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Bosques-escuela del Chocó Andino enseñan a niños a valorar la naturaleza

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En 2018 la Unesco declaró como reserva de la biósfera planetaria al Chocó Andino, un paraíso tropical que cuenta con 12 tipos de bosques y que el Ministerio de Ambiente de Ecuador ha catalogado como una zona de conservación y desarrollo sostenible. En este lugar se encuentran desde colibríes endémicos, reptiles, una gran variedad de insectos, tigrillos hasta osos de anteojos en peligro de extinción. En medio de esa gran biodiversidad se han creado bosques-escuela donde los niños aprenden a cuidar de la naturaleza.

reserva en Ecuador
Ecuador destaca en el grupo de países denominados megadiversos

En Ecuador se encuentra el bosque del Chocó Andino, una de las reservas de la biosfera del mundo y que semanalmente se convierte en una escuela, para los hijos de los agricultores que carecen de tierra, que reciben clases donde aprenden a relacionarse con la naturaleza.

El Chocó Andino es una selva lluviosa ubicada al noroeste de Quito y cuyo territorio se extiende por 287.000 hectáreas de las cuales 124.000 hectáreas están ocupadas por diversas poblaciones que en total hacen 20.000 habitantes.

En este lugar se encuentra una aldea que lleva por nombre Mashpi. El poblado está integrado por 159 habitantes quienes viven en humildes casas, algunas de bambú y otras de madera y cuyos terrenos están rodeados por un centenar de fincas, donde estas personas, los sin tierra, trabajan arduamente.

Pero aquí en esta zona no se hace hincapié en las carencias, todo lo contrario, se aprovecha al máximo un lugar rico en biodiversidad.

Hace tres años, las entrañas de esta tierra vieron nacer el bosque-escuela Pambiliño, ubicado dentro de una reserva ecológica y que no solo pone en contacto a las personas con la naturaleza, sino que le enseña a la humanidad a relacionarse con lo que les rodea.

Pambiliño significa palma y es tan solo una parte de una decena de bosques-escuelas integrantes de una red en poblados del Chocó Andino, que cuenta con la aprobación del ministerio de Educación.

Aquí los niños de entre 5 y 12 años de edad que viven en Mashpi, una vez por semana abandonan sus aulas de clases para internarse en el bosque-escuela, que se construyó en una propiedad privada y donde se promueve la conservación del medio ambiente.

El objetivo de sacar a los niños de las paredes de sus aulas es enseñarles otras formas de aprender cosas del mundo.

Observan, tocan, experimentan, conviven y aprenden a cuidar la naturaleza a través de la experiencia práctica.

Y es que la idea es aprovechar el máximo está reserva con gran biodiversidad.

Los alumnos se trasladan a este lugar por sus propios medios, caminan por fangosos terrenos rodeados de una amplia vegetación, una vez en el lugar los chicos se tienen que adentrar en el arbolado, donde sus profesores les enseñan a identificar las plantas, así como a revisar cámaras-trampas. Los niños también aprenden a sembrar árboles y la importancia que estos tienen para la vida diaria.

bosque escuela Chocó Andino
Los niños aprenden a valorar al mundo, internados en el bosque

Otras actividades que realiza Pambiliño, el bosque-escuela de Ecuador

Las personas que trabajan en esta reserva han logrado restauran unas 7 hectáreas de bosque degradado, siendo recuperados principalmente pastizales para ganado vacuno.

Pero no solo eso, estas zonas se han ido convirtiendo de apoco en jardines forestales que año tras año incrementan la producción de una serie de alimentos, que sirven de sustento.

En las labores de restauración en Pambiliño se han utilizado diversas metodologías, pero la que más éxito ha tenido ha sido la forestería análoga. Este proceso consiste en la recreación e imitación de la estructura y el funcionamiento del bosque nativo, con especies útiles para la vida diaria.

En este lugar se han capacitado a los campesinos sin distinción de género. Hombres y mujeres del oriente y de la costa ecuatoriana han aprendido metodologías de restauración y manejo sostenible del suelo, el agua, y la biodiversidad.

Este bosque-escuela trabaja además con las fincas vecinas en un proyecto que lleva por nombre, sendero de la restauración ecológica, que no es más que otro espacio de aprendizaje donde se dan a conocer diferentes metodologías y herramientas de restauración ecológica.

Pero no solo las personas que habitan esta área o las zonas aledañas son las únicas que tienen acceso a este tipo de vivencias.

En este bosque-escuela se dictan diversos talleres que duran entre uno y cinco días y donde las personas aprenden diversas temáticas, eso sí, orientadas hacia el cuidado de la naturaleza.

Y para los amantes de las nuevas vivencias hay una sección dedicada al turismo vivencial, donde las personas pueden ir, quedarse, recorrer y descubrir la inmensa biodiversidad que habita en esta zona.

niños aprenden en el bosque

En una América Latina, donde hay mucha riqueza natural pero que en muchos de los casos es menospreciada, se necesitan más bosque-escuela, que estén al alcance de todos y donde cada vez más personas puedan apreciar la verdadera riqueza de la naturaleza.

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