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El embarazo y la maternidad sostenibles, una oportunidad para construir un mundo nuevo y mejor

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La gestación y la llegada de un bebé pueden cambiar muchas cosas en la vida de los padres, pero si algo debe mantenerse antes, durante y después de ello, es el cuidado y el respeto por el medio ambiente. El embarazo y la maternidad sostenibles permiten brindarle a la pequeña criatura un espacio sano donde vivir. Si estás en alguna de estas etapas, o al menos está en tus planes estarlo, te invitamos a convertirte en la “nueva mamá”, la que tiene plena consciencia de su responsabilidad y compromiso con el nuevo ser, durante el embarazo, el posparto y la crianza.

embarazo y maternidad sostenibles

Cuidar nuestra casa común es una responsabilidad de todos los que habitamos en la Tierra. Sin embargo, es una decisión muy personal el cumplirla (y cómo hacerlo) o no.

En cuanto a la maternidad, por ejemplo, resuena con fuerza últimamente el llamado a no tener hijos como una forma de evitar que se cumpla la profecía de que para el 2050 el planeta será testigo de un aumento demográfico extraordinario y por ende, de un mayor consumo de recursos y de más producción de residuos. Pero, evidentemente, es una opción que no todo el mundo comparte con Miley Cyrus, una celebritty que ha decidido renunciar a la maternidad, aún entendiendo lo complejo que puede ser tal escenario, y tampoco es la única manera de generar un menor impacto ambiental.

La Organización de Naciones Unidas estima que en 2050 la población alcanzará los 9,7 miles de millones de habitantes en el mundo

Las personas  que no están de acuerdo con el planteamiento del Birth Strike y que sí quieren ser padres, responsables consigo mismos, con el bebé y el planeta, solo tienen que asumir hábitos sostenibles de alimentación, higiene, entretenimiento, vestimenta y crianza, pues el problema no radica en los niños que son y serán engendrados sino en las necesidades de consumo que ha instaurado el sistema económico actual.

No se trata de comer por dos, sino de comer mejor

El consumo de alimentos frescos, de temporada y de cercanía es garantía de buena salud. Ellos tienen más nutrientes y minerales, están libres de sustancias químicas, son más sabrosos y más económicos.

Lo ideal es convertirlos siempre en la primera opción, frente a los envasados y ultraprocesados, más aún durante el embarazo. Esto, no solo generará un impacto positivo en el cuerpo de la mujer y del bebé, sino también sobre el planeta.

Una vez que el bebé nazca, amamantar será la mejor manera de reducir la huella de carbono. La leche materna es el alimento más natural y ecológico que existe. Ella le proporcionará grandes beneficios al lactante y además brindará una oportunidad maravillosa para que madre e hijo(a) pasen más tiempo juntos.

La contaminación de la industria láctea
La contaminación de la industria láctea y sus efectos

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Cuando ya el niño pueda comer alimentos sólidos, su dieta debe estar basada en verduras, frutas y vegetales.

“Cuando los niños son un poco más mayores, el embutido se convierte en la panacea de muchos padres y habría, también que limitarlo, porque no son saludables para el medio ambiente, ni para el organismo”

Dr. Federico Velázquez de Castro - Presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental (AEEA)

Es esencial que los padres le enseñen que puede comer solito y que puede hacerlo con las manitos, en principio. Será muy agradable y placentero. Pero no deben olvidar inculcarle que no necesita incluir en la mesa cubiertos, ni vasos ni platos de plástico o desechables. Es bueno que desde temprana edad entienda que ese tipo de productos solo sirven para contribuir a la generación innecesaria de desechos que finalmente contaminan el aire, el suelo y el agua, y que conozca las bondades de los utensilios elaborados a partir de fibras de arroz o bambú, que son resistentes, duraderos y biodegradables.

Lo desechable es enemigo del planeta

Muchos de los productos de higiene y cuidado personal contienen plástico, fibras sintéticas y geles absorbentes, producidos a base de petróleo, que son de difícil, o imposible, degradación, es decir, que viven entre nosotros por cientos o miles de años, y  por lo general, llevan aparejadas historias de explotación humana. Ellos están dentro del concepto “usar y tirar”, por eso, millones de unidades terminan en basureros diariamente.

Lo más conveniente para el bebé y el medioambiente es el uso de pañales de tela. Son lavables y reutilizables, así que ayudan a reducir el volumen de residuos.

Las toallitas húmedas tienen más o menos el mismo problema que los pañales desechables, y también alternativas similares. Optar por toallas de algodón orgánico, por ejemplo, será más sano para el bebé. Le brindará mayor suavidad y no lo expondrá a posibles lesiones en la piel por presencia de químicos nocivos en su composición. Además que también se pueden lavar y reusar.

Los cotones o bastoncillos, mejor mantenerlos a raya.

embarazo compras para bebe
El embarazo y la maternidad suelen ser etapas de mayor consumo de productos y generación de residuos

Para la higiene, es preferible elegir productos de origen ecológico y orgánico. Afortunadamente, en la actualidad hay gran variedad de champús, jabones, talcos, aceites, cremas, peines, cepillos de dientes, pastas dentales y detergentes de este tipo, tanto para el cuidado de la madre como para el bebé.

Según el informe “Productos menstruales de un solo uso, pañales y toallitas”, en Europa se utilizan al año 33 miles de millones de pañales desechables (6.731.000 miles de millones de toneladas de basura al año) y 68 miles de millones de toallitas húmedas (511.000 millones de toneladas de residuos) cada doce meses.

La diversión no va en contra de la conservación del planeta

Claro que el bebé necesita juguetes para distraerse y divertirse, bien sea solito durante un breve momento, con sus padres, con la niñera u otros semejantes. Pero lo que no necesita son juguetes de plástico (chupetes, sonajas, etc) ni electrónicos (radios, tablets) que generan mayor contaminación ambiental y pueden terminar perjudicando su salud.

Hay infinidad de juguetes elaborados con materiales respetuosos, amigables, naturales y biodegradables que también estimulan el desarrollo y la creatividad de los niños. Pero también hay muchísimas actividades recreativas, que estimulan los sentidos, fomentan la interacción persona a persona, refuerzan los valores sociales y contribuyen a la sostenibilidad, como contemplar las estrellas, leer un cuento o pasear en bicicleta.

Teléfonos móviles y el embarazo
Impacto de los teléfonos móviles en el embarazo

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La moda sostenible también es para embarazadas y niños

Si es preciso adquirir ropita nueva, más cómoda o más grande, para la madre o el infante, entonces que sea de materia prima noble, de fibras textiles respetuosas, suaves y nada agresivas, como el algodón o el cáñamo, orgánicos o reciclados. Sino, puedes optar por la ropa de segunda mano. Es más económica y evita la producción de más prendas y más contaminación.

La que ya no se use también se puede vender, regalar o donar para alargar su vida útil.

¿De verdad se necesitan tantas cosas?

El embarazo nunca puede ser sinónimo de consumismo exacerbado. Eso solo genera consecuencias negativas para el medioambiente y las formas de vida que alberga.

embarazo y medio ambiente
Una madre vinculada con la sostenibilidad procurará siempre un entorno habitable, responsable y seguro

La cama o la cuna, evidentemente son objetos indispensables para el descanso de la madre y del bebé. El armario, también es un mueble que no sale sobrando en la etapa del embarazo y de la maternidad. Ahora bien, que sean esenciales no quiere decir que tengan que ser reemplazados por unos nuevos cada vez que los padres se preparen para la llegada de un nuevo bebé. Pueden adaptarse los que se tienen en casa y no se usaban hace un tiempo, pueden decorarse con materiales reciclables, pueden incluso, ser también de segunda mano.

La falsa idea de hacer las cosas más prácticas, fáciles y cómodas ha hecho que hoy por hoy, los padres adquieran moisés, sillas para el coche, mochilas, cambiadores portátiles, bañeras, y toda una larga lista de productos y objetos que realmente no son indispensables, que poco se utilizan y suelen terminar arrumados en algún armario o en la basura.

El estudio “La brecha en la mitigación del clima” indica que quienes deciden tener un hijo menos reducen su huella de carbono hasta en 58,6 toneladas de CO2 al año.

Los cambios, aunque no sean de golpe, siempre serán bien recompensados

El embarazo y la maternidad sostenibles implican comprar y consumir solo lo justo, lo necesario, lo seguro y más natural. Quizás, en primer momento, puede que parezca muy cuesta arriba incorporar rutinas saludables o convertirse en un consumidor crítico, consciente y solidario, pero no es imposible, sobre todo si se tiene en cuenta que hacerlo representa una sencilla pero invaluable muestra de amor por el planeta y por la vida, del bebé y de todo cuanto le rodea. Los padres, entonces, no solo deben cambiar el chip y transitar el camino de la sostenibilidad sino también insertar al niño en él para juntos construir un mejor mundo.

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