lluvias y el coronavirus han propiciado esto.

“Puede deberse a que ha sido una primavera muy lluviosa y a que la población no estaba en el campo porque estaba confinada por la Covid-19, lo que ha provocado que se acumulara agua en muchos lugares donde no se acumularía o que se vaciaría muy rápidamente, como en depósitos destapados o contenedores del campo. Ese agua acumulada ha generado criaderos de mosquitos y que en el actual verano se detecten muchos más mosquitos que el año pasado”.

Los expertos epidemiológicos advierten que la llegada de los meses estivales puede ser un limitante para la propagación de la fiebre del Nilo, pero al menos hasta octubre la posibilidad de que se extienda por toda la península genera preocupación.

¿Cómo se transmite el virus?

  • Por la cadena mosquito-ave-mosquito

El virus del Nilo Occidental se transmite por la picadura de mosquitos que adquieren el virus cuando pican a un ave infectada y lo inyectan a los seres humanos u otros animales (huéspedes accidentales), también por medio de una picadura.

Las aves tienen un papel especial en la diseminación del virus. Son consideradas un reservorio natural de la enfermedad.

Según la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental de España, el responsable de la transmisión del virus en Sevilla es el mosquito del género Culex, muy común en España. Señala que el Culex perexiguus amplifica el virus entre aves y la transmisión a caballos, y el Culex pipiens, facilita la transmisión en humanos. Estos mosquitos tienen mayores probabilidades de sobrevivir y, por tanto, contagiar el virus, en zonas cálidas y húmedas a lo largo de las principales rutas de las aves migratorias.

Pero hay quienes señalan al Aedes japonicus o mosquito japonés como el vector transmisor. Este mosquito que es originalmente endémico de Corea, Japón, Taiwán, el sudeste de China y Rusia, se adapta mejor a los climas fríos y puede infectarse también con el virus de la encefalitis japonesa, el virus La Crosse, el dengue o el chikungunya. Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) se trata del tercer mosquito invasor que se ha introducido en Europa gracias a la comercialización de neumáticos usados, y puede llegar a estabilizarse en las regiones de Galicia y Cataluña.

Sin embargo, los entomólogos del programa Mosquito Alert dicen que aunque este último señalamiento no es del todo erróneo, el mosquito japonés no es precisamente el responsable de los casos en el sur de España.

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  • De persona a persona

Estos casos son raros, pero la única manera en que se dan es por:

  • Trasplante de órganos
  • Transfusión sanguínea
  • Lactancia materna y vía transplacentaria (de la madre al hijo)

Por el momento no hay evidencias de que se puede transmitir por el contacto social entre una persona y otra persona.

¿Cuáles son los síntomas?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, entre 70% y  80% de las personas infectadas no presenta síntomas, pero el restante 20% sí.

Como otros virus, puede que inicialmente pase desapercibido y se le tome como un simple cuadro gripal, puesto que puede manifestarse con síntomas muy comunes, como:

  • Dolor de cabeza
  • Fiebre
  • Dolores musculares
  • Cansancio
  • Agrandamiento de ganglios linfáticos
  • A veces, náuseas, vómitos y erupción cutánea que predomina en torso y extremidades, sin afectar a las palmas de las manos y a las plantas de los pies

En la mayoría de los casos, las personas se recuperan completamente pero “la fatiga y la debilidad pueden durar semanas o meses”.

No obstante, el verdadero problema es que el virus es capaz de viajar a través del torrente sanguíneo hacia el cerebro y la médula espinal y en consecuencia puede ocasionar:

  • Desorientación
  • Temblores
  • Convulsiones
  • Parálisis
  • Coma
  • Inflamación cerebral (o encefalitis)
  • Meningitis

Los riegos de muerte para las personas de la tercera edad son inminentes, en especial si padecen enfermedades crónicas, como cáncer, diabetes e hipertensión o inmunodepresoras como el VIH/SIDA. Quienes han recibido trasplantes de órganos también entran en el grupo de mayor riesgo.

Reportes de la OMS y de los CDC coinciden en que solo 1% de la población infectada presenta estos factores de riegos y que la tasa de mortalidad ronda el 10%.

virus del nilo occidental sintomas

¿Cómo prevenirlo?

Hasta el momento solo hay vacunas contra la afección equina, pero no para los humanos, y en casos en los que el virus causa síntomas graves el tratamiento consiste solo en la prevención de infecciones secundarias. Por lo tanto, la única opción a la mano es reducir los riesgos de transmisión.

  • A niveles macro
  • Establecer sistemas activos de vigilancia de sanidad animal para facilitar la detección temprana de casos nuevos en aves y caballos, los principales hospedadores del virus. En estos momentos, la simple notificación del hallazgo de animales muertos puede ser esencial para alertar a las autoridades de la salud pública.
  • La transfusión sanguínea y los trasplantes de órganos, así como las pruebas de laboratorio, se deben hacer bajo los más estrictos y rigurosos cuidados y atendiendo a las evaluaciones de la situación epidemiológica local y regional.
  • El personal sanitario que asiste a pacientes en los que presunta o comprobadamente existe el virus y también el que manipula muestras provenientes de ellos, debe estar debidamente equipado y protegido.
  • Activar planes de lucha biológica. Nunca ha sido un secreto que los pesticidas y demás productos químicos empleados para fumigar pueden crear efectos nocivos en la biodiversidad. Además, los mosquitos se están haciendo resistentes a los insecticidas. Por eso, Ecologistas en Acción sugiere que la solución para limitar la proliferación de los vectores está en las aves insectívoras y quirópteros como golondrinas, aviones, vencejos y murciélagos.

“Una golondrina consume al día entre 800 y 850 mosquitos y un murciélago hasta 3.000 mosquitos”

Juan Romero - Portavoz de la organización Ecologistas en Acción en Doñana
  • A nivel comunitario y personal
  • Usar repelentes cada 6 u 8 horas para evitar picaduras.
  • Colocar mosquiteros en ventanas, puertas y coches o cunas para bebés.
  • Preferiblemente, usar ropa de mangas largas y pantalones, mejor si son de colores claros.
  • Evitar las actividades al aire libre en las zonas húmedas (ribera de los ríos, lagos, lagunas, estanques), sobre todo entre la noche y el amanecer, que es cuando hay mayor cantidad de mosquitos revoloteando.
  • Mantener las luces de la casa apagadas durante el mayor tiempo posible.
  • Eliminar, siempre que se pueda, las acumulaciones de agua que pueden favorecer la cría de mosquitos. Vaciar los platos de las macetas, renovar el agua de las piscinas de plástico y cambiar frecuentemente el agua de los bebederos de las mascotas para evitar una reproducción mayor.
  • Si es necesario el contacto con animales enfermos, usar guantes y ropa protectora.
  • Y en el caso de presentar los síntomas, acudir al médico para someterse a las pruebas y tratamientos respectivos.

El virus del Nilo Occidental es una enfermedad emergente que también llama a la conciencia ecológica

Desde el ECDC dicen que “Debido al cambio climático y los efectos de la globalización, este tipo de enfermedades emergentes están aumentando en Europa”.

Esto deja varias cosas para la reflexión:

  • La concienciación acerca de los factores de riesgo y la educación respecto a las medidas para reducir la exposición al virus deben ser incluidas en los programas de vigilancia y control de los mosquitos, especialmente en las zonas vulnerables.
  • La reducción de las fuentes de proliferación, la gestión de los recursos hídricos o la aplicación de productos químicos o uso de métodos biológicos para reducir el riesgo de transmisión, por sí solos no proporcionan una respuesta efectiva al brote epidémico de la infección.
  • Abordar la salud humana, la salud animal y la salud del planeta desde una perspectiva global es una necesidad de carácter urgente para preservar la vida.

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