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Contaminación Contaminación ganadera

La industria láctea es contaminación y maltrato

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La industria alimentaria en general es una de las más contaminantes que existen y dentro del sector, la industria de la leche en particular se lleva una buena parte de la responsabilidad. Cuando esté tomando su desayuno y en su mesa haya leche, queso, mantequilla o yogurt, tenga en cuenta que elaborar esos productos supuso un gran costo para el medio ambiente. A continuación detallamos la contaminación de la industria láctea.

La contaminación de la industria láctea

El modelo de consumo promovido por la industria alimentaria es intensivo. Y para poder satisfacer una demanda intensiva es necesario que la producción sea masiva y es ahí donde se encuentra la raíz del problema. Producir leche a gran escala es costoso para el medio ambiente y entraña maltrato animal.

Y no se trata de promover determinadas dietas, como la vegetariana o la vegana, se trata de tomar conciencia de cómo nos alimentamos. La industria de la carne y los lácteos ejercen una excesiva presión sobre los recursos del planeta y un modelo basado en el consumo mayoritario de alimentos de origen animal no es sostenible.

La modalidad intensiva de la ganadería y la agricultura está provocando un agotamiento de los recursos que a la vuelta de un par de décadas, producirá hambre, paradójicamente, en los sectores más pobres de la población del planeta.

hambre y pérdida y desperdicio de alimentos
El hambre vs. el desperdicio de alimentos

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Contaminación en varios niveles

El consumo de energía también debe ser contabilizado como contaminante de la industria láctea. Según algunos estudios llevados a cabo en Europa, la elaboración de productos lácteos como el queso, el yogurt o la mantequilla, supone la producción de 140 millones de toneladas de leche cruda al año.

Para lograr ese volumen de producción se hace un importante gasto de energía proveniente de combustibles fósiles como el petróleo, el gas o el carbón, para esterilizar equipos, iluminación de instalaciones, calentamiento y enfriamiento, transporte y otros procesos conexos.

La contaminación causada por la industria de la producción de lácteos tiene impactos sobre varios niveles del medio ambiente, desde el suelo, el aire, el agua hasta la biodiversidad. Según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en la producción de 7.000 litros de leche, una sola vaca podría llegar a emitir anualmente 140 kilos de metano, lo que equivale el recorrido de 8.000 kilómetros de un automóvil durante el mismo tiempo. 

El metano que se deriva del proceso digestivo de la vaca, y el estiércol que produce, es el impacto más significativo pero no es el único.

El agua es otro recurso que se ve seriamente afectado por la industria de los lácteos. Producir y procesar la leche y sus derivados exige una demanda voluminosa de recursos hídricos. A su vez, los desechos derivados de dicho proceso, altos en materia orgánica, contaminan esas mismas fuentes de agua.

Pero como hemos dicho, la contaminación de la industria láctea se observa y es medible en varios niveles del medio ambiente. A continuación, veamos cómo afecta la producción de leche y sus derivados al medio ambiente, los ecosistemas y los recursos no renovables.

Efectos de la industria de la leche

Algunos investigadores y académicos utilizan un concepto llamado Límites Planetarios. Según este concepto, utilizado por organismos como la ONU o el Foro Económico de Davos, existen nueve límites que agrupan a los procesos esenciales, vitales para la estabilidad del planeta y para que el ser humano pueda vivir en él.

Aseguran los promotores de este concepto que las actividades humanas son las responsables de que los límites hayan rebasado el umbral de lo que es seguro para el planeta. Pues bien, la industria de la carne y los lácteos tiene un impacto tan profundo en los recursos del medio ambiente que podría ser la principal responsable de que cuatro de los nueve límites hayan sido rebasados.

Estos son los cuatro límites que son afectados directamente por la ganadería y la industria de la leche:

  • Cambios en el uso del suelo.
  • Pérdida de la biodiversidad.
  • Contaminación de cuerpos de agua por flujo biogeoquímico (contaminación por nitrógeno y fósforo).
  • Cambio climático.
  • Cambio en el uso del suelo

Hace casi una década la ONU advirtió que diariamente se perdían 14.000 hectáreas de bosques para darle paso a tierras de cultivo de granos para alimentar el ganado de la industria de la leche. Otra de las actividades de la industria es el sobre pastoreo que incide en la degradación del suelo. Sobre la región tropical del planeta es donde se ejerce una gran presión, para convertir las tierras en cultivos destinados a producir alimentos para el ganado productor de leche. Eliminar bosques, sabanas y grandes extensiones de vegetación para la producir alimentos como la leche, definitivamente cambia los ecosistemas e impacta en distintos procesos relacionados con el ciclo de carbono, las lluvias y los procesos meteorológicos en general.

  • Pérdida de biodiversidad

Este efecto está relacionado con el anterior. El cambio de uso de la tierra arrasa con bosques y praderas. Según algunas estimaciones, el 80% de todas las especies amenazadas se encuentra en esa situación como consecuencia del crecimiento y avance de la actividad agrícola para la producción de alimentos para el ganado. La desaparición de los grandes carnívoros como el lobo, el oso o los grandes felinos está estrechamente vinculada con pérdida de los bosques. De igual manera los herbívoros como el rinoceronte o los elefantes también se ven obligados a competir por agua y pastos ante el avance de la ganadería.

La industria de los lácteos contamina el medioambiente
La industria de la leche es una productora poderosísima de gas metano, 23% más contaminante que el CO2.
  • Contaminación del agua

La ganadería para producir leche tiene una gran demanda de agua. Primero para regar los cultivos destinados al alimento de los animales. Posteriormente, en las operaciones relativas a la industria láctea, como limpieza de las instalaciones o el procesamiento del producto, donde se consumen grandes volúmenes de agua. Según estimaciones hechas por el gobierno holandés, para producir un solo litro de leche es necesario extraer del planeta más de 1.000 litros de agua. En el proceso de limpieza de corrales, el estiércol de las granjas lecheras llega a los cursos de agua. La elaboración de quesos y otros derivados de la leche produce residuos orgánicos que muchas veces no son bien gestionados y son arrojados a las fuentes de agua contaminándolas. Tanto en la ganadería como en la agricultura se usan el fósforo y el nitrógeno de forma intensa e ineficiente. Estos dos nutrientes pueden llegar, a través de la escorrentía y la infiltración en el suelo, a las fuentes de agua dulce o al mar. El exceso de nutrientes en los cuerpos de agua promueve el crecimiento de especies dominantes de algas, y se produce así lo que se conoce como una “explosión de algas” que crecen y mueren de forma acelerada. Este fenómeno produce una escasez de oxígeno que limitará la vida en esas aguas lo que repercutirá en la población de peces.

  • Cambio climático

La emisión de gases de efecto invernadero de la industria láctea es una importante contribución al calentamiento global y al cambio climático. La leche que se produce para el consumo de los seres humanos proviene de los rumiantes: las vacas, ovejas, cabras y hasta de los camellos. En uno de los cuatro estómagos de los rumiantes hacen vida microorganismos que procesan los nutrientes que necesita el animal. Ahí mismo se produce el gas metano, que es un poderoso y muy contaminante gas de efecto invernadero, 23 veces más que el CO2. Son el gas metano y el óxido nitroso de los rumiantes los responsables de hasta el 80% de la huella de carbono que se le endosa a los productos lácteos. Algunos productores aseguran que son capaces de evitar, a través de la alimentación o de algunos medicamentos, que las vacas no produzcan gas metano. Para otros investigadores eso es sencillamente imposible, y se trata solo de un muy mal intento de la industria por lavarse la cara.

El maltrato animal en las granjas de producción lechera

Las granjas donde se produce leche a escala industrial son centros donde los animales son sometidos a malos tratos, algunos rayanos en la tortura sistemática. Las vacas de la industria láctea sufren a lo largo de todo su ciclo de vida.

Desde que nacen se inicia un constante proceso de embarazos y separación de las crías. Al igual que todos los mamíferos, las vacas solo producen leche para su cría. Para que el ternero no se tome la leche de la producción, es separado de la madre.

La industria de la leche contribuye al cambio climático
Cada año las vacas son inseminadas hasta que finalmente son sacrificadas cuando se vuelven improductivas.

Cada año son inseminadas para que sigan produciendo leche y se vuelve a repetir el ciclo de separación de la cría hasta que finalmente son sacrificadas. Las vacas tienen una expectativa de vida de unos 25 años pero nunca llegan a esa edad.

Otras de las prácticas crueles a las que son sometidas las vacas de la industria láctea son el marcaje con hierro que puede producir heridas propensas a la infección. El descorne y el corte de rabos son también métodos de mutilación de partes de su anatomía que se hacen sin anestesia o la cauterización química que es indolora y supondría algo de compasión.

La industria láctea es sencillamente insostenible desde el punto de vista medioambiental y desde el punto de vista ético. Una gran parte de la contaminación medioambiental y el uso indiscriminado de recursos corresponde a esta industria de consumo masivo.

Aunque muchos lo consideran difícil, modificar nuestros hábitos alimenticios y despertar la conciencia sobre cómo estos y especifícamente la contaminación de la industria láctea impactan en el planeta, es una buena manera de comenzar a transitar el camino hacia un desarrollo sostenible y empático con el resto de los seres vivos.

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