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Tomates transgénicos

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Como todos los alimentos creados por la ingeniería genética, los tomates transgénicos han encendido el debate desde el inicio de su comercialización. En este artículo te contamos por qué.

Tomates transgénicos
Los tomates transgénicos cada vez se hacen más comunes en los mercados

Añadir material genético, de un animal o planta, a un organismo para cambiar su forma, tamaño, color o resistencia, es lo que hace la ingeniería genética bajo la excusa de mejorar los productos de consumo humano y satisfacer la creciente demanda de alimentos. El maíz, los champiñones y el arroz están en la lista de alimentos transgénicos más comunes. Pero no son los únicos, cada vez hay más. Esta vez nos ocupan los tomates, uno de los vegetales más populares del mundo. Sí, los tomates también están siendo editados, modificados.

El tomate, o jitomate, tiene su origen en Centro y Suramérica y por la diversidad de usos que se le da en la cocina, ha llegado a las mesas de todo el mundo. Fresco o procesado, en salsa, puré, jugo, deshidratado o enlatado. Es posible encontrarlo en todos los mercados.

Naturalmente, posee una gran cantidad de propiedades y nutrientes que lo han hecho casi indispensable en nuestra alimentación. Pero nunca falta quien quiera “mejorar” todo, incluso los tomates.

Qué son los tomates transgénicos
Monsanto fue pionera en la creación de tomates transgénicos

En esto, Monsanto, una multinacional bastante polémica, fue una de las empresas pioneras. Buscó la forma de alterarlo genéticamente para lograr que no se pudriesen tan rápido y soportaran mejor las condiciones de transporte y almacenamiento. Y digamos que lo logró, pero por poco tiempo. Alteró el ADN del tomate con un gen de un pescado del Ártico y lo bautizó como tomate de larga vida. Obtuvo la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration) pero más tarde una investigación del International Research Development Corporation alertó  que algunos de los cobayos alimentados con el nuevo producto habían muerto, y otros habían desarrollado lesiones en su aparato digestivo. Razón suficiente para sacarlos del mercado.

Sin embargo, desde entonces, los intentos por superar esa experiencia de Monsanto no han cesado. Los laboratorios siguen haciendo pruebas, siguen editando, “perfeccionando” y llevando al mercado productos genéticamente modificados, tomates que según dicen son más robustos y resistentes.

¿Cómo son los tomates transgénicos?

Por su apariencia, puede que no notes la diferencia entre un tomate tradicional y uno transgénico. Pero muchos de los que están en el mercado han sido intervenidos genéticamente para lograr ciertas características:

Los tomates transgénicos son duraderos, resistentes y nutritivos
Son intervenidos genéticamente para lograr ciertas cualidades
  • Más durabilidad, es decir que el tiempo de vida útil sea mucho mayor, y que el de descomposición sea mucho más tardío.
  • Mayor resistencia a las condiciones climáticas extremas, en especial a la sequía, y a las infecciones por hongos.
  • Mejor calidad nutricional, al ser beneficiados con más hierro y ácidos grasos poliinsaturados.
  • Gran contenido de licopeno, un pigmento que le proporciona el color rojo al tomate y que está vinculado con la vitamina A. Sus defensores argumentan que gracias a esto, sirven para disminuir el colesterol, los padecimientos de cáncer de próstata y de pulmón.
  • Maduración más lenta.
  • Desarrollo en menos tiempo.

Todo esto es posible, según el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Vegetal en Nueva Delhi (NIPGR), gracias a la transferencia de un gen proveniente de un hongo comestible llamado Flammulina velutipes, que codifica la enzima C-5 esterol desaturasa (FvC5SD). Esto permite que las plantas de tomate transgénicas produzcan una cera en sus hojas que las protege de la pérdida de agua.

Tipos de tomates transgénicos

La biotecnología y la ingeniería genética han hecho posible la creación de tomates muy diferentes a los que se conocen tradicionalmente.

Tomate transgénico
La tecnología y la ciencia ha ideado nuevas variedades de tomates

Tomate morado: su pigmento oscuro, de color púrpura y conocido como antocianina, es el resultado de la transferencia del gen de una planta de boca de dragón. Este le permite al tomate ralentizar el proceso de maduración, y por tanto, desarrollar un mejor sabor. Los científicos que desarrollan esta variedad aseguran que con esta modificación, el tomate adquiere mayor valor nutricional. Agregan también que la antocianina, que también está presente en los arándanos, actúa como antioxidante y puede ayudar a combatir el cáncer.

Hay otros tomates que han sido intervenidos genéticamente para intentar mejorar el sabor y hacerlo aun más atractivo al consumo humano. Algunos se han modificado para producir geraniol, un compuesto con olor a rosas, presente en frutas y flores. Otros, para producir flavonoides, otro grupo de antioxidantes con beneficios nutricionales.

Ventajas y desventajas de los tomates transgénicos

Desde su aparición, el tomate transgénico ha despertado polémica. Hay quienes están de acuerdo con su comercialización y consumo, y otros que lo rechazan. Aquí las razones que alegan ambos bandos.

Ventajas y desventajas de los tomates transgénicos
Desde su aparición, el tomate transgénico ha despertado polémica
  • Para sus defensores:
  • Son más resistentes a las plagas, insectos, hongos, virus, infecciones y pesticidas.
  • Son más nutritivos.
  • Son más tenaces a la ausencia de agua, un beneficio para el agricultor.
  • Para sus detractores:
  • No hay evaluaciones suficientes en cuanto a los riesgos sanitarios a largo plazo.
  • Pueden poner en riesgo la salud de las personas, no solo causando alergias sino también contribuyendo a procesos infecciosos.
  • Con la implantación de un gen en un organismo extraño, puede haber riesgos de contaminación genética, lo que puede ocasionar daños a la biodiversidad y alterar el equilibrio de diversos ecosistemas.

Han pasado más de 20 años desde que surgieron estas propuestas de modificación genética de los alimentos y aun siguen las controversias en cuanto a los costos de producción, aceptación y riesgos tanto a la salud de las personas como a la del planeta en general.

Lo cierto es que las mutaciones genéticas son muchas, no hay características exactas que nos ayuden a diferenciar un tomate o cualquier otro alimento ecológico o convencional de un alimento transgénico. Que la cáscara sea más dura, el color sea más intenso o el sabor más o menos fuerte no son indicadores exactos de la procedencia del tomate, y en ocasiones, ni el etiquetado ayuda pues no es un secreto que algunas empresas agrícolas logran burlar ciertas reglas con el propósito de vender cada vez más.

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