Por muchos años, la industria ha producido masivamente miles de productos tan llamativos como contaminantes. La mayoría tiene una carga exagerada de componentes nocivos que perjudican la salud de las personas y de los ecosistemas. Por eso, antes de comprar un producto, es importantísimo verificar con qué materiales fue elaborado e incluso, de dónde provienen ellos. Hasta al momento de buscar un juguete para un niño, hay que hacerlo. No crean que por tratarse de objetos bonitos, divertidos y, por lo general, pequeñitos están exentos de la maldad de los grandes fabricantes.
Muchos de los juguetes que hoy gozan de grandes espacios en las tiendas, físicas y virtuales, y ocupan gavetas y armarios enteros, son elaborados a partir de plástico, contienen sustancias como el Bisfenol A (BPA) para garantizar su dureza, y durante su producción emiten enormes cantidades de CO2.