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El cronocultivo como alternativa para mejorar la producción de alimentos

Los resultados de una investigación realizada por científicos ingleses han descrito lo que según ellos podría ser el futuro de los tratamientos agrícolas, para aumentar la producción de los cultivos y reducir los insumos: el cronocultivo.

El cronocultivo podría mejorar la producción de alimentos

Científicos y ambientalistas de todo el mundo intentan dar respuesta al gran desafío que plantea la sobrepoblación y el sinfín de problemas económicos, sociales y medioambientales que esta ha traído consigo. Entienden y asumen con responsabilidad la necesidad de hacerle frente a la deforestación, la invasión del plástico, el consumo de carne y la generación de residuos, como única forma de garantizar la sostenibilidad de los recursos y de los ecosistemas.

En este grupo de expertos que buscan alternativas para cuidar el futuro del planeta y la supervivencia de sus habitantes figura un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge que cree en la agricultura inteligente y su potencial para mejorar los sistemas agrícolas globales.

Ellos aseguran que aprovechando los ritmos circadianos de los cultivos es posible impulsar su producción y rendimiento.

Las plantan también tienen un reloj biológico

La rotación de la Tierra sobre su propio eje tiene un gran impacto en la biología. Ese movimiento que marca la llegada y salida del Sol obliga a todos los seres vivos que habitan en la superficie del planeta a ajustar sus actividades a un reloj biológico que funciona en ciclos de 24 horas (ciclo circadiano).

A razón de ello, las plantas, las bacterias, los seres humanos y todos los organismos que viven en la superficie de la Tierra, han desarrollado una especie de cronómetro interno con el que pueden sentir el paso del tiempo. Este marca el ritmo de su existencia, regulando la aparición de ciertos cambios fisiológicos en función de lo que sucede durante el día y la noche en el entorno que les rodea. Gracias a esto, pueden anticipar eventos como el frío, el calor, la noche y el día y por consiguiente, adaptarse a ellos.

Es así como las personas pueden ajustar su ciclo sueño-vigilia y regular su condición metabólica. Pero en una planta, según una investigación del Instituto Earlham y el Centro John Innes en Reino Unido, este reloj corporal interno, “puede darle una ventaja sobre sus competidores, depredadores y patógenos.”  

De acuerdo con el estudio de los científicos de Cambridge, publicado en la revista Science, la base genética de estos ritmos circadianos tiene un profundo efecto en “la regulación de la floración, la biomasa, la fotosíntesis, el uso del agua, las respuestas al estrés por temperatura y las defensas de los patógenos, que son componentes importantes del rendimiento en los cultivos de plantas.”

Siendo así, los investigadores ingleses afirman que al lograr una correcta sincronización con la duración de cada día y el paso de las estaciones, es posible aumentar la productividad y sostenibilidad de los cultivos.

los relojes circadianos modulan el metabolismo y el desarrollo de la mayoría de las plantas
Los relojes circadianos modulan la fisiología, la fotosíntesis, el metabolismo y el desarrollo de la mayoría de las plantas

El cronocultivo como respuesta agroecológica a la inseguridad alimentaria

Los expertos de Cambridge afirman que el reloj interno de las plantas puede dar señales específicas de sus necesidades genéticas para crecer y reproducirse. Puede decirse, entonces, que conocer la inteligencia vegetal de las plantas es la forma más fácil y simple de aplicar el cronocultivo.

Sin embargo, su propuesta deja abierta dos posibilidades de intervenir de forma artificial en el ciclo circadiano de las plantas y cultivos. La primera, la de regular los ciclos de iluminación y calefacción artificial para crear entornos controlados y “eficientes”; la segunda, la de hacer modificaciones en los genes implicados en el reloj biológico de las plantas.

“El impacto generalizado del sistema circadiano en los cultivos sugiere que la producción futura de alimentos podría mejorarse modificando los ritmos circadianos, modificando el momento de la expresión de los transgenes y aplicando tratamientos agrícolas en el momento más eficaz del día.”

Para los científicos involucrados en este estudio, ambas formas de proceder permiten crear las condiciones idóneas, en función de su ubicación y las condiciones climáticas, para el desarrollo de las plantas y cultivos. Afirman que determinar y conocer cuál es el mejor momento del día y del año para exponerlas al agua o la luz o para aplicarles tratamientos específicos puede encaminar la agricultura hacia la verdadera transición ecológica y obtener cultivos más resiliente al clima cambiante.

“En la agricultura vertical, el cronocultivo podría dar un control total sobre el cultivo. Podríamos cultivar plantas de cultivo específicas con relojes internos adecuados para el cultivo en interiores y optimizar los ciclos de luz y temperatura para ellos”.

Según el Dr. Alex Webb, presidente de Señalización Celular del Departamento de Ciencias Vegetales de la Universidad de Cambridge, “los agricultores podrían utilizar menos de estos recursos (agua y energía). Para él, “esta es una simple victoria que podría ahorrar dinero y contribuir a la sostenibilidad.”

Webb agrega que otro de los beneficios de practicar el cronocultivo es la reducción de los desperdicios de alimentos. Dice que monitorear el crecimiento de las plantas en función de sus ritmos circadianos y mantener cubiertas sus necesidades favorece la optimización de sus respuestas a las plagas.

No obstante, el asunto de la modificación genética bajo la excusa de satisfacer la demanda de alimentos, sigue siendo un tema polémico. Por años se han venido cuestionando las consecuencias del cultivo de alimentos transgénicos en el medio ambiente. Se le acusa de producir un daño ambiental irreversible, poner en riesgo la biodiversidad y ocasionar problemas de salud pública. 

Con prácticas agroecológicas es posible cuidar el medioambiente y producir alimentos de mayor calidad
Con prácticas agroecológicas es posible cuidar el medioambiente y producir alimentos de mayor calidad.

El cronocultivo está planteado como la forma de monitorear y controlar los ritmos circadianos de las plantas para que estas puedan aprovechar al máximo los beneficios de la luz y de la oscuridad y por consiguiente, aumentar la producción de sus frutos. 

Sin embargo, esto que según los expertos es una forma eficiente y amigable de aumentar la cantidad de alimentos que hoy se cosecha para poder abastecer a una población mundial creciente, puede ser un arma de doble filo. Si la mano del hombre interfiere más de lo debido en un proceso natural y orgánico, el remedio puede ser peor que la enfermedad.

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