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La exposición prenatal a los COP puede afectar la salud cardiometabólica de los adolescentes

La contaminación avanza y la ciencia también. La primera nos consume y la segunda intenta revelarnos cómo es que eso es posible. Los científicos trabajan sin cesar en conocer cuánto puede perjudicarnos la polución en todas sus presentaciones y ahora sus investigaciones nos hacen una nueva y gran advertencia: la exposición prenatal a los COP, contaminantes orgánicos persistentes, puede afectar la salud de los adolescentes. Se le considera un factor de riesgo cardiometabólico.

la exposición prenatal a los COP puede afectar la salud cardiometabólica de los adolescentes

Los pesticidas organoclorados, al igual que los insecticidas de uso agrícola y bifenilos policlorados (PCBs), hacen parte de los llamados compuestos orgánicos persistentes (COP). Son sustancias químicas tóxicas de difícil degradación, por lo que permanecen en el medio ambiente por largo, larguísimo tiempo y durante du estancia constituyen un gran peligro para la salud animal y humana.

Se ha demostrado que son capaces de causar alteraciones en los sistemas nervioso e inmune, desórdenes hormonales y cáncer. También se ha puesto en evidencia que pueden amenazar la salud de las mujeres gestantes, del feto y del niño después del nacimiento. Sin embargo, poco se ha estudiado sobre la continuidad de los efectos de los pesticidas en la adolescencia, etapa de mucha vulnerabilidad en la que el sistema endocrino y el metabolismo experimentan cambios relevantes.

Ante la escasa información al respecto, investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), decidieron estudiar la relación entre la exposición prenatal a los COP, el índice de masa corporal (IMC) y los marcadores de riesgo cardiometabólico. Tras varios años de observación y análisis, finalmente han confirmado tal asociación. Su trabajo, publicado en la revista Environment International, confirma que la exposición a pesticidas durante el embarazo puede aumentar el riesgo de desórdenes metabólicos en la adolescencia, entre ellos, obesidad y presión arterial alta.

la exposición a contaminantes orgánicos persistentes causa efectos adversos efectos en el crecimiento de los niños en el útero
La exposición a contaminantes orgánicos persistentes causa efectos adversos efectos en el crecimiento de los niños en el útero.

¿Cómo llegaron a esta conclusión?

Los expertos del ISGlobal examinaron a 379 niños y niñas de Menorca. En primer lugar, midieron los niveles de COP presentes en muestras de sangre del cordón umbilical de las madres gestantes. En adelante, hicieron un seguimiento periódico del Índice de Masa Corporal (IMC), el porcentaje de grasa corporal, y la presión arterial de sus hij@s, desde los 4 hasta los 18 años. Adicionalmente, cuando l@s niñ@s alcanzaron los 14 años de edad, se les hizo un análisis de sangre para evaluar sus niveles de colesterol, triglicéridos y, glucosa, que se consideran biomarcadores de riesgo cardiometabólico.

“Calculamos las puntuaciones z del IMC a las edades de 4, 6, 11, 14 y 18 años utilizando la referencia de crecimiento de la OMS. El porcentaje de grasa corporal se midió a los 11 y 18 años y la relación cintura-talla (WHtR) y la presión arterial (PA) a los 11, 14 y 18 años. Medimos los biomarcadores de CM en sangre en ayunas recolectada a los 14 años y calculamos una puntuación de riesgo de CM como la suma de las puntuaciones z específicas por sexo y edad para la circunferencia de la cintura, la PA arterial media, la evaluación del modelo homeostático de resistencia a la insulina, triglicéridos en sangre y colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL-C) (n = 217).”

Al final del estudio, los resultados revelaron que en los casos de exposición al hexaclorobenceno (HCB), sustancia usada como fungicida, y al dicloro difenil tricloroetano (DDT), compuesto común de los insecticidas, tanto el IMC como la presión sanguínea eran más elevados, en la infancia y en la adolescencia. Notaron también que a los 14 años había mayores riesgos cardiometabólicos.

“La asociación entre estas sustancias y el IMC infantil persiste más tarde en la adolescencia y las exposiciones prenatales están asociadas con los principales factores de riesgo para el síndrome metabólico en la persona adulta, una condición que hoy en día afecta a una de cada cuatro personas a escala mundial.”

Núria Güil-Oumrait, primera autora del estudio e investigadora de ISGlobal

Para los autores del estudio, esto puede explicarse asumiendo que los COP podrían interaccionar con los receptores hormonales o con la generación de radicales libres, y el problema principal es que se acumulan en los tejidos grasos de los organismos vivos, donde persisten durante años, incluso décadas”.

Martine Vrijheid, coordinadora del estudio y jefa del programa de Infancia y Medio Ambiente de ISGlobal agrega que “algunas de estas sustancias podrían considerarse disruptores endocrinos y tener capacidad para alterar la regulación hormonal”.

Si a estos desórdenes provocados por la contaminación con COP le sumamos que la mayoría de los alimentos dirigidos a niños no son saludables, podemos estar poniendo el pie en el acelerador del envejecimiento biológico de los infantes en pleno desarrollo.

los COP pueden causar enfermedades cardiovasculares
Los COP pueden causar enfermedades cardiovasculares en niños y adolescentes.

La exposición prenatal a los COP no solo puede afectar la salud cardiometabólica de los adolescentes. Estudios anteriores han revelado que también pueden causarles daños en la función cognitiva.

Un equipo de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos lo confirmó al monitorizar el cerebro de 95 adolescentes, de entre 15 y 17 años, que residían en zonas donde comúnmente se realizaban fumigaciones con pesticidas organofosforados. Después de aplicarles pruebas de función ejecutiva, atención y comprensión del lenguaje, los expertos observaron que a mayor exposición prenatal, menor era el flujo sanguíneo en la corteza frontal y el desempeño en tareas cognitivas de memoria visual y control ejecutivo. A diferencia de lo que mostraron los resultados de las pruebas lingüísticas. Este estudio, al igual que el del ISGlobal, confirma que la exposición durante el embarazo a los COP tiene una incidencia negativa directa en el desarrollo cognitivo, conductual y cardiometabolico de los adolescentes.

Por eso es importante proteger a los niños de los pesticidas, incluso desde antes de su nacimiento. Es necesario evitar el contacto con estos contaminantes que suelen estar almacenados o ser aplicados en los hogares, jardines, escuelas y hasta parques.

También, en la medida de lo posible, prescindir del uso de repelentes y productos para mascotas que los contienen, ya que con solo tocarlos o respirarlos, pueden ser absorbidos por la piel, la boca o la nariz e iniciar así su tránsito hasta la placenta, el feto y posteriormente acompañar al niño hasta la adolescencia y la adultez.

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