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¿Cuál es la función ecológica de las ardillas?

A ellas se les puede ver tanto en el bosque como en las ciudades. Les gusta andar entre las ramas, saltar, jugar y de vez en cuando bajar a tierra firme y pasearse con mucha gracia y simpatía entre la gente. Estos pequeños e inteligentes animalitos han logrado adaptarse y socializar con los humanos, quienes muchas veces desconocen cuál es la función ecológica de las ardillas.  

cuál es la función ecológica de las ardillas

Las ardillas conforman una de las familias de mamíferos roedores más diversas. Existen registros con más de 300 especies. Hay ardillas arbóreas, que prefieren vivir en áreas boscosas, ardillas terrestres que cavan madrigueras y sistemas de túneles subterráneos para guardar alimentos y mantenerse calientes en épocas de invierno, y ardillas voladoras, que hacen sus hogares en agujeros o ramas de árboles. Todas, pese a sus diferencias, comparten la característica de ser muy territoriales y ágiles.

Sus patas, aunque pequeñas y acolchadas, son sus mejores aliadas para correr y dar grandes saltos, y sus uñas afiladas le permiten sujetarse a los troncos de los árboles para subir y bajar rápidamente. Gracias a ello pueden huir del peligro cuando sus feroces depredadores, como el gato montés, los perros domésticos y las águilas, les acechan.

¿Las ardillas son buenas o malas para el medioambiente?

Si hay algo negativo que decir de las ardillas es que son traviesas. Ellas suelen saquear la comida de los pájaros, algo que disgusta mucho a los criadores y observadores de aves, y morder el cableado eléctrico, lo que puede interrumpir el servicio y aumentar los riesgos de incendios.

Por eso, y por ser portadoras de enfermedades, es que en las zonas urbanas muchos les consideran un peligro. Pero, la verdad es que estos animalitos peludos, juguetones y simpáticos, al igual que todos, son especialmente importantes para el ecosistema y por ende, para la vida.

Las ardillas conforman el segundo grupo de roedores más diverso del planeta
Las ardillas conforman el segundo grupo de roedores más diverso del planeta.

En el verano, que es cuando abunda el alimento, ellas se aseguran de guardar comida para el invierno. Algunas lo hacen siempre en el mismo sitio, otras lo esparcen en diferentes lugares alrededor de la zona en la que habitan, pero todas, gracias a su maravilloso olfato y memoria espacial, logran recordar la mayoría de esos escondites en los que almacenan semillas, frutas, flores, huevos, nueces, insectos, orugas y arañas.

Tal astucia para no pasar hambre y sobrevivir es también una gran ventaja para el ecosistema. Esos alimentos que quedan resguardados bajo tierra desde el verano hasta el invierno sirven como abono orgánico y permiten el intercambio de nutrientes entre el suelo y el agua, y algunas veces dan lugar a nuevas plantas y árboles, como es el caso de las bellotas que se transforman luego en bellos robles. De esta manera, las ardillas contribuyen a la reforestación y la regeneración de los bosques, tanto caducifolios como de coníferas.

Pero además, consumen insectos que son considerados nocivos para ciertos cultivos, a la vez que son una fuente importante de proteína para aves, reptiles y otros mamíferos, así que hacen parte importante de la cadena alimentaria.

Las ardillas y su ventaja evolutiva

Estos pequeños roedores vertebrados tienen la gran ventaja de adaptarse y distribuirse en diferentes tipos de hábitats terrestres en todo el mundo. Esa extraordinaria capacidad de poder hacer vida en ambientes templados, áridos y tropicales, ha sido clave en su éxito evolutivo, y según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Geociencias (UCM-CSIC), les hace especies más longevas, menos dependientes de su entorno y con mayores probabilidades de evolucionar y sobrevivir a la crisis climática.

Siendo así, son menos propensas al aislamiento y la reducción dramática de sus poblaciones y por tanto, a la extinción.

Sin embargo, la intervención humana, sigue suponiendo una gran amenaza para ellas. La deforestación, la fragmentación de sus hábitats, el sobrepastoreo y la caza (para comerlas o venderlas) ponen en riesgo gran parte de la diversidad de la familia de las ardillas.

Las ardillas esconden su alimento en madrigueras
Las ardillas recolectan ávidamente toda la comida posible antes que llegue el invierno y la esconden en los árboles o bajo el suelo.

Las ardillas son más que animales traviesos y carismáticos que corretean y saltan de rama en rama con gracia. Ellas nos proveen valiosísimos servicios ambientales. Aunque a simple vista no lo notemos, la función ecológica de las ardillas contribuye a la existencia de muchas otras formas de vida. Gracias a ellas, podemos contar con suelos sanos y fértiles y en consecuencia, con árboles y plantas que sirven de sumideros de carbono, refugio y alimento. Ahora que ya lo sabes, confiamos en que les darás la importancia y el respeto que se merecen.

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