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¿Cuántos alimentos se desperdician en América Latina y el Caribe?

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La región de América Latina y el Caribe produce una quinta parte de los alimentos que se pierden a nivel mundial.

Cada año se pierden o desperdician alrededor de 1.300 millones de toneladas de comida en el mundo, una cantidad que según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), resulta suficiente para alimentar a 2.000 millones de personas. Este escenario pone en evidencia, una vez más, que mientras unos tiran a la basura millones de alimentos, otros mueren de hambre.

causas de la pérdida de alimentos
Las razones varían de acuerdo al eslabón en la cadena de suministro

En América del Norte se desperdician 167 millones de toneladas de alimentos. En Estados Unidos, por un lado, dejan de llegar a la mesa 126 millones de toneladas de alimentos cada año, de las cuales 38 millones se tiran a la basura; por otro el 11,8% de las familias afrontó hambre al menos una vez en el 2017. Estas cifras son preocupantes y no dejan de serlo al mirar las de América Latina.

Los desperdicios de alimentos en Latinoamérica y el Caribe se contabilizan en 127 millones de toneladas al año, mientras más de 142 millones de personas están pasando hambre. En otras palabras, cada latinoamericano malgasta 223 kilos de frutas, verduras, pescado, carne y productos lácteos al año. Esto equivale al 20% de la cantidad mundial de alimentos que se pierden desde la fase posterior a la cosecha hasta su llegada a los puntos de venta. Así lo indica el informe de la FAO que lleva por nombre “Estado Mundial de la Alimentación y la Agricultura 2019”.

Al desglosar el informe por grupo de alimentos se tiene que en Latinoamérica acaban en la basura el 55% de las frutas y las hortalizas producidas, el 40% de las raíces y tubérculos, el 33% de los pescados y mariscos y el 25% de los cereales. Si hablamos de oleaginosas y legumbres, productos lácteos y carnes, la región pierde el 20%.

De esta manera, según reza el informe de la FAO, la región pierde un 12% de sus alimentos disponibles y al referirse a las calorías producidas, la cifra asciende hasta el 14%.

desperdicio de alimentos en América Latina y el Caribe
La cantidad varía de acuerdo a cada grupo alimenticio

Países que desperdician más alimentos

Unos pierden más que otros.

Colombia pierde o desperdicia 9.76 millones de toneladas de alimentos cada año, lo que representa el 34% del total disponible.

Argentina es la próxima en la lista. En el país se deja de consumir el 12.5% de los alimentos: 16 millones de toneladas. Según cifras que maneja el Gobierno, 14.5 millones de alimentos se pierden y 1.5 millones se desperdician en las fases de comercialización y consumo.

En Brasil, por su parte, se estima que cada persona echa a la basura más de 40 kilos de comida al año, lo que se traduce en pérdidas que rondan los 26.3 millones de toneladas de alimentos. Esto según cifras del 2013.

El escenario es similar en Uruguay. Allí se pierde 1 millón de toneladas cada año (9,18 kilos por persona). Mientras que, en Perú, según datos del Bando de Alimentos, se desperdician entre 5 y 9 millones de toneladas anualmente.

Y respecto a Venezuela, aunque no hay datos oficiales emitidos por el Gobierno, la Sociedad de Ingenieros Agrónomos (SVIAA) estima que, del total disponible para el consumo, se pierden unas 78 mil toneladas mensuales, un 18%. Una cifra bastante baja en comparación con el resto de los países y que responde a la propia situación económica y social que vive el país desde los últimos años.

Países que más desperdician comida

Causas de las pérdidas y desperdicios de alimentos

Las razones por las que la vida útil de los alimentos se hace más corta pueden ser de las más variadas y dependen del eslabón en el que se encuentren en la cadena de suministro.

El informe de la FAO indica que en Estados Unidos, al igual que en países de ingresos altos, el problema radica principalmente en el comercio minorista y en los consumidores. En América Latina y el Caribe, las pérdidas se producen generalmente en la primera parte de la cadena de valor; es decir, en la fase de producción, procesamiento, almacenamiento y transporte de los alimentos.

Veamos cuáles pueden ser entonces:

  • 1. En la fase de producción:
  • Cosechas en el momento inadecuado.
  • Condiciones climáticas adversas.
  • Prácticas inadecuadas en el cultivo y la cosecha.
  • Descarte de alimentos por razones estéticas o de tamaño, que no cumplen con los estándares exigidos por la empresa productora.
  • 2. En la fase de almacenamiento:
  • Inadecuadas condiciones de refrigeración y manipulación. Aquí entran en juego la temperatura, el envasado y el embalaje.
  • Infraestructura física inapropiada para la conservación de los alimentos.
  • Fallas en el funcionamiento de las instalaciones donde se conservan los alimentos.
  • 3. Durante la distribución y transporte:
  • Una logística comercial ineficiente.

Y en cuanto a los consumidores, las causas suelen estar relacionadas con la mala planificación en el momento de comprar los alimentos y en las formas incorrectas de conservarlos. También influyen las reglas de etiquetado de fecha de caducidad, ya que a veces suelen ser muy rígidas o mal entendidas.

Huellas ambientales de los desperdicios alimenticios

Las pérdidas y desperdicios inciden directamente en la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, pues sin lugar a dudas reducen la disponibilidad de alimentos, generan menos ingresos para los productores y pesan más en los bolsillos de los consumidores al encarecer los precios. Ni qué decir de los efectos negativos en el medio ambiente.

Según el informe de la FAO, las pérdidas y desperdicios de alimentos generan tres tipos de huellas ambientales:

* De Carbono: La FAO estima que la región es responsable del 16% de la cantidad total de gases de efecto invernadero, en particular de CO2, que se emiten durante el ciclo de vida de los alimentos.

* De la tierra: La región emplea el 9% de la superficie de la tierra para producir alimentos.

* De agua: Latinoamérica y el Caribe son responsables del 5% de la huella de agua mundial, entendiendo esta como la medida del agua dulce utilizada para la producción y suministro de alimentos.

¿Se está haciendo algo para cambiar la situación?

Motivos hay suficientes para que surjan iniciativas que buscan disminuir el número de alimentos que llegan a la basura.

Japón, por ejemplo, ha impuesto tasas de reciclaje de víveres de hasta un 95%. Francia prohibió a los supermercados tirar los alimentos que no son vendidos. Y Latinoamérica, sin intenciones de quedarse atrás, también está poniendo de su parte.

En Brasil, Paraguay, Argentina y México ya hay varios bancos de alimentos. También en Colombia, donde además existe una ley que “prohíbe destruir los alimentos aptos para el consumo humano que no lograron ser comercializados”, según el director ejecutivo de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, Juan Carlos Buitrago. En tanto que en Chile y Perú hay otros incentivos fiscales.

Todos, o casi todos, están creando planes nacionales para prevenir y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Y es que, como lo recalca la FAO cada vez que puede, es necesario que América Latina (y el mundo en general) apueste por sistemas de producción y distribución más eficientes, sostenibles y justos.

Frenar el desperdicio de alimentos "es fundamental para avanzar en la lucha contra el hambre y debe convertirse en una prioridad para los gobiernos de América Latina y el Caribe".

Raúl Benítez, representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe (2015)​

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