El gobierno de Fukushima lleva años trabajando en abandonar el uso de combustibles fósiles y la energía nuclear para la generación de electricidad, y revitalizar las zonas más afectadas por aquel tsunami que inundó la planta nuclear y derivó en explosiones de hidrógeno, la fusión del combustible nuclear y una potente fuga radiactiva. Ahora ha llegado el momento de materializar lo que para muchos era imposible.
La idea es levantar, en total, 21 plantas que trabajarán a partir de energías renovables, como el sol y el aire, para lograr la generación de unos 600 megavatios de electricidad; dos tercios de lo que aportaba la central nuclear de Fukushima.
Está previsto, además, la construcción de una red eléctrica de 80 kilómetros de largo que conectará a Fukushima con torres transmisoras de la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (Tokyo Electric Power Company, Tepco por sus siglas en inglés), la misma encargada anteriormente de gestionar la central nuclear de Fukushima. Esto servirá para que la electricidad producida en las nuevas plantas sea enviada luego a la zona metropolitana de Tokio, a unos 250 kilómetros al sur de Fukushima.