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La exposición prenatal al humo influye en la conducta de los niños

La contaminación ambiental es un problema de larga data que afecta de diversas maneras la salud humana, incluso desde antes de nacer. Se ha demostrado que todo lo que perturba la calidad del agua, del aire y del suelo puede representar un peligro para el desarrollo físico y mental de las personas en cualquiera de las etapas de su vida. Sin embargo, es en la fase de la gestación en la que los expertos están centrando sus investigaciones pues esta se considera un momento clave y decisorio en la evolución del feto y hasta en el comportamiento futuro del niño. Recientemente han advertido que la exposición prenatal al humo de tabaco y del tráfico influye en la conducta de los niños en edad escolar. ¿Puedes creerlo?

La exposición prenatal al humo influye en la conducta de los niños

La salud del planeta está íntimamente relacionada con la salud humana y viceversa. De modo que si algo está mal afuera, al comerlo, tocarlo o inhalarlo, es posible contaminar el cuerpo.

Investigaciones que lo confirman hay de sobra y muchas coinciden en que durante el embarazo, esa contaminación alcanza al feto y lo hace vulnerable a ciertas patologías en el futuro.

Hay muchísimas evidencias sobre lo que la polución del aire puede causar en la piel, el sistema nervioso y los pulmones. Algunos estudios que afirman que la contaminación atmosférica también puede causar trastornos mentales en los niños, aumentar el riesgo cardiometabólico en la adolescencia y generar problemas cognitivos en la edad avanzada.

Pero, también existen pruebas que revelan que el impacto de ciertos contaminantes ambientales y hábitos de vida durante el embarazo pueden llegar a definir el comportamiento infantil y provocar enfermedades neuroconductuales asociadas con morbilidad.  

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El tabaquismo y el tráfico están asociados con problemas de conducta

En el 2019, una investigación reveló que los niños expuestos al humo de cigarrillo incluso desde el embarazo no solo son vulnerables a los efectos adversos de la nicotina, sino que además tienen mayores probabilidades de tener problemas de conducta y signos de hiperactividad en los primeros años de vida.

Según lo expuesto en este trabajo, tal asociación entre la cotinina, un subproducto metabólico de la nicotina, y el comportamiento de los niños en la primera infancia se mantuvo aún después de controlar y excluir otros factores externos, entre ellos, la pobreza familiar, la educación de los padres y sus antecedentes conductuales, así como también posibles complicaciones obstétricas y el coeficiente intelectual del cuidador del infante.

Este 2021, un estudio publicado en Environmental International agrega que la exposición prenatal al humo del tabaco y al tráfico vehicular influye en la conducta de los niños en edad escolar, etapa en la que se desarrolla el cerebro.

Este trabajo, enmarcado en el proyecto europeo Human Early-Life Exposome (HELIX), se centró en el seguimiento de seis cohortes de nacimientos longitudinales de seis países europeos y la evaluación de 88 factores ambientales prenatales y 123 factores ambientales de niños y niñas en edad escolar. Se tomó en cuenta la caracterización de las exposiciones al aire libre, aire interior, agentes químicos, y factores sociales de los niños entre los 6 y 11 años.

El tabaquismo pasivo puede causar trastornos de comportamiento en la infancia
El tabaquismo pasivo puede causar desórdenes cognitivos y trastornos de comportamiento en la infancia

El análisis de los datos permitió conocer la relación entre la exposición al humo del tabaco durante el embarazo y los problemas emocionales y de comportamiento de los pequeños.

No obstante, Léa Maitre, primera autora del estudio, recalca que aquí también intervienen “otras coexposiciones, como los síntomas de psicopatología de los padres, los factores socioeconómicos, los hábitos de fumar del padre y el entorno del hogar (calidad de apego, apoyo y estimulación a los que está expuesto un niño o niña en casa).”

Los resultados también sirvieron para demostrar que en los casos en los que el embarazo transcurría en una zona residencial con alta densidad de tráfico vehicular, los niños presentaban mayores problemas de externalización. La agresión, la infracción de normas y trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) eran los más comunes.

El estilo de vida también es determinante

El mismo estudio reveló que la exposición a la contaminación del aire exterior con plomo y cobre, sumada a una dieta poco saludable a base de dulces, alimentos preparados y cafeína también puede provocar problemas conductuales en la infancia.

Mientras que los niños que dormían más hora, mantenían una alimentación balanceada, rica en frutas y vegetales y tenían más contacto con el círculo familiar y amistoso de sus padres presentaban menos problemas de retracción, ansiedad y depresión.

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Por ello, Martine Vrijheid, última autora del estudio y jefa del programa de Infancia y Medio Ambiente de ISGlobal, asegura que “promover de forma temprana hábitos familiares saludables y regular la calidad del aire y de la exposición al plomo podría ayudar a prevenir el desarrollo futuro de trastornos de salud mental”.

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El haber demostrado que la exposición prenatal al humo influye en la conducta de los niños es también haber encontrado otra respuesta a la manifestación temprana de síntomas de un inadecuado nivel de atención que puede prolongarse hasta la edad adulta y tener repercusiones durante toda la vida.

Los problemas de conducta y de hiperactividad suelen llevar al niño a tener dificultades para recibir, procesar y almacenar información y por ende, para dar respuesta. En consecuencia, es posible que el niño tienda a tener bajas calificaciones, a la deserción escolar, a mayores riegos de abuso de drogas y alcohol, y a asumir una conducta antisocial que lo lleve a tener problemas con la ley y para establecer relaciones sanas y perdurables.

Siendo así, es posible decir que la mala calidad del aire, aunque no parezca, puede desencadenar problemas de aprendizaje e inestabilidad emocional, cuestiones que limitan las posibilidades formación y las oportunidades laborales.

Sirva entonces este artículo como un llamado a la sociedad en general, a disminuir el consumo de tabaco para asegurarles a los niños un aire libre de humo y preservar su salud física, mental y emocional.

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