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El agujero de la capa de ozono se sigue cerrando

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En tiempos de coronavirus no todo son malas noticias. Nuestro planeta ha dado señales de extraordinaria mejoría. Las aguas y el aire están más limpios. Los animales son más libres, y la capa de ozono se está recuperando. La reducción de las emisiones de clorofluorocarbonos está dando resultados. El agujero de la capa de ozono se sigue cerrando, en la Antártida.

la capa de ozono se esta recuperando

Parece que en lo que va de este 2020, la cuarentena a la que el covid-19 ha obligado a prácticamente el mundo entero le ha dado una mano al planeta. Mientras miles de personas se resguardan en sus casas para protegerse del coronavirus, la capa de ozono vive los efectos positivos de la pandemia.

Con la obligada y evidente disminución de la actividad industrial, el cierre de oficinas y la paralización del tránsito se han reducido notablemente los niveles de emisiones de los principales compuestos químicos responsables de la pérdida de ozono estratosférico: los clorofluorocarbonados (CFC), mayormente utilizados por los equipos de refrigeración, como propelentes de aerosoles y para la fabricación de productos de limpieza. Y esto evidentemente también ha aportado su granito de arena en la reducción del agujero de la capa de ozono y por ende, que algunas regiones del planeta comiencen a notar cambios en ciertas condiciones climáticas.

La capa de ozono se destruye
¿Qué es la capa de ozono?

Para saber más, haz click sobre la imagen

El agujero de la capa de ozono se hace más pequeño

El Protocolo de Montreal, un acuerdo internacional nacido en 1987, ha trabajado por años en la implementación de medidas a favor de la protección de la capa de ozono. Gracias a ellas, las concentraciones de los gases que agotan el ozono estratosférico comenzaron a declinar gradualmente, y desde el año 2000 el agujero de esa frágil capa de gas que nos protege de las radiaciones ultravioletas (UV) del sol, en el Polo Sur, parece hacerse más estrecho. En ese entonces, el hoyo medía aproximadamente 28.4 millones de kilómetros cuadrados y ya para los meses de septiembre y octubre de 2019, se había reducido hasta los 10 millones de kilómetros cuadrados, su mínimo histórico.

Hay cambios positivos en la circulación atmosférica

Un estudio publicado en la revista Nature, desarrollado por científicos estadounidenses de la Universidad de Colorado Boulder, asegura que las políticas internacionales acordadas hace casi tres décadas están surtiendo efecto. Asegura que el Tratado de Montreal “no solo ha estimulado la curación de la capa de ozono, también ha estimulado los recientes cambios observados en los patrones de circulación aéreos del Hemisferio Sur”. Según esto, las corrientes de aire del Hemisferio Sur se están normalizando, después de largos años de sufrir una disrupción, una desviación cada vez más hacia el Sur, causada por la humanidad, y que venía ejerciendo gran influencia no solo en los patrones climáticos, sino también en las corrientes oceánicas, en especial en el verano.

El adelgazamiento de la capa de ozono estaba afectando entonces el recorrido de las tormentas y las lluvias en América del Sur, África Oriental y Australia y aumentaba los riesgos de sequías en dichas zonas. Con los cambios suscitados, puede que las lluvias vuelvan, por ejemplo, a La Patagonia o a Australia, y que estas regiones reciban menos luz ultravioleta dañina. Sin embargo, las emisiones de dióxido de carbono y metano pueden jugar en contra si no se actúa de la forma correcta para lograr su disminución.

Mientras tanto, al otro lado del globo…

Recientemente, los científicos encontraron otro agujero en la capa de ozono. Esta vez en el Ártico, una región bastante afectada por el calentamiento global. 

Primer agujero en la capa de ozono sobre el Polo Norte
El deterioro de la capa de ozono durante la primavera de 2011 produjo mayores niveles de radiación UV en algunas zonas del hemisferio norte

Un hecho que el Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de la agencia europea Copérnicus califica como “muy inusual”, puesto que, si bien ya ha sucedido en las primaveras del 2016, 2011, 2005, y1997; ahora se ha dado en invierno, cuando el vórtice polar ha sido especialmente fuerte, y las temperaturas en la estratosfera, bastante bajas.

El sitio web sobre cambio climático del Gobiernos de los Estados Unidos, explica que la existencia de este nuevo agujero responde a una reacción química producida por los gases CFC, el frío y las nubes estratosféricas.

Según el grupo de científicos del Observatorio Aerológico Central de Rusia, que a finales de febrero alertó sobre un severo deterioro en la capa de ozono en el Polo Norte para marzo y abril de este año, el fenómeno se debe a “la creación de un remolino estratosférico polar estable con temperaturas bajas extremas (inferiores a los -78 grados centígrados) y una cantidad récord de nubes polares estratosféricas”. Una situación que los expertos esperan mejore a medida que la estratosfera se caliente y se disperse el vórtice polar.

"Para marzo y abril de 2020 se pronostica un severo deterioro de la capa de ozono. A finales de febrero la capa de ozono sobre el norte de la Siberia oriental se redujo entre 30 y 40 unidades Dobson (DU) y los niveles absolutos mínimos fueron de 260 DU."

Observatorio Aerológico Central de Rusia

Queda claro que, si entre todos trabajamos en disminuir el uso de productos altamente contaminantes, podemos lograr la recuperación total de la capa de ozono para el 2050, tal como lo pronostica la Organización Mundial de Meteorología. ¿No crees? ¿Te sumas al reto?

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