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El comercio electrónico tiene un alto coste medioambiental

Con la llegada de la pandemia muchas cosas cambiaron. Una de ellas fue la manera de comprar y consumir. Las transacciones en línea crecieron de manera exponencial, producto del confinamiento sanitario. Todos los bienes al alcance de un clic. Sin embargo, el coste medioambiental del comercio electrónico es un cálculo que es necesario hacer y revelar.

El comercio electrónico tiene un alto costo medioambiental

Para muchos, las compras en línea son un rasgo de progreso, comodidad y bienestar. Sin necesidad de traslado por parte del consumidor, en cuestión de horas el producto llega al domicilio. Hasta ahí suena bien. Sin embargo, esta modalidad de comercio está severamente cuestionada y en la mira de la defensa medioambiental.

El costo en emisiones de gases de efecto invernadero y generación de residuos, además de los costos sociales y económicos asociados, hacen que muchos se planteen hasta qué punto esto supone un progreso.    

Y parece ser un asunto que solo moviliza la conciencia de los ambientalistas. Según datos de algunos estudios, los consumidores solo ven ventajas en el comercio electrónico. 2 de cada 10 personas que compran por internet están conscientes de los impactos que esta actividad tiene sobre el medioambiente.

El comercio electrónico, como toda actividad humana, en un contexto económico marcado por el capitalismo, consume recursos, contamina y genera unos efectos sobre el ya comprometido clima global. Las transacciones que se hacen por internet tienen un coste para el medioambiente y deben ser comparadas con otras formas de comercio.

Más comodidad, pero ¿a qué costo?

Hay que hacer una salvedad antes de proseguir. El comercio electrónico representa para muchos una comodidad y un avance, sobre todo teniendo en cuenta la pandemia y la crisis sanitaria. Pero, el comercio offline, el consumo tradicional, también es una fuente de emisiones y derroche de recursos naturales.

El comercio en línea contamina
Solo 2 de cada 10 personas que compra en línea está consciente del impacto que eso supone para el planeta.

El gran atractivo del comercio electrónico, lo que más se promociona de él, son las entregas y el tiempo que se toman en hacerlas. Algunas tiendas en internet ofrecen entregas de hoy para mañana, en la puerta del domicilio. Dicen los expertos del sector que la mejor tienda en línea es la que hace las entregas más rápido.

Podría decirse que el comercio vía internet es menos contaminante que el comercio convencional hasta que se escoge la opción de envío rápido. Cuando el consumidor solicita una entrega rápida, empieza una carrera contra reloj que moviliza una cantidad enorme de transporte y combustible para que el producto llegue a su destino tan pronto como lo ha solicitado el cliente.

En esa premura por la entrega se le va la vida a la empresa y al planeta.

En países tan grandes como Estados Unidos, un paquete que debe ser entregado rápido se envía en avión . Si se hubiese pedido con entrega normal, el paquete habría sido enviado en un camión, que hubiese tenido que esperar a estar lleno en su totalidad para que el viaje fuese más eficiente y la huella contaminante hubiese sido menor.

El almacenaje y el empaquetado

Otros de los factores inherentes al comercio electrónico que tiene impactos sobre el medioambiente son el almacenamiento y el embalaje. El almacenamiento en el comercio electrónico se hace en grandes almacenes y eso podría reducir el impacto del producto. Pero esa posible ventaja se ve afectada por los costos ambientales que supone toda la logística de los envíos rápidos.

el comercio en internet genera muchos residuos
Los residuos que se generan con el comercio electrónico son muy difíciles de gestionar.

Por su parte el embalaje representa otra de las grandes fuentes de contaminación del comercio electrónico. La mayoría de los envoltorios que se usan son desechables y generan gran cantidad de residuos. Los plásticos que se usan no son reusables por lo que la mayoría acaba en los vertederos o en el medioambiente.

Según datos ofrecidos por la Agencia de Protección Ambiental, el 30% de los residuos sólidos que se generan en los núcleos urbanos en Estados Unidos provienen del embalaje del comercio electrónico.

Comparado con el empaquetado en las tiendas físicas, el de las tiendas online es bastante ineficiente y contaminante. En una tienda offline cabe la posibilidad de usar bolsas reutilizables, además de usar un solo embalaje para varios productos. Eso no ocurre con las compras por internet. Por cada producto se genera un empaque.         

El cartón, que tiene mayor potencial para ser reciclado, ya se está convirtiendo en un residuo imposible de manejar, dado el gran volumen de desechos que se generan por el incremento del comercio electrónico.

El consumo a evaluación

El mismo gigante del comercio electrónico, Amazon, ha ofrecido las cifras de la huella de carbono que generan sus actividades. En el año 2018, esta empresa de ventas en línea generó 44, 4 millones de toneladas de CO2, una cantidad que superaba las emisiones de nueve países de la Unión Europea.    

El comercio electrónico posee características que le confieren ciertas bondades. Su papel está siendo muy importante para que los pequeños comercios pudieran vender sus productos durante la pandemia.

Lo que debemos someter a una profunda evaluación es la forma de consumo. Seguir el actual ritmo no es posible sin comprometer, no solo los recursos del planeta, sino los recursos de tres planetas Tierra más.

Antes de comprar algo en internet, piensa si lo necesitas. Si decides adquirirlo, evalúa cómo ha sido producido y dónde. Siempre será mejor un producto local y que su fabricante respete el medioambiente y a los trabajadores.

El coste medioambiental del comercio electrónico está siendo uno muy alto. No hay recursos naturales en oferta, no hay devoluciones de emisiones de CO2 y los envoltorios no son reusables. Aprovecha la Navidad para pasearte por otras formas de consumo más respetuosas.

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